No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Mi vida con la medicina

Queridos lectores,

Hola a todos, después del fiasco del camión y el coche y la cuneta, me reporto días después para decir que sigo viva y esas cosas.

Llevo tres días en prácticas de pediatría y me siento una completa inútil. Ignorante, idiota. En pocas palabras, tonta. Puede ser una desventaja de juntarte con gente lista o simplemente de ser como soy. 

El caso es que, incluso en pediatría que es una especialidad que me gusta y más o menos conozco porque he estado haciendo prácticas extra con mi tía, me siento como un pez fuera del agua. Sin saber exactamente qué es lo que se espera de mí, qué decir o qué hacer. No tengo ni idea de la mitad de cosas que se supone que debo saber y no digamos ya si me preguntan de manera directa dejándome cual ciervo deslumbrado. 

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Cara de susto total. En fin que me siento idiota la mayor parte del tiempo e, incluso habiéndome reconciliado con la medicina y todo eso, ahora que ya estábamos bien y con una relación cordial en la que le dedicaba gran parte de mi tiempo teórico, me sigo sintiendo como si no encajara por mucho que me disfrace de bata blanca. Es triste. 

No seré una buena médica teórica, supongo, no digamos práctica. Lo único que se me da algo bien es hablar con la gente y tratarlas y eso. Hoy he estado con bebés y eran tan bonitos. No me sabía los datos de cifras, ni se me han ocurrido preguntas importantes ni curiosidades médicas ni inquietudes de ningún tipo...básicamente porque estaba embobada con el bebé y, como mucho, preocupada porque no lo hicieran llorar. Los llantos siempre me despiertan el instinto materno. 

No sé. A veces, incluso las personas raras como yo nos sentimos raras por no encajar y, muchos días, me siento como si no encajara. Mis aptitudes no son tan médicas como deberían, cuando tengo que pensar en un trabajo siempre le acabo dando una orientación social o histórica más que médica. 

Es gracioso porque soy médica y escritora, demasiado de letras para las ciencias, con demasiadas ciencias en la cabeza para ser de letras. Soy bisexual, así que ni una acera ni otra. Parece que esté diseñada para no encajar en ninguna parte y estar siempre en medio como los jueves. Mal chiste el de encajar o no encajar en la sociedad. 

Pero bueno, no es una cuestión de encajar o no, no limaría mi personalidad para encajar en un grupo social, ya superé esa época. 

Volviendo a la cuestión, de lo que quería hablar es de lo tonta que me siento siempre xD. En fin, ¿a alguien más le pasa? Es que ya dicen que mal de muchos consuelo de tontos u.u, no me miréis mal. Yo hago lo que puedo sin lograr llegar a un nivel aceptable para la sociedad médica. Y todo me parece una incógnita complicada y sin sentido. Papeles sobre la matrícula que aparecen de la nada para rellenar con información que desconozco. Lo del TFG, mira, una cosa que me enteré un año de estos de que existía y que ahora puebla mis pesadillas, pero tampoco tengo ni idea de lo que hay que hacer. El mundo va más rápido de lo que mi cerebro logra comprenderlo, al parecer. 

Y luego está la parte comprensible del mundo que no coopera y me pone cosas sin sentido. El viernes tengo dos reuniones de dos cosas distintas a la misma hora. Estoy valorando pedirle a Hermione Granger su giratiempos. Luego, la semana que viene que tengo clase de 8 a 15 horas y de 16 a 18 horas, me han puesto una clase de 15 a 16 horas para completar, porque comer es algo para principiantes al parecer. 

Tengo que estudiar, tengo que hacer trabajos que no sé por dónde coger, tengo que hacer trabajos en grupo en los que el resto de miembros ni aportan ni aceptan ideas... La vida del estudiante... no sé lo que os han contado pero es horrible a ratos xD.

Supongo que estoy cansada y eso me pone negativa. El punto positivo es que la exploración al bebé me ha salido bastante bien, estaba suave, los bebés son monos. Aunque me resulta muy difícil lanzarme a realizar ciertas partes de la exploración porque los veo tan chiquitines que me da miedo fastidiarla y hacer algo mal :/

En fin, queridos, la vida es dura y la medicina más... y mi vida con la medicina, aún más y básicamente se resume en sentirme tonta unas 18 horas al día, y soy generosa porque no duermo realmente tanto, que es el único momento en el que si pienso que soy tonta, no es conscientemente. 

