No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

viernes, 30 de septiembre de 2016

La Rosa de Sangre

Queridos lectores, 

Pues sí, sobreviví al lunes. Fue un día de locos con la consulta llenísima y terminé pasadas las 15 horas desde las 6h que iba en danza, luego hice la compra e hice 50 flores de fieltro para regalar el día de la presentación. Así que fue un día completo, aunque el resto de la semana no se quedó atrás, por eso he tardado tanto en escribir.

El martes cerré la taquilla...olvidando las llaves dentro. Menos mal que guardaba una de repuesto en el piso, pero claro, las llaves del piso estaban en la mochila que había metido en la taquilla cerrada. Así que tuve que ir del hospital al piso mientras no había pacientes para despertar a timbrazos a mis compañeras de piso y recuperar la llave.

El resto de días he estado haciendo los casos clínicos para pediatría y hoy que volvía a casa, se han llevado a mi abuela al hospital. Pero no os asustéis, está bien, ha sido solo eso, el susto. Mañana, como guinda, me pasaré todo el día vendimiando así que este es el momento de escribiros.

Mielina me preguntó en un comentario de qué iba mi libro y me he dado cuenta de que con tantas cosas en la cabeza, no lo he llegado a poner por aquí. Así que, dejadme que os presente a mi novela: La Rosa de Sangre. 


Sinopsis
El pasado nos persigue, no importa lo que hagamos Aquello era algo que Emma Novel no había aprendido todavía cuando decidió tomarse un descanso de su propia vida y su trabajo como forense para buscar la paz en algún pueblo perdido de Inglaterra. Pero ni el océano ni la distancia lograrían alejarla de sus pesadillas.

Aquel día estaba nublado. Recordaba el crujido de las hojas secas bajo sus pies, el graznido de los cuerpos, un fétido hedor que le era demasiado familiar. Y la realidad la golpeó con tal fuerza que la hizo tambalear. El cadáver de una joven pendía colgado de la arrugada figura de un árbol, atada por las manos, cubierta de heridas, cardenales y una desvencijada ropa de cuerpo. La sangre había resbalado por su blanquecina piel hasta formar un charco a sus pies, donde yacía una rosa roja que comenzaba a marchitarse.

El detective Kenneth Worthing no solía enfrentarse con aquel tipo de casos. Ninguno de los pocos e inexpertos policías de la pequeña localidad de Black Castle se había enfrentado antes a un asesinato tan brutal. Quizás aquella fuera la razón por la que convenció a la forense, Emma Novel, de que trabajara como asesora en el caso, eso o el atrayente magnetismo de sus ojos verdes.
Una forense de mente analítica y un policía cuya principal arma solía ser su encanto, no parecían dos personas destinadas a entenderse. Aún así, comienzan a trabajar juntos en un caso que, pronto descubren, tiene una historia mucho más compleja de lo que podrían haber imaginado.
Años atrás, durante envueltos por el odio cegador y el hedor a muerte de la guerra, tres muchachas habían muerto en idénticas condiciones que la víctima actual. La firma siempre era la misma: una rosa bañada en sangre. En el fervor de la lucha, los habitantes del lugar no tardaron en culpar un joven de ascendencia alemana al que tomaron por espía y que sucumbió bajo las llamas.
Pero, ¿y si no todo fue así? ¿Y si los asesinatos de 1944 están tan lejos de ser resueltos como el de la actualidad? Emma y Kenneth comenzarán una investigación que solo les llevará a secretos y mutismo. Ningún habitante está dispuesto a recordar, nadie quiere despertar a los fantasmas del pasado.

La situación se vuelve acuciante cuando aparecen nuevas víctimas. El asesino sigue al acecho, ha despertado décadas después por la fragancia de la sangre y no está dispuesto a descansar hasta saciar la irreprimible ira que se despertó al contemplar la primera rosa roja que era entregada. Aunque aquella no simbolizara la muerte, una rosa siempre sería una despedida.


Emma y Kenneth aprenderán que las cosas no son siempre lo que parecen. Que el rencor y la desesperación pueden cambiar la mente de las personas hasta deformarlas y manejarlas a su antojo. Porque el horror de las grandes guerras sigue latente en el mundo, dispuesto a cobrarse la crueldad de los hombres, aunque el precio deba pagarlo sus descendientes. Y es que el pasado nos persigue, no importa lo que hagamos. 

