No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Madrugadas de amor

Queridos lectores,

Veis, os había prometido que volvería a escribir antes y aquí estoy. Ni 24 horas han pasado. Y vayas horas... si supierais.

Bueno, sigo adaptándome a esto de tener una tecnología actualizada porque yo tenía el Microsoft office del año de la pera y ahora es diferente y cosas así, pero bueno, sobreviviré.

Lo divertido es que mañana me levanto a las 5.30 a.m. y estoy a casi las 24 horas de la noche esperando a que se me instale el Microsoft porque yo quiero escribir con ese, soy algo cabezona dicen.

Pero no os quedéis en eso, sino en que como estoy esperando a que se digne a instalar el programa tengo tiempo para dejaros otra entrada.

Y he pensado que esta sería una buena oportunidad para contar mi historia con Anna. Hagámoslo así:
Y es que éramos dos personas perdidas por el mundo. Ella encerrada en una isla, yo encerrada en mi casa, nuestras oportunidades de conocernos rondaban el cero, siendo objetivos. Por suerte para nosotras, por una vez, las nuevas tecnologías me dieron una tregua. Todo comenzó en un pequeño lugar de internet de cuyo nombre no puedo acordarme (fanfiction) donde las dos escribíamos.

Ella era una de las escritoras más famosas de la página, tanto que su ego había ido aumentando con cada fic. Me acuerdo que cuando empecé a leer en esa página solo tenía dos y sí, la consideraba como una de las famosas. Su primer fic me inspiró para uno de los nuevos libros en los que estoy trabajando o intentaré trabajar cuando tenga tiempo. No sé por qué me acuerdo mucho del fic de los piratas, creo que porque cuando encontré ese fui a su perfil y leí todo lo que había escrito, excepto los que ya había leído.

Lo más divertido de sus fics era que leyéndolos se podía escribir la historia de su vida porque hacía dedicatorias multitudinarias, incluyendo declaraciones amorosas a su entonces "amada". Y sí, es cierto, leí sus fics en orden para enterarme de todo el cotilleo. Creo que a veces estaba más enganchada a su historia de amor que a los fics, pero en fin. La seguía porque actualizaba casi a diario y yo me pasaba la hora a la que normalmente actualizaba recargando la página del móvil y gritando "Actualiza ya, ¿por qué no has actualizado?" Toda loca, lo admito.

Pero como sabéis, el año pasado no estaba en mi mejor momento y no tenía espíritu sociable para escribirle un comentario. Fue ya en febrero cuando me decidí a escribir en fanfiction yo también a la espera de que algún que otro comentario positivo sobre mi escritura me ayudara con mi bajo ánimo. Así que empecé a escribir y fue en mi segundo fic donde me comentó ella a mí. Ah, me gusta que fuera ella la que viniera a mí al final. Pero fue solo eso, un comentario de una de las escritoras que yo consideraba famosa y entré en ataque fangirl diciéndoselo a una amiga. Y ya está. Ella dejó un par de comentarios, yo terminé el fic y me concentré en los exámenes. Y podría haberse quedado ahí, siguiendo perdidas en el mundo.

Es como la típica escena de película en la que todo el mundo sabe quiénes son los componentes de la pareja y se van encontrando en pequeños momentos. A una se le cae el bolso y la otra se lo da; se chocan al salir del metro, cosas así, en las que se encuentran pero no llegan realmente a fijarse la una en la otra. Pero seguimos nuestras vidas.

Luego, con los exámenes, mi suspenso, las recuperaciones, horror de horrores... en fin, dejé de escribir y no sabía realmente si volver o no a escribir en fanfiction porque sabía que si me enredaba con historias largas no escribiría una novela como suelo hacer en verano así que no sabía qué hacer. Pero finalmente, como había prometido que volvería, escribí una cosa corta, solo un capítulo de risa porque me apetecía algo entretenido. Y ella volvió a comentarme. Y me escribió un mensaje privado diciéndome su nombre y otros datos. Y yo creí, sinceramente, que o estaba loca o era una psicópata. No, pensé que era muy lanzada porque yo podía ser la psicópata. Pero respondí a su empeño contestando a su mensaje. Pensé que se quedaría ahí conmigo dándole las gracias por su mensaje y ya no sabría nada más. Pero ella volvió a escribir y yo contesté. Y como fue el día después de que mi yegua me pisara estaba necesitada de conversación que me distrajera del dolor, así que esperaba otro mensaje.

Solo que el siguiente llegó con su número de teléfono y yo no sabía sinceramente qué hacer. Tuve un mini ataque de pánico pensando que si le daba mi número me podría hacer algo en el teléfono o cosas de estas extrañas que me dice mi madre. Así que pasé horas con el ordenador escribiendo y el mensaje esperando a ser contestado, pensando si le daba mi número de teléfono o no, si le escribía un educado rechazo, no sabía qué hacer y estaba entrando en modo nervios on, así que al final apagué el ordenador. Pero me había apuntado el número antes. Y me iba a dormir pero mierda, me dio un ataque de valentía o algo así y le mandé un whastapp para que por lo menos no se quedara con sensación de plantada. Era solo un WhatsApp, me dije, solo uno. Pero seguimos hablando y ya no paramos.

Y pasaron tres días y ella me hizo una declaración de intenciones. Y pasó un mes y empezamos a salir y aquí vamos, con el mar de por medio.

Y yo viendo una película y horas por delante para que el ordenador termine de cargarse así que no voy a dormir.

Pero bueno, será por el sueño, será por ver una película romántica o haber hablado de Anna, y supongo que el que mi madre esté roncando a mi lado no ayuda a mi inspiración, solo me queda decir que aún no os puedo contar nada más sobre la historia porque aunque haya empezado con el mítico "Erase una vez" aún queda mucho por vivir antes de escribir Fin :)

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