Y no sé qué más deciros la verdad porque estoy cansada y con la duda de si ir a clase el viernes o estudiar porque este fin de semana tengo muchos compromisos familiares y el viernes siguiente tengo un examen chungo, pero ahora resulta que no puedo porque tenemos un caso clínico o no sé qué cosa en la que puede que pasen lista. Y además dos reuniones en el mismo periodo de tiempo para las que me dividiré conmigo misma o a saber. Y no sé que leches hacer con el viernes. Que gran dilema. 

Bueno, lo pensaré. 

Y hablando de pensar...pienso que tengo que ponerme a estudiar. Así que eso es to...eso es todo amigos.


viernes, 16 de octubre de 2015

Estamos todos chachi

Queridos lectores,

Estoy tirada en la cuneta. Literamente. Bueno, más que tirada, sentada en un bloque de hormigón, pero para el caso es lo mismo. Y os lo voy a relatar porque es todo un episodio caótico digno de quedarse para los anales de la Historia.

Me volvía a casa con mi padre en su camión, lo cual es chachi porque me ahorro el dinero del autobús y voy más cómoda. Todo ventajas. Salvo porque hoy ha averiado un compañero y el jefe de mi padre le ha dicho que debía dejarle su camioneta y esperar a la grúa en la averiada.

Y así he acabado en la cuneta de la carretera esperando a la grúa.

Pero la historia solo mejora porque al enterarse mi madre ha decidido venir a por mí porque puede que técnicamente el jefe de mi padre no tenga que enterarse de que me voy con él. El problema, mis queridos lectores, es que mi madre no tiene ni idea de cómo venir.

Es más, no ha pisado la autovía en años y no es la mejor conductora del mundo...o sea, para nada. Y mi padre y yo hemos intentado detenerla... pero cuando mi madre tiene una idea en la cabeza ya puedes decir misa.

Total, que ahora mismo mi madre está perdida en algún punto de las carreteras españolas y nosotros en la cuneta. Porque, para darle emoción al asunto, mi madre se pasa las indicaciones de mi padre por el forro y ha acabado en otro pueblo.

Y la tensión del momento reside en que si viena grúa antes que mi madre, ¿cómo lo hacemos? Porque si me quedo yo aquí esperando a mi madre puedo morir de vieja y encima no sé explicarle cómo llegar. Si me voy con la grúa, mi madre se quedará perdida dando vueltas entre los pueblos.

Que, por cierto, se ha quedado mi hermano solo para cuando salga de clase y nadie lo ha avisado ni a nadie para que lo recoja así que se quedará esperando a quien lo recoja. Y sin llaves de casa.

Em...mi madre da señales de vida y estaba en otro pueblo os comunico. Buscando la salida.

Aquí mientras, mi padre se queja de mi madre, que luego no quiere coger el coche para ir por nuestro pueblo y hace que lo lleve él. Y yo os escribo. Y así escribiendo se me hace hasta divertido todo. No reiré en presencia de mi padre.

Oh. Creo que llegó mi madre. Es un milagro.

Como dato a parte, mi culo está lleno de resina por sentarme bajo un árbol xD. Y mi madre que acaba de aparecer ha dicho que se había dejado la plancha encendida. Por si faltabam cosas,¿no? Universo como te cebas -.-'

Total, en resumen, volvemos para casa y estamos todos chachi.

PD ahora que ya he llegado a casa os puedo informar de que mi casa no ardió a causa de la plancha. Aunque el coche en el que nos recogió mi madre también se averió. Pero pudimos llegar a casa. Así que de nuevo sí, todos chachis... menos el coche xd

martes, 6 de octubre de 2015

Retos de la vida médica

Queridos lectores,

El primer reto al que te enfrentas como estudiante en prácticas es encontrar tu lugar en el hospital...literalmente porque yo me suelo perder.

Claro que no es mi culpa que alguien decidiera que los hospitales debían simular laberintos. Es como si le dijeras a los pacientes: si encuentras dónde tienes que ir es que no estás tan malo, no seas quejica.

