No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

viernes, 15 de julio de 2016

Sobre las consecuencias de los actos

Queridos lectores,

Aquí estoy de nuevo tras un apasionante día de reunión en la universidad para que nos hablaran de la matrícula de sexto. Un día, más que apasionante, llamadlo agotador porque me han acompañado mi madre y mi hermano pequeño. La primera porque se queja de que no sale del pueblo y quería ir de compras; el segundo para comprarse unos libros en francés. Sea como fuere, se ha traducido en un madrugón de narices por 25 minutos (de reloj) de reunión. Y ojo, no me quejo de que haya reunión, me ha venido bien, me quejo de que ha sido demasiado corta. Yo necesitaba más información. Mucha información. 

Llegados hasta aquí, y si me conocéis o ya habéis leído algunas entradas, sabréis que soy un desastre de persona. Creo que siempre elijo mal, es así, es como una Ley de Murphy integrada en mi ADN. Elija lo que elija, lo haré mal y me arrepentiré el resto de mi vida. Como el ordenador que uso en este momento (espero que no se ofenda) pero fue demasiado caro para lo poco que lo sé usar. Y es así, soy un desastre y a las pruebas me remito, aunque no voy a ponerme a enumerar todas mis locuras.

Sí, voy a hablar de la reunión de hoy porque todas sabían ya de lo que hablaban menos yo, qué triste. Y Kim me dio buenas ideas para el TFG, me di cuenta de que mi mente no se ha conformado científicamente del todo, no sé si sabré hacer el trabajo como es debido. Porque para mí sería mucho más natural narrar que contrastar información científica y detallarla. Y de vez en cuando me entra el agobio y la paranoia de si sabré hacerlo, si otro de mis errores de elección habrá sido también la tutora a la que se lo pedí y que no me está aportando información ni explicando nada, si no sabré hacerlo y todo será un horror y perdición y caos absoluto. Y aún me quedan más elecciones, como el hospital de las prácticas. 

En fin, estos días me estoy dando cuenta de lo mucho que he cambiado en algunos aspectos en estos últimos años. Aunque físicamente no, mi mentalidad, mi imagen de mí misma ha cambiado mucho. Y en algunas cosas para bien, otras supongo que serán propias de la maduración con la edad. Pero oigo a hablar a mi hermano pequeño estos días sobre sus sueños y proyectos de futuro, tiene tantos, y son tan descabellados que me recuerdan a los míos a su edad. Él quiere llegar a ser un gran leader político; yo quería ser escritora famosa e investigadora, descubrir algo que ayudara al mundo y ganar 3 premios nobeles: uno por mi obra literaria, otro por el descubrimiento y el de la paz por haber ayudado al mundo con ello. 

Es curioso cómo, con la educación que hemos recibido, los dos hayamos tenido proyectos tan soñadores. Porque mis padres, sobre todo mi padre, son personas prácticas, son de pueblo, son trabajadores y su mayor sueño es tener un trabajo fijo con ingresos que te permitan vivir. Claro que tienen sueños, no me entendáis mal, de poder tener cosas que no nos podemos permitir o viajar...pero nunca han alimentado nuestros sueños no prácticos. A mí con la escritura por ejemplo, han intentado más que "dejara esas tonterías y me dedicara a estudiar" que otra cosa, apenas han leído lo que escrito y no sé si creen que tengo algún talento, pero desde luego no hasta el punto de ser escritora. Y si mi hermano dijera que quiere ser político y llegar a presidente, probablemente lo tomarían por loco con el añadido de que él quiere, además, irse de España y lo antes posible, por lo que aún lo machacarían más. 

Pero el caso y por lo que vengo a decirlo es porque sí, recuerdo esos días en los que yo estaba tan convencida de que sería escritora, como mi hermano lo está ahora de que podrá ser presidente de Francia. Pero supongo que luego llega la realidad para ayudar a los padres a pinchar los sueños. Ahora ya no creo nada en mí misma, es curioso pero es así. Quiero publicar porque es el sueño de mi vida y aún queda esa pequeña parte de mí que le dice que no se rinda, por intentarlo no se pierde nada, no necesito ser famosa, solo poder publicar y que quien quiera me lea, igual que hago aquí. Aunque esa pequeña parte suele estar aplastada por el peso de mi falta de fe que dice que no servirá para nada. Pero aún así lo intenta y sigue luchando. Debe de ser la adolescente que queda en mí. 

