No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 8 de agosto de 2016

Café con leche in Plaza Mayor

Queridos lectores,

Tranquilos, sigo viva. No, aunque haya tardado en escribiros, no morí de la emoción tras deciros que me van a publicar mi novela, La Rosa de Sangre, próximamente...De hecho, empecé una entrada para contaros lo nerviosa que estaba con todo esto, pero nunca estaba demasiado inspirada y la dejo para otro día, porque hoy os quiero contar mi aventurilla del fin de semana. 

Resulta que me fui a pasar estos tres días a Madrid con mis padres, mi tía y los primos de mi madre. Y he de decir, lo primero, que Madrid es una ciudad preciosa, que sería, iba pensando yo, un gran escenario literario, porque tiene ese aire, no sabría explicarlo, y han conservado la estética del lugar. 
Pero a pesar de ello, y lo bonito que es Madrid, no vuelvo del viaje contenta, más bien al contrario. Los primos de mi madre son personas digamos muy diferentes a mí, y me di cuenta en este viaje, porque el Madrid que queríamos ver cada uno era muy distinto. Ellos solo se preocupaban de ir a los lugares famosos de los que todos hablan: la puerta de Alcalá, la Puerta del Sol, la Plaza Mayor...y hacerse la foto allí con el mayor bullicio posible; ir a comer a sitios caros, ir de tapas, tomar cerveza, ir de compras, tomar "a relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor", como ya dijo la ex-alcaldesa Ana Botella cuando intentaba vender Madrid con su propia versión del inglés...

Actividades que, con mi respeto para quien lo haga, a mí me resultan algo superfluas. Hubiera preferido poder caminar a mi aire por las calles, para descubrir los lugares, vivir la historia. No sé. Quizás tenga un sentido más romántico, en el sentido del romanticismo como corriente eh, a la hora de viajar. Y no es que yo viaje mucho, ya lo sabéis. Estaba hasta nerviosa los días de antes. Claro que también los acontecimientos me dieron algo de razón. Porque resulta que teníamos que ir en coche hasta Cuenca para tomar allí el AVE con destino a Madrid y justo ese día por la mañana se estropeó el coche y dijo que no arrancaba, menos mal que tenemos dos xD. 

Así que sí que llegamos con el segundo coche y llegamos a Madrid sin problemas. El viernes fui a ver el musical del Rey León, que la verdad es que es precioso, con muchos juegos de luces, las canciones muy bonitas, el vestuario...todo crea bien la fantasía. Yo lloré, aunque esto no sea un gran indicativo porque lloro con todas las pelis, libros y cosas en general del mundo mundial. 

Lo divertido fue llegar al Teatro Lope de Vega para el musical, porque ni mi padre ni los primos de mi madre querían ir, ellos fueron a ver el Bernabeu, con lo cual tenía que ir yo sola con mi madre y mi tía que son más de pueblo que yo, y era como viajar con dos niñas pero más cansinas. Había dos formas de llegar: en metro que costaba 20 minutos o en autobús que eran 45 minutos. Pero como mi madre le tiene pánico al metro pues fuimos en autobús. Y lo maravilloso de la tecnología es que tiene su google maps que me dice qué bus tomar y donde bajar, así que iba bien. Hasta que mi madre y mi tía se empeñaron en que preguntara al conductor, lo que hice para que me dejaran tranquilas y fue peor el remedio que la enfermedad porque ese hombre estaba más perdido que yo. Primero me dijo que era otra parada antes de la que yo decía, pero luego cuando fui a bajar resultó que él había entendido el Instituto Lope de Vega y no era eso, así que me dijo que era una parada más tarde de la que me decía el móvil, así que cuando llegó la parada que yo creía no apreté al botón para que parara y casi se la pasa. Menos mal que el tío se acordó de mí y las veces que le había preguntado por culpa de mi madre y paró donde nos tocaba. 

Conclusión: no te fíes de los conductores. 

Llegados a este punto, estresada por la responsabilidad de cargar con mi madre y mi tía, en una ciudad enorme que no conocía y con gente un poco inepta para orientarme, bajamos del autobús y les dije claramente que si no me agobiaran para preguntar a gente habríamos llegado igual y sin tanto ir y venir y los nervios que se me pusieron cuando el hombre no se aclaraba y no sabía dónde bajar. A lo que respondieron riéndose como crías, y os juro que estaba de una mala leche considerable. 