Aunque si encontrar el lugar es difícil, imaginaos encontrar médico. Me siento como un perrito abandonado esperando en una silla solita a que llegue. Así estoy ahora yo. Que podría haber venido dentro de una hora, pero no sabía que hacer en mi casa por una hora y casi prefería venir y salir antes para comer relajada.

Pero sigamos con los retos médicos. El segundo gran reto al que te enfrentas en la carrera profesional de medicina es entenderte con los ordenadores. Lo cual supone que el ordenador quiera ir y el programa también.

Estoy teniendo dudas sobre quedarme escribiendo con vosotros o salir al pasillo a la búsqueda de mi médica, cogeré complejo de sabueso con tanto buscar.


Bueno, al final encontré a mi médica. Perdón por el parón, espero que no me hayáis echado demasiado de menos xD. Así que sigamos, estoy agotada. Hoy ha sido un día duro en el sentido emocional. 

Ya sabéis que las prácticas tienen muchas caras, buenos y malos momentos. Porque tratamos con personas que están pasando por un mal momento, una enfermedad o la pérdida de un ser querido. Esta semana, en neurología, lo que más estoy viendo son demencias o también digamos las secuelas de ictus. Cosas que cambian a una persona por completo porque pasas de ser alguien normal, con una vida completa, a perderte a ti mismo. A perder tus recuerdos, capacidades, pensamientos.

Sentir la frustración de la otra persona porque quiere hablar pero no puede; o porque quiere recordar, pero no puede. Ver la cara de dolor de su acompañante cuando no recuerda su nombre o quién es. 

Así que es duro, más vivirlo que verlo, no quiero parecer victimista, pero como médica o estudiante en prácticas a mí me parecen momentos muy duros que luego me traigo a casa, quiera o no, y sigo pensando en ello. 

Hoy lo he estado hablando con una amiga, no la conocéis, se llama Kath, que me ha preguntado cómo lo hacíamos los médicos para sobrellevar tanto dolor ajeno, que no había una fórmula mágica. Y así es. No la hay. Pero sí existen muchas maneras de afrontarlo, tantas como personas. 

Los hay que directamente pasan de implicarse y pasan de los pacientes y parece que si ignoran su existencia y tratan a la enfermedad en vez de a la persona, les es más fácil hacer esa diferenciación entre ellos y el paciente. 

Están las personas que saben tratar a otras de manera humana, pero al mismo tiempo también pueden crear una barrera de diferenciación y compadecerse por la gente, pero saber que no es su problema y no tienen por qué sentirse mal. 

Y luego está mi prototipo que es como muy sensible a estímulos xD. No sé si se aprende con el tiempo a distanciarse, supongo que en parte sí. No me entendáis mal, claro que no estoy llorando por los casos que he visto hoy ni me voy a deprimir, pero son de esas cosas que se te quedan grabadas a fuego en la mente y salen a flote de vez en cuando. 

En mi caso, lo que me gusta, además de escribir aquí y compartir mis penas porque dicen que "penas de muchos consuelo de tontos", es encontrar algo bueno en la situación. Por ejemplo en uno de los casos de demencia que os comentaba. Era por supuesto muy triste, pero si tuviera que elegir un punto bueno sería el amor incondicional de la pareja. Parece algo tonto quizás, que esté alguien enfermo y yo ponga como punto positivo que su pareja lo o la quiera cuando eso se lo hará todo más difícil, cuando eso hará que sufra más al verlo marcharse, al ver cómo la olvida.

Sí, es cierto. Pero esto es lo que nos enseña el verdadero significado del amor. El que es incondicional, el verdadero. El que se demuestra estando con la persona que quieres incluso cuando solo es ella misma en destellos de lucidez. Cuando lo cuidas porque no puede comer solo o hablar o hacer las cosas más simples que os podáis imaginar. 

Cuando has dejado de ser tú mismo porque una enfermedad te ha robado lo que te hacía ser quién eras, cuando olvidas y te pierdes, cuando estás desamparado en el mundo... te queda alguien que te quiere. Y quizás no puedas valorarlo en esa situación, pero vale mucho. 