***

Pues eso es. últimamente me dedico a hacerme publicidad indiscriminadamente, se lo digo a los médicos y a las enfermeras, a los pacientes no porque tienen una media de 5 años. Pero cuando cambie de servicio lo haré xD

La cosa es que esta novela es un caso único, es decir, no se queda en continuará, pero sí que he escrito otras novelas usando a los mismos protagonistas, Emma y Kenneth y en ellas voy desarrollando su relación. Espero que vaya bien y me publiquen la siguiente :) Y también espero que os guste (y que la compréis obviamente, porque si no es difícil que os guste xD) Pero bueno, sin presión...o casi. 

¡Deseadme ánimo con la vendimia! Y la semana que viene la presentación ya. Cuántas cosas que hacer. 

domingo, 25 de septiembre de 2016

Preparada para la semana...espero

Queridos lectores,

Volver a mi casa en el pueblo es lo más parecido al Paraíso terrenal que conozco. Llegar a casa y tener mi cama súper cómoda, la nevera llena de comida esperándome y las cosas que mi madre me compra porque sabe que me gusta. Como hoy que tenía café lattes, ensaimadas, queso de mi favorito...Es abrir la nevera y soy feliz solo por verla llena y por poder dormir en mi cama ocho horas seguidas. 

Y me acuerdo de que cuando estaba en el instituto no me gustaba tanto mi pueblo, tenía más ganas de estudiar fuera y ver mundo y cosas, pero no sé si será la edad, no hay nada mejor que volver a casa el fin de semana, poder ver a mi perro y a mis caballos.

Sí, volver a casa el fin de semana es uno de los placeres de la vida que descubrí con la universidad. Y pensar en volver a irme cuando empieza los domingos, mi pequeña pesadilla. Normalmente, ya sabéis, me llevan mis padres muchos días, mi madre se queda más tranquila así y a mí también me es más cómodo, no mentiré porque el autobús se llena los domingos y el tren es un poco tortura por lentitud y baches. Pero como a la larga, mi padre se cansa y dice que le hace muchos kilómetros al coche por mi culpa, intento irme sola siempre que puedo. Lo que ha convertido irse los lunes por la mañana en la mejor opción porque cojo el autobús, no suele ir lleno y ceno en casa. El mayor problema es que me tengo que levantar a las 6 am y ya estoy temblando ante las perspectivas de mañana. 

Levantarme a las 6, coger el autobús, ir a la universidad y dejar la mochila en la taquilla para llegar a las 8:15h a la sesión clínica y después tirarme allí hasta las 15h tal vez más, según cómo vaya el día. Cuando llegué por la tarde a casa habré muerto de cansancio o me faltará poco. Y aún quedarán otros cuatro días de la semana y dos extra de vendimia. 

El tiempo pasa rápido o despacio, según el momento. A veces parece que se escapa de tus manos y lo único que quieres es retener un único momento con fuerza, poder vivir en una especie de bucle en el que las tardes de domingo con la posibilidad de posponer tus tareas aún exista porque te puedes escudar en que es la primera semana de universidad y te mereces ver una película por el cansancio que te espera, son eternas. Ver una película, escribir, leer y no pensar en el madrugón que te espera. Pero las horas pasan y se va acercando el momento. Y luego estás en la consulta deseando que pase el tiempo y te dejen irte y las horas se hacen realmente eternas cuando tienen como música de fondo el sonido de tus tripas rugiendo. 

Últimamente me noto un peso en el pecho, malestar a veces, culpaba a mi hipocondría porque estoy en neumología pediátrica y veo muchos niños con asma que es lo que tenía de niña, aunque cuando lo pregunto porque de pronto noto que me arde la cara y temo tener fiebre, me dicen que estoy normal y son solo los nervios. Imagino que sí, ¿por qué no? En dos semanas se pondrá a la venta mi libro, al menos se hará una primera venta para definir la tirada, no sé todavía ni siquiera el precio porque es algo que pone la editorial y, supongo, que estoy asustada claro, de que no se venda bien, que pongan el precio muy alto y nadie lo compre, que no guste. Tengo que terminar los detalles y preparar lo que tengo que decir; recibir los libros y empezar a vender, organizar esa tarde sabiendo que tendré que ir a lo de la academia del MIR al menos a por el materia y hacer algún que otro malabar con el tiempo y el cansancio. 

Sé que debería empezar el TFG y a hacer los trabajos para prácticas, pero todavía ando algo perdida. Y me cuesta escribir, yo quería hacer el final del libro que estoy escribiendo antes de que se me olvidaran las líneas de acción. 

Supongo que sí, puede ser el estrés. Bueno, lo pasaremos como siempre. 