Menos mal que, como os he dicho, el musical fue precioso y se me pasó el estrés y el enfado y ya salí contenta.

Hasta que nos volvimos a reunir con los primos de mi madre, claro. Porque a partir de ese punto y hasta ayer cuando llegamos, lo único que hicimos fue pasear como tontos. Buscando los lugares multitudinarios, entrando a tiendas que están en todas partes y es una pérdida de tiempo ver en Madrid...No vimos ningún museo, ni la Biblioteca Nacional, lo cual me parece un pecado. Al final, yo me dedicaba a ir leyendo en el móvil la historia de Madrid y cómo era la arquitectura de cada edificio mientras íbamos paseando donde ellos querían y, con suerte, caminando por ahí, veía cosas interesantes de verdad. Como las placas en las que te dicen que justo ahí, en esa plaza donde estás, tuvo lugar el motín de Esquilache, una revuelta popular contra un ministro que intentaba hacer reformas, y cosas así. 

Los españoles hemos sido históricamente cabezotas, ¿no? El motín de Esquilache porque el pobre hombre quería poner farolas y cambiar el atuendo tradicional por otro en el que fuera más difícil esconder armas y ocultarse, para disminuir el bandolerismo y el pillaje. Otro motín que comenzó una guerra de Independencia, el 2 de mayo, por defender a unos reyes que los habían abandonado y se habían ido a Francia a vivir la vida, dejando el país en manos de Napoleón. Pero luego les hicieron un monumento, por morir ese día, fíjate, pobres hombres y mujeres que lucharan aquel día, no creo personalmente que ese sacrificio mereciera la pena porque resulta que la constitución y los derechos que los franceses querían darles eran mucho más avanzados y progresistas que los que puso a su vuelta el rey español, Fernando VII, que acabó con las libertades. 

Pero bueno, no es una entrada para hablar de historia, sino de Madrid. Me da lástima haber hecho este primer viaje con los primos de mi madre porque Madrid me ha gustado mucho y estoy segura de que, de no haber ido con ellos, habría disfrutado mucho más, y así pues cuando pienso en el viaje me medio enfado por la rabia que me daba que ellos dos tuvieran que hacer siempre lo que les da la gana. Porque como son los que tienen dinero parecía que su opinión de dónde ir o qué hacer tenía más valor que la de ningún otro. Porque mis padres me decían: "Laura, cuando viajas en grupo no puedes hacer solo lo que tú quieras, tienes que ceder a lo que quieran los demás". Y yo les tenía que responder: "Ya lo sé, pero eso se le debería a aplicar a ellos dos también, ¿no? porque yo ya he cedido y hemos ido de tiendas como querían y a comer dónde querían y aún no he visto que ellos cedan en algo". 

Una cosa curiosa fue el sábado por la noche. Yo duermo muy mal, bordeó el insomnio y con gente alrededor todavía peor, y me tocó compartir cuarto con mi tía, porque los demás iban en pareja, claro, y ella pues respira muy fuerte. Entonces, el sábado me desperté a las 3:00 a.m. y la escuchaba y no me podía dormir, era imposible. Encima pensaba en lo que habíamos caminado y lo que tocaría el domingo también y me decía: como no duerma, mañana me muero. Así que al final, la única solución que encontré fue ponerme una colcha en el pasillo pequeño de la habitación que separaba la habitación de la puerta de salida, pero tenía puerta que cerraba la habitación, me puse mis almohadas y unas toallas y dormí ahí tirada para no escuchar a mi tía y poder dormir. Y luego aún me tocó pagar ¬.¬ ...La próxima vez o duermo sola o paga ella la habitación entera porque para dormir en el suelo. Lo curioso es que tuve frío, lo único, pero dormí bien. Hasta las 8 de tirón. Que luego mi tía aún me dijo que se había despertado sobre las 4 a.m y al no verme se había vuelto a dormir, pero había dormido intranquila y ya no había dormido bien. Y yo como...


Ya claro, no dormirías tan mal si ni saliste de la cama a ver dónde estaba y seguiste durmiendo...

Ahora ya sé que si me raptan en medio de la noche podrían no darse cuenta en un un tiempo xD. 

Bueno y más o menos eso es todo. Ahora que ha llegado agosto se supone que tengo que hacer todas esas cosas que tenía que hacer y me dije: "ya las haré en agosto". Empezar el trabajo de fin de grado, pensar en qué hospital y especialidades quiero...cosas así. Así voy a ver si empiezo...a hacerme la idea de empezar o.O.



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