Igual que a mí me demuestra que sí que existe ese tipo de amor y no es una cosa de mi mente de escritora ni de las películas románticas. Hay amores inamovibles, amores irrompibles, amores que sobreviven a la enfermedad e, incluso, a la muerte. El tipo de amores por el que morían los dramáticos personajes de las novelas de antaño, bueno aún todavía las hay de ese tipo solo porque la gente disfruta haciéndome llorar. El tipo de amor por el que merece la pena luchar incluso cuando ya no quedan molinos de viento a los que poder vencer. 

Y, por supuesto, el tipo de amor que hace que una situación terrible llegue a parecer esperanzadora porque al menos te permite ver que existe, que no todo en el mundo es no sé, odio. 

Siempre me había resultado curioso, más todavía...sorprendente ver este tipo de amor incondicional en consulta porque me costaba mucho pensar que yo fuera a recibirlo. Pero no creo que sea cierto. Y acabo de pensar que eso debería formar parte de los derechos de los que os hablé el otro día. ¿No tenemos derecho todos, al menos, a un amor incondicional en esta vida? Bueno, maticemos, porque así puesto, como un amor incondicional, yo ya tengo el de mi perro Brave, un amor humano y correspondido preferiblemente incondicional. Así está chachi. 

En fin chicos, estoy agotada de estos días de prácticas y seguro que mañana me toca estar de pie en el quirófano horas, así que lo dejo por hoy y voy a ver si mi cama me acoge esta moche. 

Hasta pronto :)

domingo, 4 de octubre de 2015

Cosas que decir

Queridos lectores, 

Hola. Ahora tendría que estar estudiando neurología para las prácticas de mañana o tendría que haber estudiado, también valdría. Pero, antes que estudiante, soy humana y, ante todo, soy una humana que se aburre estudiando. 
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No. Realmente, os escribo porque he estado pensando, y espero que no os resulte un hecho sorprendente, que hay dos frases que utilizamos indiscriminadamente. Seguro que lo habéis visto, en todas las series médicas siempre lo dicen mucho. "Todo irá bien" y "No te pasará nada"

Y son palabras, una promesa encerrada en dos frases que esconden una realidad utópica e incontrolable, porque el mundo, queridos míos, es imprevisible. Y lo que conocemos hoy, podría no ser cierto mañana. Así que, ¿cómo prometer a un paciente que creerá en nuestra palabra que todo irá bien mañana cuando no lo sabemos? ¿Cómo decirle que no le pasará nada cuando no lo podemos controlar?

Lo que sí podemos siempre es decirle que estaremos con él o con ella en cada paso del camino y haremos todo lo posible. Y puede que el camino lleve baches, puede que algunas cosas vayan mal, puede que las pasemos putas, como se dice en mi pueblo, pero no te dejaré caer. 

Y esto no es solo con los pacientes. En nuestra vida, en general, una vez que colgamos las batas,  y volvemos a ser humanos hartos de estudiar, tendremos amigos que pasen un mal día, tendremos una pareja que pase un mal día, tendremos problemas propios y ajenos. Y, entonces, esas míticas frases que aparecen en todas las series de médicos vendrán a nuestros labios y nos sentiremos tentados de decirlo de nuevo. 

"Todo irá bien"

"No te pasará nada"

Y sabes que querrías poder jurarlo fielmente y estar seguro de que fuera así, pero no puedes. Porque, de nuevo, la vida es incontrolable y no somos más que humanos. Y habrá problemas por el camino, sean enfermedades, problemas burocráticos, parientes locos, loros mutantes...¿quién sabe qué depara el futuro y la evolución?

Así que, de nuevo, no lo puedes prometer. Y lo dices, pero sabiendo que no lo sabes, sintiendo la duda, porque la vida es duda y no sabes qué pasará mañana o pasado o después. Nadie lo sabe. 

Pero hay una cosa que siempre puedes decir y prometer sin mentir ni tentar al destino. Y es decir que siempre estaré ahí para lo que necesites. Que no me rendiré tan fácilmente como la gente quiera hacer creer. Que la vida es dura, pero yo lo soy más. 

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Que juntas somos más fuertes. Y, si el mundo no nos comprende y se nos queda pequeño, podemos volar con nuestra imaginación a un lugar distinto hecho solo para dos donde nuestros mares se unan. 

