No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

domingo, 17 de abril de 2016

Un largo camino para llegar a ti

Queridos lectores, 

Hay que ver cómo pasa el tiempo. Y cómo cambiamos con él. Hace apenas cinco años que empecé la carrera y esto es como el programa de tu Cara me Suena cuando se meten al transformador ese: lo que entra y lo que sale no se parecen en casi nada xD.

Supongo que es diferente también porque la universidad es cuando te enfrentas a lo que viene a ser la cruda realidad y, queriendo o no, terminas madurando.

Hace cinco años, por ejemplo, cuando empecé la carrera era una persona diferente a la que soy ahora. Más joven, claro, y con menos experiencia, aunque tampoco se puede decir que estos años me hayan hecho una gran experimentada. Entré en la carrera sin pensar, claro, sin pensar en lo que me gustaba a mí o en lo que quería hacer, solo porque era una buena carrera que haría felices a mis padres, con la que podía ayudar a la gente también. Porque entonces mi propósito en la vida era hacer felices a los demás. Se me olvidó o quise olvidar que yo también tenía una felicidad de la que ocuparme. 

Hace cinco años ni siquiera me dejaba admitir conmigo misma que me gustaban las mujeres. Tardé un año lejos de mi casa para dejar que el pensamiento viniera a mi mente y aún así me costaba hasta escribirlo en cosas que solo leería yo. Tres años para empezar a aceptarlo en voz alta y compartirlo con algunas personas. Y cuatro largos años para ser capaz de decirlo abiertamente, más o menos, y decírselo a mis amigas, entre lágrimas, eso sí, porque en mi cabeza era algo terrible por lo que podrían rechazarme o actuar diferente conmigo y eran mis únicas amigas. 

Sí, si me hubieran dicho hace cinco años que hoy estaría celebrando que cumplo ocho meses con mi novia no me lo habría creído. Y está bien, porque así seguiría siendo sorpresa cuando llegara el momento. Y soy feliz.

No ha sido fácil llegar a este punto. Admitirme a mí misma que me gustaban las mujeres fue una cosa, pero hubo un tiempo en el que creí que por no disgustar a mis padres viviría siempre con ello como un secreto, estaría sola o bueno, en resumen, me aguantaría viviendo una vida falsa en la que estudio una carrera que no me gusta por hacerles felices y silenciaría mi corazón por el mismo motivo. Y, sin embargo, aquí estoy, salida de Narnia incluida, con pareja y feliz, sigo estudiando medicina, pero me planteo caminos que me gustan como la psiquiatría y completar mi formación con psicología o la rama forense-criminal.

Y este cambio en el camino se lo debo a ella, claro, a mi novia. No habría tenido el valor necesario sin esa fuerza extra que nos da el amor. Supongo que, en cierto modo, me salvó de mí misma.

No ha sido fácil siempre, ocho meses dan para mucho, ha habido momentos chinchilla, melocotón, la distancia, su familia y la mía, los exámenes... No han sido fáciles, pero han sido perfectos tal como son, con sus errores, sus problemas y sus buenos momentos, nos han hecho más fuertes poco a poco. Supongo que debo hablar por mí, yo he aprendido tanto a su lado, como si hubiera vivido otra vida fuera de las paredes de mi casa, lados del mundo que no habría conocido sin ella. Que a veces es más complicada, ah, pero estaba tan harta de la sencillez de mi vida, como si pasara por ella sin llegar a vivirla, que esa sensación, la de existir más que vivir, me estaba consumiendo. Ahora tengo muchas emociones xd, amor la primera, un objetivo más motivador para terminar la carrera y pensar qué hacer con mi vida.

Me resulta curioso y vosotros podéis o no creerme, que yo soy toda una romántica empedernida, muy telenovelera. Pero en la vida real, fuera de libros y películas, no lo soy tanto, ella es la cursi y yo la que decía que tenía hambre cuando se ponía muy romántica. Mi estómago y mi corazón están en consonancia.

Y podéis preguntarme, ¿cómo, con mi sentido del romanticismo hambriento supe que era ella? Bueno, pues simplemente lo supe. Veréis yo me defiendo mucho mejor por escrito que por hablado, de toda la vida. Porque hablando me pongo nerviosa y empiezo a decir tonterías, pero escribiendo me siento en mi elemento y puedo controlar la situación, escribir como si fuera un diálogo. Así que cuando conocía a alguien que me gustaba o al que gustaba, solía intentar llevar la relación por correspondencia, cosa para lo que el whasap me hizo un gran favor, dicho sea de paso. Y sí, hablaba con gente por el móvil, pero siempre se notaba forzado. Con unos porque yo hacía un gran diálogo en la cabeza, pero luego no me seguían bien el juego y me frustraba; otras veces porque a lo mejor sí que me gustaba la persona y sin darme cuenta me forzaba a cambiar un poco mi forma de expresarme para adaptarme a ella y que no pensara que era rara, usar los mismos emoticonos y todos xd. Es algo tonto, pero que hacía de forma casi inconsciente porque tiendo mucho a amoldarme a la gente, es parte de mi personalidad. Como me decía Sadee el otro día, tengo un don para dar a la gente lo que necesita, y  la cuestión es que para ello me amoldo a ellos, para entender qué necesitan y actuar así. Entonces, es muy fácil perderme a mí misma, cosa que siempre me asustó de entrar en una relación porque sí que podía perderme por completo ahí.

Pero lo guay, me enrollo mucho verdad, es que cuando empecé a hablar con ella (mi novia, Anna como pseudónimo por aquí, pero tengo una amiga que se llama Anna y luego la gente se lía y piensa que me declaro a quién no es, en fin...) no sentía esa necesidad inconsciente de adaptar, no me hacía faltar, quiero decir, podía ser yo misma y así ya era perfecta para encajar, me sentía cómoda y libre de actuar como quisiera, infantil, científica, romántica o hambrienta...Y era estupendo porque estoy tan acostumbrada a adaptarme a los que me rodean, que solía tener la sensación (sobre todo con mis padres) de que nadie me conocía realmente, no sin esas modificaciones que me salían naturales para ayudar a todo el mundo y que se sintieran mejor conmigo, y que nadie me querría si era yo misma y me deshacía de las decoraciones. Pero ella me veía como soy y eso me terminó de enamorar.

Sin pretender decir que tal como soy, soy perfecta, ni mucho menos, pero ahí estoy, siguiendo en la lucha contra mis miedos. En la seria gracias a la que nos conocimos hay una frase famosa que dice "el amor es debilidad", aunque no lo creo, no. Al revés, el amor es una fuente de fuerza porque te da un motivo para seguir luchando cuando ya no te quedan energías y solo por amor consigues no rendirte. Puede ser difícil, o todo un reto en sí mismo, pero nos da una razón para ser más fuertes, más valientes y no perder la esperanza. Nos da una razón para levantarnos, una guía, un rayo de luz que seguir, en esta y en cada vida que nos toque vivir...


Así que feliz 17 ;) porque ha sido un largo camino para llegar a ti (el tuyo también, probablemente más), pero repetiría cada paso hasta llegar aquí. 

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