No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

jueves, 1 de diciembre de 2016

La vida es cancerígena

Queridos lectores, 

Sí, lo sé, tres entradas seguidas, estoy en racha. Hoy he mejorado  mi pereza en el sentido de que no me he puesto a escribir la entrada antes de merendar para que llegara la hora de merendar  y no ponerme a hacer nada útil hasta después. He hecho algunas cosillas, he merendado...y el problema es que cuando he intentado ponerme con el TFG me he puesto a vaguear. Parece haber una fuerza magnética que me repele del Word cuando estoy trabajando en el TFG. Y no sé por qué, o sea es un tema que me gusta, no es que tenga que hablar de células ni cosas mega científicas y complicadas, va sobre asesinatos en serie y leo sobre criminología y todo eso. Pero aún así me cuesta bastante concentrarme. 

Aunque me queda ya menos, bueno menos que cuando empecé me queda, aunque por las noches me quite el sueño pensando en si me dará o no tiempo. Cosa curiosa que cuando quiero dormir, pensar en el TFG me quite el sueño y cuando quiero hacer TFG me entren ganas de echarme una siesta. Mi cuerpo caprichoso. Pero bueno, cuando me fuerzo a empezar escribo algo y como no es de cosas raras que no pueda entender pues no tengo que descifrar artículos científicos bioquímicos en inglés ni cosas raras. Aunque entre nosotros, y aunque mi trabajo me gusta, estoy deseando quitármelo de encima para poder decir que tengo una cosa hecha. Aunque cuando tenga el TFG listo y aprobado empezaré a agobiarme por el ECOE que es peor porque te hacen un examen práctico, ¡un examen práctico!

O sea, mi punto fuerte en la práctica es hablar con la gente (sí, incluso con mi sociabilidad nivel villana Disney como dijimos ayer). Hoy por ejemplo, había una mujer a la que le estaban aspirando el oído y le hacían daño y yo le daba la mano y la consolaba. Eso sabiendo que son actores o residentes a los que les obligan a hacer de pacientes ya no será igual. Bueno creo que lo hago bien, supongo que tengo mis días. 

Por cierto, hace nada que he merendado y ya estoy deseando que llegue la hora de cenar. Me paso el día comiendo. En parte me preocupa porque me voy a poner como un tonel, básicamente porque mi tiempo ( y mis ganas) de hacer ejercicio rozan la nulidad, caso tanto como mis ganas de hacer TFG. E intento comer cosas sanas. Por ejemplo, empiezo merendando una pieza de fruta para no sentirme tan culpable cuando me haga mi preciado bocata de jamón. Pero no creo que mi metabolismo tenga ese detalle en cuenta cuando almacene mi merienda en forma de panículo adiposo. Me da que no. Claro que solo se vive una vez y la comida está buena (menos cuando cocino yo, pero esa es otra cosa). 

Por ejemplo ahora tengo una costumbre nada sana de la que culpo completamente a la Cacademia porque cuando salgo los viernes a horas impestuosas y como tengo que andar hasta casa, paso a comprarme la cena. Y normalmente es algún sitio de comida rápida atasca arterias grasienta, pero como su nombre indica rápida y está buena, y ceno eso como premio por haber aguantado las horas de coñazo intenso porque yo lo valgo. Por suerte no es todos los días, solo una licencia poética que me permito de vez en cuando y del que espero que mis pantalones no se enteren. 

Aunque me pregunto ¿por qué tenemos que estar tan obsesionados con el peso siempre? Bueno ya no es solo el peso claro, es que la mayoría de esta comida es cancerígena. Todo en esta vida es cancerígeno. Vivir es cancerígeno porque las células se replican y al final un fallo en la replicación es lo que da lugar al cáncer. Tomar el sol, las comidas, la parte torradita de las comidas, los plásticos, teléfonos, radiaciones...Incluso aunque seas la persona más sana del mundo no estás a salvo de todos los factores cancerígenos que pululan en el aire, literalmente porque contamos la contaminación y el humo del tabaco. Aquí tengo un pequeño dilema porque estoy a favor de estar sano pero al mismo tiempo también pienso que solo se vive una vez y si te gusta comer yo qué sé, chocolate (que no es mi caso) pues no vas a estar siempre reprimiéndote, de vez en cuando te darás el gusto, digo yo. Todo esto viene porque se acerca la hora de cenar y mi subcosnciente intenta tentarme para que me haga patatas fritas, no creáis, y mi otro consciente le dice que hay puré de verduras abierto que hay que acabar. Pero las patatas fritas siguen siendo una gran tentación. Claro que también son cancerígenas. Pero no creo que el puré de verduras (por sano que suene) preparado y lleno de conservantes que se hace en el microondas sea mucho mejor. 

Al final, creo que lo mejor será que me levante a hacerme la cena o a tomar algo porque no paro de hablaros de comida y solo me da más hambre. Antes de que mis compañeras de piso lleguen a la cocina y ocupen todos los fogones. Ah y perdón por el título deprimente, pero me pareció que quedaba bien.

Pd: vengo a confesar. Al final me he hecho patatas fritas xD

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