 

Puedes decir muchas cosas, incluyendo un te quiero. Y te quiero más en los días malos que en los buenos. Porque es entonces cuando se demuestra de qué estamos hechos. Y te quiero por tus defectos, porque siempre te esfuerzas en mejorar por mí; y por tu pasado, porque lo compartes conmigo. Por las palabras y los silencios, por estar, por ser, por quererme como yo te quiero. 

Y cuando ya no quedan palabras y no sabes qué decir. Ni las más usadas frases alcanzan y, entonces, piensas, y te pierdes y dudas porque, ah, cuán perversa es la duda que se cuela donde nadie la invita. Y si fuera Shakespeare te diría:

Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo
Aunque no soy Shakespeare, ni tú Romeo (sino Julieta). Ni la vida es una tragicomedia... aunque a ratos lo parezca.  Y no me preguntéis por qué he acabado escribiendo casi en verso.

Pero, en fin, no podemos prometer que todo, todo, absolutamente todo irá bien, porque es imposible. Sin embargo, sí que podemos decir que cuando la duda apriete y el ánimo desvele, estaré contigo aunque no me veas. Velaré por ti en la distancia, seré tu manto cuando el frío asole tu alma. Seré tu aliento cuando falten las palabras. Seré tu roca cuando azote el viento y no sepas a qué aferrarte. Seré tu guía, tu consejera y tu amiga. 

Así que no tengo certezas absolutas para tus dudas, solo estas promesas escritas una noche de octubre en la que no me apetecía estudiar neurología, pero tan ciertas como si hubiera estudiado :D jeje. Pero que valen más que las dudas de voces que no comprenden ni conocen. Porque hay personas que se empeñan en sentir solo con el tacto y, otras, que aprenden a volar con el corazón ;)

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jueves, 1 de octubre de 2015

Los dioses no tienen mutaciones

Queridos lectores, 

Por supuesto mi parte favorita de las clases es cuando dicen "esto es fácil" y no tengo ni zorra idea de lo que están hablando. Pero hoy no se lo tendré en cuenta al profesor porque ha contado una historia demasiado triste como para poder enfadarme con él. ¿Qué ha contado? Pues estábamos hablando sobre los anticoagulantes y ha puesto el ejemplo de una paciente, personal, una mujer de más de 80 años que había tenido una fibrilación auricular y, entonces, sí, claro, tocaba anticoagular, pero no tenía muchos más factores de riesgo, así que el cardiólogo le dijo que bastaría con la anticoagulación con aspirina, es decir, un escalón bajo. El internista, sin embargo, sí que dijo que debería usarse simtrom, que es un anticoagulante mucho más potente. Pero al profesor en cuestión le asustaba el simtrom porque, sabiendo de fármacos, conocía todos sus efectos secundarios, que no son pocos, porque puede producir hemorragias y su control es mucho más difícil. Así que dijo, sí, la aspirina. Y dos semanas después, la señora en cuestión falleció por un infarto provocado porque la anticoagulación fue insuficiente. 

Claro que él no ha especificado, pero sin necesidad de más que el que él explicara que por darle aspirina a una señora, falleció, yo he tenido en mi mente una historia entera en la que dicha paciente era su madre y él eligió la aspirina, sabiendo de fármacos y queriendo evitar todos los efectos secundarios y fue un error. No he necesitado más para imaginar todo el dolor que sentiría una persona cuando es experto de una materia, farmacólogo, y a pesar de todo tu conocimiento, una persona a la que quieres fallece por una decisión tuya. 

¿Cómo sobrellevas eso? El sentimiento de culpa, la pena... 

Es difícil a veces ser médico o futuro médico y desenvolverte en un ambiente de enfermedad familiar. Cuando para lo que los demás es un detalle sin importancia o una tontería, para ti es la puerta que abre a miles de efectos secundarios o posibilidades que no te atreves a contemplar. A veces es como ser un oráculo, ah y todos sabemos que a ninguna vidente de la mitología le ha ido demasiado bien. 

