No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Diario de Enfermedad

Queridos lectores,

Hola, ¿qué tal vais? ¿Bien? Me alegro. ¿Yo? Pues nada, bien también, aquí en mi odisea patológica 2.0.

Y es que los virus que me rodean saben cuando ser oportunos. La última enfermedad o infección importante que tuve el año pasado fue justo la semana que tenía libre y podía aprovechar para estudiar y esta me ha pillado en la semana en la que casi tengo un examen. Ah, y esas es la palabra clave, amigos míos. Casi. Y menos mal que la suerte me dio una tregua también y el examen se quedó para la semana que viene porque con total sinceridad que ayer lo único que pude hacer fue tumbarme en la cama. Y hoy he medio estudiado, pero en la cama también.

Así que como no tuviera a bien mi querido profesor dejarme que me trajera el examen a casa y lo hiciera en la cama, pues no veía cómo me iba a salir algo decente de ahí.

El lado positivo, que yo soy mucho de buscar el lado positivo a las cosas... ¿Qué no me creéis? Pff ¬.¬ personas de poca fe, yo soy extremadamente positiva cuando quiero o puedo o cuando lo soy...En fin, no me lieis, que soy positiva y el lado bueno es que he establecido definitivamente el diario en mi enfermedad, entendido como la sucesión de etapas que se dan en mi body serrano enfermito. Tenemos:

Día 1: pródromo. Que es cuando siento los primeros síntomas y mi cuerpo me dice que me voy a poner enferma y está bien que avise porque así yo ya me proveo de medicinas y suero y pañuelos (o papel higiénico en su defecto) y lo que necesite.

Día 2: Acmé mucoso. No sé si lo sabéis, lo dije ayer, que el acmé es el punto álgido de una enfermedad. Pues este día que fue ayer, es cuando respirar se convierte en una empresa titánica y mayor prioridad. Lo malo es que los mocos (perdón por ser poco fina) no me dejan respirar. Lo bueno es que no me duele nada, simplemente no respiro.

Día 3 (hoy): Mi nariz se cansa de producir moco. Y eso está muy bien. Pero entonces es cuando la garganta se pide el protagonismo y me duele la garganta, el pecho y pierdo la capacidad de hablar. Ahora mismo solo me entendéis porque os escribo porque se me ha ido del todo la voz. Estoy afónica cual...cosa afónica, me entendéis. No os pongáis tiquismiquis que estoy enferma. *levanta la cabeza indignada* También me pongo en modo chinchilla, que si recordáis es como llamo a los días depres. Podría llamarlos días depres pero perdería totalmente la gracia. Con lo bonito que queda Chinchilla. Es una palabra poco utilizada y totalmente desvalorizada. Chinchilla. En fin que me voy de tema, será por los analgésicos que se me va la cabeza. Como estoy chinchilla lloro por todo. Estoy estudiando y no me acuerdo de algo: lloro. Mato una hormiga por no mirar por donde ando: lloro. Me acuerdo de la madre de Bambi: lloro...Ya lo habéis pillado.

Día 4: el día en el que el karma se disculpa y me toca la lotería...¿no colará verdad? Pues no sé todavía que pasa en el día 4 porque es mañana, así que nada de spoilers.

(Acabo de matar a un mosquito T.T)

Y para tener un día finalmente redondo mis padres estaban discutiendo, mi madre con ataques de ansiedad y mi hermano al teléfono cada poco rato para preguntarme qué hacer. Podría haber vuelto a casa a poner orden, pero no me veía con fuerzas para dejar la cama y coger el bus, así que tendrán que sobrevivir un día sin mí.

Y me tendría que ir a dormir ya si somos concienzudos con el tema del descanso en la enfermedad, pero espero a que me haga efecto el medicamento primero.

Hablando de enfermedades y enfermos, ¿qué tiene el mundo en contra de mi papel higiénico? Porque es muy funcional. Hoy se me ha olvidado en casa y Sadee me ha dejado pañuelos (gracias Sadee por tu infinita generosidad), y los pañuelos están chachi, cantan menos probablemente que sacar un rollo de papel higiénico y hacer el elefante, sutilmente hablando, pero duran mucho menos.

Otra cosa que no me gusta de estar enferma es que la comida no me sabe a nada. Y es que oye, entiendo que los virus tienen que vivir, ¿pero en serio tienen que fastidiarme el único vicio que me permito, llamémoslo chocolate, haciendo que pierda el sentido del gusto? Es que ya no se respeta nada en este mundo, qué microorganismos tan poco considerados, tendremos una larga charla sobre lo de no dejarme disfrutar de mi chocolate. Y otra, ¿por qué el chocolate no, pero el espantoso sabor del medicamento sí lo noto? Ese gusto selectivamente hecho pa fastidiar no me gusta nada ¬.¬'... ¿qué no son unos malotes los bicharracos estos? ¿No tendrían que dejar que nos estuviera buena la comida mala para la salud, llamémosle patatas fritas?

Aunque si lo piensas tiene todo el sentido porque a lo mejor piensan que si nos está malo el medicamento no lo tomaremos y por eso nos dejan saborearlo. Oh, son maquiavélicos estos viruses. El año que viene (a partir de enero) cuando vuelva a dar microbiología les preguntaré. Quizás sea la primera en haberse dado cuenta de la conciencia de estos seres microscópicos hechos para fastidiar.

Y como empiezo a caerme de sueño y se me han acabado las locuras por comentar en este momento de desvarío de enfermedad en el que en realidad solo iba a apagar el ordenador pero he terminado escribiendo por misterios de la vida que han abierto la página y han puesto mis dedos a teclear ajenos a mi voluntad...¿no me creéis otra vez?... descreídos ¬.¬' jaja vale, he sido yo. En fin, buenas noches, no os enferméis. Si lo hacéis acordaros que el paracetamol no es gastrolesivo y los AINEs sí, así que empezamos por abajo. A mí para la garganta me sirve el paracetamol.

Y no abuséis de los protectores de estómago sin necesidad porque cada vez se está viendo que no son tan inocuos como parecía. Eso es lo que he pillado en dos clases de farmacología sobre el sistema digestivo y los AINEs, solo diré que he visto las imágenes de úlceras gástricas por AINEs y se me han quitado las ganas de tomar ibuprofeno xD. Pero en fin, ya hablaremos de eso el día en que me lo estudie y os lo explique mejor sin estar enfermita. Porque mi cama me llama y soy demasiado educada como para rechazarla ;)

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