Aprovecho para dejar aquí por escrito y cuando se escribe se adquiere un compromiso mayor, que he pensado que los beneficios que saque de este libro y, con suerte, el resto de este estilo que me publiquen lo destinaré a buenas obras, porque tratan de las guerras y sus consecuencias en la gente. Sería hipócrita quedarme  todo el dinero que gane con ellos cuando siguen habiendo guerras y personas que las sufren. A ver, tal vez me quede algo si necesito comer y esas cosas, ya sabéis, pero en principio me gustaría poder hacer algo bueno con ese dinero, aunque al principio será poco. 

En fin, tendré que hacerme a la idea de madrugar y de que voy a estar completamente cansada, porque el viernes cuando vuelva tendré que ir a vendimiar todo el fin de semana. Así que respiremos hondo y a ello. Ya os iré informando de mi estado de energía mermante durante la semana. 

martes, 20 de septiembre de 2016

El primer día del último año

Queridos lectores, 

Ayer os escribí para contaros mi primer día de prácticas pero, maravillas del internet, ni se publicó ni se guardó. Una lástima. Pero bueno, eso significa que os puedo contar la experiencia con la amplia visión que me otorga un día más en prácticas. 

Llevo unos días de locos, la verdad, no he podido estudiar ni escribir ni básicamente hacer nada de provecho porque he estado ocupada haciendo manualidades, sí así es. Estoy haciendo los detalles para la presentación del libro y, la verdad, es mucho más complicado de lo que mi mente creyó en un primer momento cuando me dije que iba a hacerlos a mano. En fin, culpo a mi cabezonería pero también a la falta de presupuesto. Mi madre se ofreció a comprar o encargar los detalles, pero es parte de mi objetivo que no tengan que gastarse nada de dinero, el menos posible, en todo lo relacionado a los libros. Siempre me han machacado mucho con que era una pérdida de tiempo y que debería preocuparme en estudiar y tener un trabajo con el que mantenerme. Ahora que tengo la oportunidad de publicar, bueno sé que no voy a ganar mucho dinero porque a los escritores solo nos corresponde, en mi caso, un 10% de los beneficios, pero al meno aunque no gane, tampoco quiero que gasten, ¿sabéis? Que no me tengan que echar en cara los taitantos euros que tuvieron que gastar por "mi tontería del libro" como diría mi padre para que al final me dieran una miseria. Y como lo preveo pues intento evitarlo. 

Aparte de eso, estoy bastante ocupada. Me falta mi calendario para poder tener una imagen visual de lo que queda que, en realidad es muy poco, y tendría que empezar a hacer el discurso y todo eso y lo de los detalles que llevo dos tardes liada y no tengo ni uno terminado y tengo que hacer al menos 50. Madre mía qué desastre. 

Además a cabo de darme cuenta, todo por mirar el calendario, que la semana siguiente a lo del libro ya tengo que exponer el caso de pediatría, yo que pensaba dedicar todas las tardes a lo del libro hasta entonces, qué desastre.

A ver, básicamente necesitaría copias de mí misma en este momento porque además el fin de semana lo emplearé en vendimiar, eso está más claro que el agua. 

Pongamos orden, podemos hacerlo...Como veis es el último año pero los agobios del primer día, como si no pasara el tiempo. En fin, así está el tema, llevo días sin escribir mi novela y a este paso se me va a olvidar qué estaba pasando, tengo sin empezar el trabajo de fin de grado y todavía pensando, y se me acumula la faena. ¿Qué voy a hacer al respecto? Tomarme un descanso para ver una peli xD. No, realmente no lo sé. Darme más prisa supongo, será interesante. 

Total, que he empezado con mis estreses  y no os he dicho nada. Estoy en el servicio de neumología pediátrica y hay muchos niños, como deduciréis por pediátrica, me lo paso pipa con los nenes, me aburro cuando se ponen a hablar mucho, pero los niños son muy monos y yo los entretengo jugando con ellos o les pongo el móvil que es mano de santo. La doctora que me evalúa dice que tengo mano con los niños y espero que eso sea un punto positivo por, como dijo ella, "ser proactiva con los niños" porque lo que son conocimientos se me escapan. Tendría que ponerme a estudiar por las tardes algo más para estar más al día en las consultas pero, ya os digo, con esto del detalle no he hecho nada más. Intentaré diversificarme algo más en cuanto termine el material que compré, porque subestimé la cantidad de fieltro que necesitaría, así que hasta que no compre más la semana que viene no tendré más excusa que ponerme a estudiar también por las tardes. 