Pero más allá de eso, he de decir que, médicos o estudiantes, no somos más que humanos, y antes que profesionales, por más que nos esforcemos, ante todo somos hijos, padres, parejas... y no puedes separar, por más que lo intentes, el corazón de la mente en un momento así. 

Y la vida es así, incluso la mejor de las decisiones, la más razonada, la más sensata, por más que la hayamos tomado con la mejor de las intenciones, puede ser perjudicial. Porque la vida es imprevisible, porque el mundo es imprevisible al igual que lo es la enfermedad. 

Y es gracioso porque los pacientes o los que nos rodean pueden venir a nosotros, viéndonos como dioses que lo saben todo, que pueden solucionar cualquier problema, que cura enfermedades y devuelve la salud. Pero detrás de la coraza de nuestra bata blanca, somos los que más miedo tienen, porque es tanta responsabilidad. 

Y me pongo en el lugar de este profesor y, como persona acostumbrada a cargarse con el peso del mundo sobre sus hombros, puedo sentir todo el dolor y la culpabilidad por haber tomado la decisión técnicamente correcta, porque según todos los protocolos era la correcta, y que, aún así, fallara. Y me recuerda todas las veces que me sentí culpable por meter la pata sin haber hecho más que tomar la que me pareció la mejor decisión posible en un punto dado. O sin haber decidido nada, simplemente me siento culpable por todo en esta vida. Si me convences un poco, podrías hacerme sentir culpable hasta de la segunda guerra. Y me gustaría poder decir que exagero, pero...creo que no. 

Sin embargo, la culpabilidad está mal entendida. O sea, médicos o no, muchos de nosotros nos culpabilizamos de todo. Sinceramente, creo que es algo relacionado con la religión cristiana en la que vivimos, según la cual, ya nacemos con pecado y no nos ha dado tiempo a hacer nada. Y resulta, me vuelvo loca, que toda una vida sintiéndome culpable por cosas que no había hecho y me acabo de enterar de que los seres humanos tenemos derechos emocionales que nos dicen que no nos tenemos que sentir culpable...Ya podría haberme avisado alguien antes ¬.¬' Siempre soy la última en enterarme de todo, la verdad. Pero para no caer en la misma trampa que los demás que no me avisaron, voy a ponéroslo a vosotros. 

Tienes derecho a ser juez de tus emociones, de tu pensamiento, de tu comportamiento. Eres responsable de la ejecución y las consecuencias de lo que sientes, piensas y haces. Si las cosas van mal no es necesariamente tu culpa. Tienes derecho a cambiar de opinión si te sientes incómodo. Cuando cometes un error puedes admitirlo sin sentir vergüenza. Puedes decir que no sin sentirte mal. No has de ser necesariamente amigo de todo el mundo ni te ha de gustar por la fuerza lo que todo el mundo hace. No tienes que demostrar a nadie que tienes razón. No tienes que entenderlo todo y puedes decir no lo entiendo sin sentirte mal. No importa que seas perfecto, no tienes motivos para sentirte mal cuando eres simplemente tú. Tienes derecho a decir que no sin sentirte culpable. 

Pues ya veis, llego una vida tarde para hacer valer estos derechos me temo, pero nunca es tarde si la dicha es buena. 

Así que creo que deberíamos empezar a poner estos derechos en práctica, porque nunca se sabe. Y, como ya he dicho alguna vez, cometer errores es parte de ser humano y no lo digo yo, lo dice la biología. Porque la evolución es lo que nos ha hecho como somos, ¿Cierto? y la evolución se basa en las mutaciones que nos van conformando. ¿Y acaso las mutaciones no son errores en la formación del ADN?

Pues eso, los errores están ya en nuestro genoma. Así que lo de sentirse culpable es totalmente contraproducente y antinatural. 

Ser humanos se basa en cometer errores, por eso supongo que los dioses, que deben ser perfectos, serán los únicos que no tengan mutaciones, pero sin mutaciones, no evolucionarán y, claro, se nos quedan anticuados, ¿no creo que nadie siga yendo a pedir consejo al Oráculo de Delfos, no?

Que hablando de culpables, el Oráculo de Delfos sí vaticinaba lo que pasaba, pero no habría pasado nunca de no ser por él. ¿ O no?...pues ya está xD ... al final, ni siquiera los dioses se libra.