No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 30 de enero de 2017

El Esperpento de nuestra era

Hola mis queridos lectores,

Aquí estoy otra vez queriendo compartir con vosotros la que probablemente sea una de mis últimas tardes de calma en el piso. Acabadas ya las celebraciones del año nuevo chino, espero a mis otras dos compañeras de piso de vuelta cualquier día de estos y no sé si la momentánea paz que alcanzamos una de ellas y yo durante la ausencia de la segunda se mantendrá. Aunque esta vez sí, estoy dispuesta a aguantarme los nervios y no ser tan poco tolerante con la diversión de los demás. Si bien es cierto que este mes tengo como bastante seguro que será de los fuertes del curso. No solo tengo que ponerme al día con la cacademia, como os he hablado en entradas pasadas, es el mes de las defensas del TFG y el orden de la defensa se da con muy poco margen del inicio de las mismas, así que por mi salud mental y mi trabajo en general, tengo que ponerme a hacerlo ya. De hecho, ya he empezado y, aunque he pasado 40 minutos decidiendo el fondo y el color de letra que usaría, ya es un avance y me siento contenta por ello. 

Por supuesto, en las diapositivas hay una rosa roja en honor al título de mi libro "La Rosa de Sangre" y estoy dispuesta a hacerme publicidad como una bellaca. Bueno, no tanto, pero desde luego sí que me haré, es inevitable. Aunque no creo que convenza a ningún profesor tanto como para que me compre un libro, sería demasiado pedir. Imaginaos que lo hago tan bien que al final de la defensa los tengo haciendo cola para que les firme un ejemplar. Sería muy guay. Aunque eso tan solo será una imagen que inflame mi ego imaginario, ya que lo dudo muchísimo y, en el mejor de los casos, creo que el tribunal son dos o tres personas así que tampoco habría tanta cola. 

Pero sí, estamos en ello. Y, además, en este rotatorio sí que mandan deberes. Oh bendita vagancia de la que gocé en psiquiatría o en otorrino donde no había que hacer casos clínicos, cómo lo echo de menos ahora, y no podría ser más inoportuno, porque eso significa que al power point para la defensa sel TFG tengo que añadirle un mini trabajo y un power point para presentar un caso, creo que voy a hacer un ICTUS y aprovechar para repasar los criterios de fibrinolisis, ¿sabes? que no esperen nada demasiado elegante y/o complicado/interesante porque estoy en un punto de mi vida con demasiadas obligaciones y demasiadas pocas ganas como para ponerme a perder el tiempo gratuitamente. Por eso, como los criterios de fibrinolisis y algoritmos de esos siempre es algo importante cara al MIR me valdrá para repasar y aprovechar más el trabajo. ¿Me seguís? 

Me siento muy narrativa hoy. No siempre me sale este tonito con tanta fluidez y, he de admitir, que me gusta mucho cuando pasa y suele ser indicativo de que estoy leyendo, por eso escribo y pienso con más fluidez, es como mi elixir. Si fuera un pez, la lectura sería mi agua. Aunque más que un pez, tendría que ser un anfibio que necesita mojarse de vez en cuando y entonces es cuando se encuentra mejor. Decidido, pues, soy una rana por la lectura. Suena tan raro que me sigo convenciendo cada día más de que el estrés y los estudios me están haciendo perder la cabeza, pero la locura cuando es divertida es siempre bienvenida. No lo es tanto la locura patológica como la que parece haber dominado al resto del mundo, sin embargo. 

¿Habéis visto las noticias? De verdad que no tengo palabras con lo que está pasando ahora mismo. Y eso que estoy inspirada y me salen muchas palabras. En serio, todos cometimos el error de tomarnos la candidatura de Donald Trump como una broma, al menos, al principio. Los humoristas estadounidenses lo usaban para los programas y el resto de políticos estaban seguros de que iba a perder, de que era algo meramente mediático, pero sí, al final llegó a la presidencia y me temo que no se trató de una broma de mal gusto, ni de otro show de humor ni de una pesadilla, al menos no una de la que podamos despertarnos). Sinceramente, desde el resultado de las elecciones y hasta que llegó al poder en enero, quise creer que realmente como presidente tampoco tendría tanto poder, quizás acostumbrada a que los políticos que intentan cambiar el mundo para mejor se encuentren con puertas cerradas y trampas jurisdiccionales que les atan las manos. Así que, inocente de mí, seguía diciéndome que al final todo iría bien, quizás alguna que otra crisis económica o cosas por el estilo, pero que todavía quedaba una esperanza para el mundo y que, en fin, que no pasaría exactamente lo que está pasando. 

Pero en apenas unas semanas todas mis esperanzas se han desvanecido como mis conocimientos de medicina de un año para otro con el verano de por medio, y me he quedado flipando en colores con la triste y absurda realidad. Valle-Inclán acuñó el término de "Esperpento" para intentar describir la imposible realidad con la que se enfrentaba cada día en esa España que seguía arrastrando el desastre del 98 y otras crisis...y muchas crisis, en la que convivía con la pobreza, el hambre, la muerte, políticos y policías corruptos y, en fin, una visión transfigurada del mundo en la que la magnitud del daño y la crueldad humana parecía ser casi surrealista. Imposible de comprender para las mentes menos psicopáticas, supongo. Bueno, el caso es que no encuentro nada mejor ahora mismo con lo que acuñar lo que está pasando en EE.UU. Y ni siquiera me refiero a las batallas por hacer un muro o los comentarios inapropiados, lo que de verdad me ha dejado en este estado de incomprensión extrema y desconexión con la realidad es esa nueva ley que impide a ciudadanos de algunos países musulmanes viajar a EE.UU. dejando a gente que vive en EE.UU. que tiene tiene su familia allí, en otros países sin poder volver a casa. Es cuando ayer en las noticias hablaron de un hombre que no podía volver al país donde lo esperaban su mujer y su hija tuve ganas de echarme a llorar. Una mezcla entre llorar y reír de histeria por el punto surrealista y absurdo al que hemos llegado. 