Como veis, empezamos con intensidad, viva la vida. 

Y, por si todo esto fuera poco, acabo de sufrir una crisis de ansiedad. Resulta que los bonicos de la academia donde me he apuntado (y pagado) para prepararme el MIR mandaron un mail diciendo que las clases empezarían el día 8 de octubre, sábado, y yo pensaba que iba a ser viernes pero bueno si era sábado y ya que no iba a ir a mi pueblo, era un buen día para hacer la presentación y aprovechar el día para que vinieran mis padres y eso. ¿Qué ha pasado? Que reservé el día 7 de octubre para la presentación, ya están las invitaciones mandadas y todo preparado y, pum, ahora mandan un correo diciendo que mi primera clase (y la del grupo en el que van mis amigas) es el día 7 de octubre, toda la tarde, desde las 16h hasta las 21h. 

Ha sido un golpe tremendo, entre que soy nerviosa y me agobio rápidamente, era la hora de que me llamara mi madre, al final me he puesto a llorar. Ha sido un show. ¿Conclusión? Que me perderé la primera clase porque no puedo cambiar la presentación a estas alturas, y empiezo a no contar con la gente de la universidad que pensaba que vendría. No sé cómo lo haré. Éramos pocos y parió la abuela. 

En fin, así es la vida, llena de imprevistos imprevisibles que te fastidian. Supongo que lo único que puedo hacer llegados a este punto en el que son casi las 22:00h es irme a cenar e intentar dormir y mañana será otro día. Esperemos que más tranquilo. 

Bueno ánimo y a esperar que el sol vuelva mañana, como diría Annie. 

martes, 6 de septiembre de 2016

Una cosa menos

Queridos lectores, 

Pues ya está. Estoy matriculada en la universidad (hoy he entrado en el aula virtual y parecía todo en orden, así que cruzo los dedos porque no quiero gafarme, pero creo que está bien), también he pagado lo de la academia esa que aún no se ha hecho del todo efectiva pero ya me ha dejado pobre. Estudiar es muy caro y conforme se están poniendo cada vez más, la verdad. Supongo que no puedo quejarme porque a mí todavía me han ido dando becas y ayudas y he podido pagarme la carrera y, para cuando mi hermano empiece la suya, espero estar cobrando en la residencia y poder ayudarlo si se pone muy complicada la cosa. 

Pero el otro día estaba viendo las noticias y todo esto de los másteres extremadamente caros y las pegas que ponen...Me recuerda a una cosa que vi escrita el otro día. ¿Os habéis fijado alguna vez en las frases esas que aparecen pintarrajeadas con spray en paredes o muros? ¿O las frases que la gente se entretiene a escribir en los baños públicos?

Hay algunas, quizás la mayoría, que son meras tonterías o firmas o declaraciones románticas tipo dos nombres y una fecha. Pero luego hay algunas cosas interesantes que te hace pensar quién se tomaría la molestia de ponerse a escribir allí. En esta ocasión me refiero a una que leí en un muro cerca de unas vías del tren, ponía: ¿Cómo piensan fomentar la educación si una botella vale menos que un libro?

Pues viene a pasar eso. También me gustó la de: "su para siempre duró 6 semanas", pero esa no viene al caso. 

Tampoco pensaba ponerme a hablar de lo mal que está la educación, pero tenía todo el dinero que me ha costado la academia en la cabeza y no lo he podido evitar. 

En fin, en realidad, yo quería hablar de que es mi último año de universidad y encima en el prácticum no iré con mis amigas. Me da mucha pena. No estoy lo que se dice súper motivada para el inicio del curso. Lo positivo es que al menos empiezo en pediatría que es un servicio que me gusta y que será la presentación de mi libro, aunque todavía no haya conseguido que la gente se centre porque seguían de vacaciones. Pero bueno, ya queda menos. 

También he estado mirando las fechas de presentación del TFG y la primera es en enero así que me ha quitado un poco de estrés porque tendré Navidades para repasarlo, no tiene que estar para diciembre como fue el año pasado y pensaba que era ahora también. Así que puedo respirar un poco y centrarme en acabar el libro que estoy escribiendo ahora y que ya me queda poco antes de meterme de lleno en el proyecto estudiantil. 

Pero bueno, lo peor de este año sin duda será que no veré tanto a mis amigas. Y que no voy a tener ni un día libre, en serio, incluso los sábados tendré academia (podéis matarme ya o.o). Aunque, a falta de solo un año de carrera y un mes para la presentación de mi primer libro, no es momento de caer en impulsos autolíticos. 

