No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

domingo, 9 de agosto de 2015

Mensajes en la botella

Queridos lectores, 

Cuando termina el verano y los estudiantes nos reunimos para hablar de lo que hemos hecho en verano muchos hablan de viajes, muchos otros de prácticas externas que han hecho por amor al arte. Yo, durante dos años seguidos, he podido decir que había escrito una novela entera en verano. Cuando termine este verano, si me preguntan qué he hecho solo podré decir que enamorarme. 

Sí, sí, lo he pensado bien y he dicho el verbo que tocaba. 

Es gracioso porque hace un par de días hablé con Ada, ya que ella siempre dice que tiene muy claro cuando le gusta alguien y yo quería decirle mis síntomas y que me diagnosticara. Lo que ella no entendió y yo comprendí mientras hablábamos, era que no le pedía su opinión sobre si me gustaba o no, sino que era para saber si lo que sentía era amor o una indigestión. Podría ser por lo extraño que siento el estómago últimamente, el nudo que se me pone, que el hambre va y viene. La diferencia es que con los procesos intestinales no suelo pasarme el día pegada al móvil y sonriendo como una idiota. 

Ada, por puesto, como buena científica, alucinó cuando le dije que llevábamos hablando tres semanas (ahora ya casi cuatro) y más todavía cuando le dije que ella  prácticamente me hizo una declaración te intenciones al tercer día de hablar. 

Y qué día, queridos lectores míos, pensé que me iba a dar un ataque de algún órgano desconocido. Recuerdo claramente la sensación de que el cuerpo entero me temblara y se me quedaran las extremidades frías, probablemente porque toda mi sangre se concentró en ese momento en mi cara. 

En fin, parece ser que las lesbianas son así de rápidas. Porque el hombre suele ser el que frene más el tema amoroso de la relación. Y eso es lo divertido, he descubierto algo sobre mí que no imaginaba: soy el hombre de la relación xD Al menos, en temas amorosos. Y cuando ella se pone romántica yo suelto que tengo hambre...sí, soy el hombre xD Con mis respetos para los chicos románticos del mundo. 

Pero, obviamente, yo nunca me he caracterizado por tomar el camino fácil del asunto. Así que no solo estamos separadas por el mar, sino que ambas somos prisioneras en nuestras propias moradas... qué dura es la vida. 

Mi Robinsoe Crusoe particular está atrapada en su islita y yo en mi torre, incomunicadas del mundo, yo buscando la manera de hacerle llegar mis mensajes en la botella y, ella... intentando cruzar el mar de un salto porque es una bruta, así son las cosas. Yo soy la sutil. 

Aunque quizás eso es lo que la hace perfecta para mí, que está convirtiendo mi vida en una historia y, por primera vez, me siento como la protagonista de una gran aventura y no solo la observadora y escritora. Toda una vida viviendo a través de mis personajes para que llegue ella a revolucionar mi mundo y lanzarme de cabeza en el mundo real. 

En algún lugar leí que un alma gemela no es alguien que entra en tu vida de manera pacífica. Si no que llega para hacerte cuestionar cosas, que cambia tu realidad, alguien que marca un antes y un después. No es el ser humano que hemos idealizado, sino una persona normal que se las arregla para revolucionar tu vida en un segundo. 

Para mí, que pensaba que el amor sería algo más apacible y tranquilo, algo en lo que hallar quizás algo de paz y lo veía como algo lejano, pero a la vez sosegado, esta frase no tenía demasiado sentido. Y la idea de que revolucionaran todo lo que conocía no me parecía del todo segura. Pero creo que ahora empiezo a comprenderla mejor. 

Así que, queridos lectores, si me preguntáis qué he hecho este verano no os podré decir que  he hecho prácticas, ni nada útil para el currículum. Ni siquiera os podré decir que he escrito mucho, y eso que es escribir es lo que más me gusta del mundo mundial. Pero, por primera vez en mi vida, os podré decir que en vez e escribir una historia de amor, la estoy viviendo. 

Y a veces estoy tremendamente asustada porque es la primera vez que me encuentro frente a este precipicio y nadie me advirtió de que enamorarse podía ser tan vertiginoso. Quizás alguna novela lo comentó, pero pasé de ella...

Supongo que lo que más me gusta de esto es que enamorarte cambia tu visión del mundo y de ti misma porque puedes ver a través de los ojos de otra persona, y descubrir cosas de ti que nunca supiste ni imaginaste, como ver un héroe donde otros, o incluso tú, ves un monstruo. 

Aún queda un largo camino por andar. He escrito suficientes novelas e historias como para saber que todavía queda lo peor por vivir: la oposición de los malvados, el dolor de la distancia, las dudas, la incertidumbre, los miedos...Pero tengo la norma de no escribir finales tristes, así que espero poder aplicarla a la vida real. 

Así que limitémonos a vivir día a día, a robarnos las sonrisas que podamos, a quitarle tiempo al tiempo, y a vivir la mayor historia de amor que hayamos conocido ;)


Camelia Blanca :D

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