No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

sábado, 26 de septiembre de 2015

La pieza que faltaba

Queridos lectores, 

Hoy he estado pensando que la vida tiene momentos de todo tipo, ¿verdad? ¿Qué os voy a contar que no sepáis? Pero es así. Estoy estudiando, dentro de lo que mi estado de convaleciente me permite para el examen del lunes y la cuestión es que me ha dado por recordar el año pasado con toda mi desesperación por dejar la carrera y lo atrapada que me sentía en medicina, ¿lo recordáis?

Han cambiado muchas cosas en estos dos meses que separan un curso de otro, no solo que tenga novia (que es un cambio importante), sino también que por ejemplo este año no vivo con Anastasio, como os comenté. Y, sinceramente, creo que me ha venido mucho mejor. 

Puede que en parte mi idea un tanto paranoica de estar atrapada en la carrera no estuviera tan desencaminada, solo que no era la carrera lo que me atrapaba sino la gente a mi alrededor. Mi madre aquí, Anastasio en el piso, porque era un poco mandón. 

Y por eso decía que me sentía encerrada. También culpaba a la medicina porque la gente solo la ve a ella y nadie se fija de mi faceta de escritora. Pero estaba equivocada, igual que todos los demás. No son facetas, sino toda yo en mi conjunto. Y soy artista y soy escritora bohemia, al igual que soy estudiante de medicina y con mente científica. Y, por contradictorio que pueda sonar, una cosa no anula la otra sino que se compensan dándome una visión más completa del mundo. 

La cosa es así. Si no estudiara medicina no conocería muchos procesos científicos o teorías evolutivas que me han hecho comprender mejor la naturaleza humana y, por tanto, su psicología. Porque por complejos que nos creamos, seguimos siendo animales ante todo e impera la biología. Así que sin todo eso y las aportaciones forenses y psiquiátricas, mis historias no serían tan profundas como son ahora, mi podría modelar tanto la psicología de los personajes. Gracias a la medicina conozco el ámbito de la enfermedad, la vida y la muerte, y eso ha modelado mi forma de escribir, creo que para mejor, y también mi forma de ver la vida. 

Pero también le aporto yo a ella como escritora porque eso me permite ser más empática con la gente, saber qué decir en cada momento, conocer a los pacientes antes de que se presenten o dejen ver cómo son porque puedo encajar a las personas con personajes y patrones predeterminados y eso me ayuda a comprender y prever cómo van a actuar y comportarse, porque los he escrito antes, he estado en sus mentes y sé cómo son. 

Y algo tan fácil de ver como eso no lo he comprendido del todo hasta que Anna llegó a mi vida. Porque de repente todos los malos momentos por los que he pasado, las dudas en la carrera, los desplantes con antiguas compañeras de instituto, todo lo que me obligó a estar más sola y madurar, los conocimientos médicos por los que tanto sufrí en aprender...todo tenía una utilidad y me era necesario y me sirvió para comprenderla y conocerla, puede que incluso para enamorarla, quién sabe.

La cuestión es que este año todo tiene más sentido, la medicina tiene más valor, y ya sé, recuerdo y comprendo por qué la estudio y, aunque me sigue encantando la literatura y querría estudiar más de eso algún día, no cambiaría mi actual carrera. Tengo proyectos de futuro y tengo ilusión por estudiar y aprender nuevas cosas. Y al final resulta que todo era porque faltaba algo en mi vida y Anna ha sido esa pequeña pieza clave que ha hecho que todo funcione. Como esa pieza del puzzle que colocas y, a partir de ella, ya comprendes cómo encajan las demás. 

No sé. Llamadme loca si queréis por necesitar de alguien más para recuperar las ganas de estudiar medicina. Puede ser, nunca he negado mi falta de cordura. Pero supongo que tiene algo de sentido, yo solo quería saber, necesitaba saber que podía haber algo más en mi vida a parte de la medicina. Más allá de estudiar y trabajar, sentir que no iba a estar sola siempre. 

También admito que cada día me vuelvo más cursi, pero eso será un secreto entre nosotros, nadie tiene que saber que cuando no puedo hablar con ella me pongo la música que me manda y releo sus poemas o fics para sentir que está conmigo todavía... Sip, una cursi redomada. 

En fin, el amor es lo que tiene. A algunos les lleva en primavera, a mí solo me altera, aunque sea en verano, pero es verdad que "verano" tiene rimas mucho peores que primavera. 

Terminaciones en "ano" a parte, siempre he tenido clara una cosa y era que quería enamorarme. Y eso que estaba tremendamente asustada porque ya os he dicho, soy muy fácil de atrapar, como una mariposa. He estado encerrada por mi madre y otras personas y lo último que quería y por lo que había evitado muchas relaciones era cambiar de cárcel y carcelero, pero no de condición, es decir, pasar de estar encerrada por mi madre a estar encerrada por mi pareja. Y por eso también estoy agradecida de haberla encontrado a ella, porque sigue luchando por abrir mi jaula (sí, sí, la hicieron con un pestillo muy fuerte, vale xD).

No, realmente sé que ella quiere hacerme volar... y sí, estoy cantando mentalmente la canción de Pulgarcita que dice "Yo te haré volar, yo seré tu gran amor y hasta las estrellas llegarás..."  

Y esa es una de las razones por las que me enamoro de ella más cada día. Aunque hay otros días en los que le daría una colleja, he de decirlo también para que no quede imposiblemente cursi todo. 

En fin, si estáis pensando que me he puesto a escribir esta entrada solo porque Anna no me habla y la estoy esperando...pues tenéis toda la razón XD pero os quiero también :D

Buenas noches (para mí) y buenas *insertar parte del día* ;)

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