Lo bueno es que ya tengo lo de la academia y la matrícula solucionado. Solo me queda concretar el TFG y lo del libro, porque en la universidad el encargado no me responde a los correos electrónicos, así que iré a verlo. 

Y, hablando de temas menos académicos, hoy es la fiesta por antonomasia en mi pueblo en la que se baja a la Virgen de la iglesia que hay en el monte a la del pueblo. Es curioso porque es una tradición que me recuerda mucho a las tradiciones paganas en las que se hacían los transportes de las figuras de los dioses para ofrendas y demás. Yo, sabéis que soy muy respetuosa con las creencias de todos, pero también soy una enamorada de la mitología y me gusta lo de hacer comparaciones con lo que hacemos hoy en día y lo que comenzó milenios atrás. Al final, ves que los seres humanos siempre hemos compartido el mismo patrón. Incluso civilizaciones alejadas en tiempo y espacio tienes los mismos puntos centrales de la mitología o muy parecidos: la creación de los seres humanos, la separación del cielo y la tierra; un cielo como recompensa y un infierno como castigo tras la muerte...

Así que es curioso que las religiones sean y hayan sido históricamente la causa de tantas disputas y masacres cuando, si las analizas con cuidado, puedes ver que es una de las cosas que une a los seres humanos, sin importar tiempo o civilización. Pero así somos nosotros, nos fijamos mucho más en lo que nos separa que en lo que nos une. Todo es por vivir en una sociedad patriarcal en la que los hombres tomaron el control y la testosterona los vuelve más territoriales y agresivos, hablo en el general histórico, no os ofendáis chicos xD

En fin, si os habéis perdidos con mis divagaciones, no sois los únicos. Es que estoy nerviosa porque quiero dejar zanjado el tema de la presentación ya!! Sobre todo porque hay mucha gente que quiere venir y tiene que pedirse el día libe y demás. Así que espero hacerlo pronto, ojalá sea mañana. Deseadme suerte. Por ahora, dejaré de escribir antes de seguir con mi disertación sobre las religiones en el ser humano, y voy a aprovechar esta energía para escribir un rato :)

viernes, 2 de septiembre de 2016

Que comience el estrés

Queridos lectores, 

Un año más, no me ha llegado mi carta de Hogwarts y he tenido que matricularme en medicina. Mi último año ya en la universidad, parece mentira cómo pasa el tiempo. Pero todo sigue como el primer día: me sigo poniendo tan nerviosa en la matriculación como la primera vez que lo hice, sigo teniendo pesadillas pensando que me equivoqué de botón, mi madre sigue viniendo conmigo a Valencia con la excusa de que así sale del pueblo...

Todo igual. Y yo sigo siendo un desastre. No hay sorpresas ahí. Resulta que me he enterado hoy de que ayer era el último día para pagar la Academia para el Mir en un solo pago que te sale más barato. No sé qué pasó, porque lo explicaban en un mail pero o no se me cargó bien en el móvil que, a veces me pasa y no lo leí, o me fue directo al correo basura, que el outlook tiene la puñetera costumbre de mandarme ahí correos importantes o simplemente estaba nerviosa o con prisa y lo pasé por alto. Lo bueno es que he llamado y me han dicho que no pasa nada, que el lunes lo puedo pagar también, no me van a echar xD...me quedo sin excusa para el año sabático, cachis -.-' . Así que espero poder solucionarlo el lunes. Por si acaso, ya he mandado un mail diciendo que soy una tonta despistada demasiado bohemia para la burrocracia, a ver si cuela y no hay problemas, así que bien. 

Me he matriculado. Eso es una cosa hecha, vale, espero haberlo hecho bien...pero pensemos que sí por ahora. 

Ahora me queda hablar con el Coordinador de Actividades de la universidad que vuelve también el lunes de vacaciones porque me gustaría hacer la Presentación de mi libro en la universidad porque es bonita y he pasado allí, ya va para 6 años, la escribí allí...Y sí, es más sentimental que práctico porque tal vez no es el mejor lugar pero me da igual. Luego ver qué me dice y hablar con la editorial y fijar eso. 

Por otro lado tengo el Trabajo de Fin de Grado, tengo que imprimir papeles, rellenarlos, quedar con mi tutora para que los firme y entregarlos y que no se me pase la fecha como con la academia, por favor. Y leer las instrucciones y decidir de una vez de qué lo voy a hacer. 

