No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Día 4 de Enfermedad

Queridos lectores, 

En directo desde el día 4 de la Odisea Patológica, yo, yo misma y mis microorganismos, de vuelta porque no he podido ir a clase esta mañana y me aburro mortalmente. Lo de guardar reposo será bueno para la salud física, pero mi salud mental se empieza a resentir y no es algo que precisamente me sobre, ya sabéis...

El caso es que el cuarto día además de afonía trae consigo problemas gastrointestinales que se traducen en haberme tenido despierta media noche y claro esta mañana no era una persona de utilidad para el mundo. 

Pero lo mejor del día, sin duda, ha sido la invasión asiática. ¿No os lo he contado? ¿No? Qué despistada estoy. Este año Anastasio no está, se fue de Erasmus, a estudiar un año a otro país de Europa y vivo con una chica rusa que ya estaba el año pasado, y dos chicas chinas. Pues las chicas chinas son muy majas y calladas y eso, pero han invitado a quedarse unos días en el piso a unas cuantas amigas. Lo que hace es que en un piso ya pequeño donde cuatro personas están apretadas vivan seis. Todas mujeres. Lo que se traduce en que los baños están siempre ocupados. 

Lo cual, podéis imaginar, no ha sido lo mejor del mundo en mi condición actual...

Pero el caso es que esta mañana, cuando estaba tumbada en la cama sin fuerzas para nada he pensado que tendría que comer algo y las chicas estas se estaban haciendo unos huevos fritos de desayuno ¿y qué queréis que os diga? que olían muy bien. Y puede que haya dejado caer que podían invitarme a desayunar ya que estaba enferma y me gorroneaban agua, luz y ocupaban el baño. Pero parece que tienen compresión selectiva del castellano y han sonreído como cuando no me entienden y se han hecho las locas ¬.¬...

Y me quedé con las ganas del huevo frito a lo chino con tallarines. Que como desayuno podía ser algo fuerte, pero leches, olía tan bien y llevo tantos días ya (solo tres pero da igual) comiendo puré y sopa por la garganta. 

Pero lo pero de todo ni siquiera es haberme quedado sin huevo frito (y mira que ahora tengo un antojo importante) sino que me siento tremenda y absurdamente culpable por perderme tanta clase. Porque el martes que no había dormido bien tampoco me quedé a todas, el día que se me estropeó el ordenador tuve que salir antes, hoy ya ni he ido...Soy una malota. Y mi sentido hiperexagerado de la responsabilidad está poniendo el grito en el cielo con mi ausencia escolar. Pero sinceramente que esta mañana he visto que si me iba a clase andando sola me podía desmayar por la calle. Pero da igual que tenga la razón el sentido común, que no haya dormido, que no pare de toser, que vea negro si me levanto demasiado deprisa... la empollona que llevo dentro no comprende que pierda clases y me siento aún peor porque al malestar físico se suma el sentirme mal por ser una malota. 

Además, no se lo he dicho a mi madre lo de que he faltado a clase, porque ella está con otro de sus nuevos dolores hipocondríacos y no quería que se preocupara más con lo mío, y está el componente de ocultarle la verdad que también hace que me sienta mala persona. Pero claro, si le digo que no me puedo levantar de la cama es capaz de hacer que mi padre se venga esta tarde a por mí y el pobre después de todo el día trabajando y luego vendimiando, estará más agotado que yo. 

Así que si mi madre os pregunta, estoy estupenda. 

Porque yo soy una persona muy sincera. Básicamente porque no sé mentir, si me dicen algo directamente y no he podido prepararme alguna historia que me cubra, me quedo cual ciervo deslumbrado O.O y no reacciona mi cerebro como para pensar en mentir. Pero hay dos preguntas a las que, por a bocajarro que me pregunten, siempre puedo mentir. Y son:

¿Cómo estás? Y ¿Estás bien? Porque, solo por costumbre de la vida, diré bien y diré que sí, así me esté muriendo del dolor o llorando por las esquinas. Lo digo por experiencia. Me ha pasado, y es exageradamente exagerado mi imposibilidad por decir que me encuentro mal, el estar llorando a moco tendido, tumbada en la cama, depresiva perdida por cualquier cosa y que alguien me escribiera y me pusiera ¿Qué tal? Y yo, toda convencida, dijera "Bien" y seguir llorando. 

Pero, queridos míos, sin duda, lo peor, peor de todo, lo que más, más, más odio de estar enferma, afónica y mal no es el dolor, ni los mocos, ni dormir, ni tener que ir al baño cada poco tiempo porque tengo que beber muchos líquidos y que estén ocupados por la invasión asiática...no, lo que más odio es que no puedo cantar :'( que triste... El mundo se lo ahorra, pero yo quiero cantar aunque sea afónica. Canto mentalmente, pero no es igual. 

Bueno, esta tarde sí que tengo que ir a clase porque hacen firmar y mi sentido de la hiperresponsabilidad no me permite fallar a eso, pero después me volveré a mi pueblo en un desesperado intento de dormir ocho horas por un día. Ese es mi mayor deseo ahora mismo, como veis, soy una chica que se contenta con poco. Lo que no sé es si allí encontraré paz porque mi hermano, corresponsal en el campo de batalla de lo que es mi casa familiar, me informa de que mis padres están discutiendo...otra vez. Por algo sobre caballos, perros...Mi pobre Brave que ha estado malito todo el verano y sigue con antibióticos siempre tiene que pagar el pato. 

Oh sí, no os dije que Brave estuvo muy malito. Lo tuvieron que operar y todo porque se le clavó una espiga y se infectó mucho y tuvieron que abrir para quitársela, y luego le volvió a salir otro absceso de pus. Me sentí una madre horrible en ese momento por no haber estado más atenta. Y mi pobre chiquitín ya lleva dos semanas con antibióticos. Espero llegar esta tarde y ver cómo se encuentra, porque creo que mi madre lo hizo prisionero de guerra y no dejaba que mi hermano le diera el antibiótico. Lo cual no sé en qué la puede ayudar a ganar una pelea, pero así funciona la mente de mi madre. 

Y...quizás os tenía que contar algo más, pero mis neuronas de enferma no lo recuerdan, así que eso todo por hoy porque yo voy a tumbarme con mi mantita y un té calentito para descansar. Porque soy toda una malota, ajá xD


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