Que no es que haya dejado de ser infantil porque no, sigo creyendo en los unicornios y en las hadas como el que más. Y me emociono cuando hacen crossovers en la princesa Sofía y sale Tiana la de Tiana y el sapo; y quiero ver todas las películas Disney estrenadas y por estrenar. Y luego está la parte macabra que lee sobre asesinos en serie, barbaridades históricas y ve todos los programas documentales de crímenes que ponen en la tele, que con el canal de Crimen e Investigación, son muchos. 

Mi madre me ha dicho algo así como: con todas esas cosas que ves no me extraña que luego estés así...

Y yo: em...¿así cómo?

Mi madre: así de tonta. 

Ah, pues muchas gracias. Le he dicho. Sí, soy muy educada. 

Que, ojo, no digo que esté equivocada porque he leído cosas realmente horribles sobre la raza humana, que no es tan diferente de lo que vemos cada día por la televisión.

El nuevo libro que estoy escribiendo va precisamente de eso, un grupo de personas, aparentemente normales, pero que esconden un auténtico monstruo en su interior, la semilla del mal que fue plantada en su día por otras personas. Personas que creían que el dolor que infligían a los demás no tendrían consecuencias y que quedarían impunes y, en la mayoría de los casos fue así para ellos, pero no tanto para la sociedad porque ese daño lo pagamos entre todo. Las consecuencias no desaparecen. La guerra, las guerras, pueden terminar, pero los resultados no se irán jamás. Es fácil verlo en cosas más científicas, más no sé, tangibles. Como la radiación de Hiroshima o Nagasake por las bombas nucleras, se lanzaron hace más de setenta años y sus efectos siguen todavía en forma de una mayor incidencia de cánceres y leucemias.

 Pues el resto es igual, solo que no lo vemos, no nos damos cuentas. Que millones de niños quedaran huérfanos en la guerra; o que los soviéticos violaran en masa a las mujeres en su avance triunfal para derrotar a los nazis y esos niños que se engendraran fueran también abandonados, en orfanatos que, como se ha destapado muchos años después, se los obligaba a trabajar, se abusaba sexualmente y se maltrataba. Los campos de concentración, las represiones, las hambrunas en Rusia a causa de la guerra...son cosas que parecen históricas, que parecen pasadas pero seguimos con sus repercusiones aunque no nos demos cuenta. Porque eso cambió el devenir del mundo, hizo que los niños que se convertirían en adultos crecieran con aquel mal a sus espaldas.

Algo parecido se transmite yo creo en El Corazón Helado de Almudena Grandes con respecto a la Guerra Civil, en su día no me terminó de convencer la historia pero hoy entiendo mejor lo que quería decir, seguimos pagando el precio.

Y, no os engañéis, lo mismo pasará con lo que hacemos ahora, con cerrar las puertas a los Refugiados de Siria o las guerras, el terrorismo, serán decisiones, tomadas por otros sí, pero que todos pagaremos con el tiempo. Quizás porque podíamos haber hecho algo más que aceptar las decisiones de otros, quizás simplemente porque alguien tiene que pagar, pero al volver la espalda a las personas que necesitan auxilio las dejamos solas con sus demonios y no sabemos qué pasará en el futuro.

No sé si me explico bien o soy muy misteriosa, en mi libro estos niños que crecieron al final de la guerra se convirtieron en despiadados asesinos, no digo que todo el mundo vaya a ser así, es una metáfora o muestra de cómo los actos del pasado siguen engendrando horrores en el presente. Pero en fin, me he desviado mucho del principio. Quizás porque he tenido que escribir la entrada en 3 veces y se me olvidó la reunión y todo lo demás. Y voy a escribir.

Así que pensad en ello y ya me diréis

2 comentarios:

  1. Hola Lau!
    vas a publicar tu libro en tu blog? aunque respeto que no quieras hacerlo.

    Pero si lo llegarás a hacer.. sería super cool que cada capitulo lo publicará una vez por semana o una vez por mes......

    ya me veo a mi diciendo "hoy Lau, publica un nuevo capitulo!!!!!" jaja

    Gracias por la entrada. :))Tan profunda como siempre

    -TH-

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  2. Hola toppu! No creo que lo publique aquí en el blog, seguramente no.Pero voy a intentar publicarlo, en formato ebook al menos. Y, de no lograrlo por medio de una editorial, seguramente y ya que los tengo escrito los publique en Amazon que es un opción que mucha gente me ha recomendado. Así que si te interesa te informaré!
    Muchas gracias :)

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