No he nacido para una vida de papeles y organización. Escribo novelas de 500 páginas con decenas de personajes, datos médicos, forenses e históricos, muchas líneas temporales y giros en la trama...y me parece muchísimo más fácil que organizarme con tantas cosas y papeles por rellenar. 

A parte de eso, y siempre que el lunes solucione todo lo de la academia, ya quedarán 2 cosas menos y solo me faltará organizar lo del libro y entregar lo del tfg...¿ a quién quiero engañar? Esto no acabará nunca. No sabéis cuánto me gustaría poder quedarme en algún lugar tranquilo y recluido y dedicarme a estudiar sin ninguna preocupación más. 

Pero vivimos en un mundo sumamente estresante, incluso para cumplir mi sueño de publicar se necesita papeleo: el contrato, la organización, las cuentas a Hacienda cuando me paguen los derechos de autora...No nos dejan tranquilos. 

Mi amiga Kim acaba de venir de un viaje por toda India y, además de traerme una figurita del kamasutra, nos ha estado contando todo el viaje. Allí la vida es muy diferente, hay mucha más pobreza claro, la higiene según Kim brilla por su ausencia y es más un paraíso para la Escherichia Coli y la Vibrio Colerae que para las personas, sospecha ella, también para las vacas, claro, que son sagradas. Acabo de pensar que si sigo engordando me tendré que ir a la India, pero era una broma. En fin, sí, mucha menos higiene pero también mucho menos estrés. Me recuerda un poco a cuando Sadee y Mael se fueron de luna de miel a Bali (en Indonesia, no en Benidorm) y contaban que allí la gente también tenía mucho menos, pero vivía mucho más tranquila y relajada. 

Quiero decir, ¿de qué nos sirve tener tantas cosas? Móviles de última generación, ordenadores a tope de chachis, cohes, casas... (bueno, quien tiene la suerte de tenerlo, claro) si no nos sirve para vivir mejor sino más agobiados. Vivimos en un mundo esclavizado por su propia codicia y lo peor es que nos empuja a seguir su ritmo. Chico, yo solo quiero escribir y dedicarme a ayudar a la gente con mis escasos pero apreciados conocimientos médicos, ¿es necesario que me someta a tantas pruebas que ponen a prueba mi tolerancia a la burrocracia y los límites de mis nervios? La señora Bennett me entendería, nuestros pobres nervios *se lleva la mano a la frente dramáticamente*

A ver entiendo que tiene que existir cierta organización y tampoco digo que estaríamos mucho mejor si las calles estuvieran llenas de heces, como Kim dice que estaban muchas calles de la India, pero por qué tanto estrés, tantos plazos límites, tantas normas opresivas, tantas cosas asfixiantes, por el amor de Darwin... Qué ganas tengo de tener mi propia isla desierta. 

Oh, ya lo sé. Esto me recuerda mucho a algo que una vez dijo un gran profesor mío de historia (Irene, tú lo conoces, Don Miguel) que contó la historia de un pescador que pescaba un pez o dos y luego se tumbaba a dormir sobre la hierba. Un día llegó otro hombre y le dijo: 
- Oye, ¿por qué no sigues pescando y consigues más peces?
Y él decía: ¿por qué?
- Porque así podrías venderlos y con lo que te dieran comprar una barca. 
Y él decía: ¿por qué?
-Porque con la barca pescarías más peces y después ganarías más dinero y podrías contratar a otra persona para que te ayudara. 
Y él decía: ¿por qué?
-Porque así pescarías más y podrías comprar otra barca y a más gente para que te ayudara y tú podrías dedicarte a descansar tumbado en la hierba. 

Sí, lo sé, eso era exactamente lo que ya hacía el pescador, ¿os dais cuenta? Qué calor que tengo...De eso no, perdón, se me ha colado. De que nos estresamos porque nos obligan, el mundo podría ser mucho más fácil. Pero bueno, claro, también podría ser mucho más justo, mucho más igualitario, mucho más solidario, mucho más feliz...Podría ser muchas cosas, pero es como es, hasta que lo cambiemos, supongo. 

Pero poco a poco, no me pongáis más estrés encima porque lo primero es terminar con todas las matrículas y los papeles. Y después ya intentaremos lo del mundo...Mmm oye, a lo mejor por eso nos estresan tanto, para que no pensemos en cambiar el mundo. Está bien, está bien, queridos lectores, por mi bien y el del mundo, procuraré no estresarme más. Aunque no prometo nada. 

Suerte a los que os matriculáis también! Ah y ya se acerca la vendimia!!