Y quiero decir, ¿por qué? ¿para qué? O sea, hemos luchado dos puñeteras guerras mundiales, llegando a cifras que sobrepasan los 70 millones de muertos ¡y no hemos aprendido lo suficiente como para que cierta paz y solidaridad relativa duren ni siquiera un siglo! (Bueno, supongo que si contamos la Primera Guerra Mundial sí que hace un siglo de su inicio, pero dejadme porque estoy indignada y así quedaba mejor). Vale, ni siquiera ha habido paz relativa porque lejos del frente transatlántico en el que se ha convertido EE.UU, a nuestro Este seguimos manteniendo en la frontera y en condiciones inhumanas a miles de refugiados que, como ese hombre que no puede volver a casa, puede que hayan perdido a su familia, que tuvieran que separarse, han raptado a miles de niños. Por el amor de Dios y de todas las cosas que queráis poner ahí, ¡¿cómo somos los humanos tan descaradamente cenutrios?! ( o sea, tozudos, estúpidos, tomad el que queráis). 

De verdad, que no me cabe en la cabeza. Y os juro que, por pura curiosidad científica y/o literaria, la que me lleva a querer psicoanalizar a la gente y entender los entresijos de sus mentes, he estudiado muchas cosas sobre psicología, neuropsicología, historia y he escrito sobre ello, he creado personajes con esos conocimientos, he intentado meterme en sus mentes y construir una psique real basándome en los constructos de su mente que conocía y cómo podrían pensar o sentir, y a veces lo he logrado. Y, a veces, creo que he comprendido y desentrañado los misterios de la mente humana, hablando sobre la naturaleza humana y su tendencia a que los instintos los hagan ambiciosos, también con algunas enfermedades o rasgos que se dan en psiquiatría y esas cosas. Pero luego pasan cosas de estas y sí, vale, puedo entender que unos cuantos personajes sean de determinada manera, pero lo que desde luego no me cabe en la cabeza es que el resto del mundo, completamente cuerdo (o todo lo que cabe en este mundo) lo vea, sea testigo de lo que está pasando y no haga nada. 

De verdad que no lo entiendo... O, a veces, pienso que lo entiendo, pero no quiero comprenderlo, porque comprenderlo sería aceptar que esto es algo natural en la mente humana, que es un patrón de comportamiento que se repite en la historia y que va a pasar igualmente, me indigne o no, y eso es muy poco esperanzador. 

Bueno creo que va siendo hora de cortar por aquí porque ya no sé si es que estoy irremediablemente enfadada con el mundo o si mi tono tan enfadado, digamos, se debe a que tengo hambre. Me pasa mucho que soy más irascible con hambre. No quiere decir que lo que haya dicho no sea verdad, claro. Voy a seguir buscando rosas para adornar mi trabajo y, si me da tiempo, pensaré en algo que decir también. 

Mucho ánimo. Si el mundo sigue así, lo necesitaremos. 

domingo, 29 de enero de 2017

Castillos de arena

Queridos lectores, 

Pues por si alguien lo dudaba, sí, después de escribiros hice lo de mandar el TFG. Pero, obviamente, por si alguien lo dudaba, no me salió bien a la primera. Resulta que uno de los papeles que escaneé para mandar tenía que estar sellado primero. En fin, un rollo que me ha hecho ponerme nerviosa y perder una tarde de mi vida, aunque bueno, si no hubiera estado haciendo habría estado subrayando lo de la Cacademia (en la que sigo ahora dos manuales por detrás). El caso es que creo que hoy lo he arreglado y si no recibiréis en el futuro nuevas entradas quejándome por mi mala suerte. Por ahora, espero que esté solucionado con haber vuelto a subir el papel sellado. Las cosas que nos hace la burocracia a los humanos, en serio, es la tortura occidental de nuestra época. 

Pero claro no sería la persona que soy ni podría escribir un blog, si las cosas me salieran a la primera y no pudiera escribir quejándome de la manía que me tiene la Ley de Murphy. 

En fin, dejemos ese tema porque pensaré que está arreglado hasta que me digan o me demuestren lo contrario. Lo guay ha sido que al salir de secretaría (de hacer la cosa esta del TFG) me he encontrado con una conferencia que ha captado mi interés. Parece raro porque no soy persona de conferencias y menos cuando ya llevo tanto tiempo por ahí de complicaciones de la vida, pero me ha llamado la atención. "Don Quijote y la patología neurológica del libro" Bueno no era ese el título, ese es el resumen. Sobre todo se centraba en la patología del sueño y las partes del libro en el que se evidencian pruebas o descripciones de patologías que hoy ya son entidades como tales pero que, en la época de Cervantes, eran algo más desconocidas.

No me explayaré explicando los detalles de la conferencia. Aunque salí muy contenta y me motivó mucho para volver a leerme el Quijote y otros clásicos con nuevos ojos, de médica además de lectora. Sobre todo, creo que me gustó la sensación de no estar sola en este amor compartido y, a veces, dividido, entre la medicina y la literatura. Me gustó tener durante unos momentos la sensación de que no eran dos cosas enfrentadas ni, ni siquiera, distantes y que había grandes ideas que estaban esperando ser descubiertas si mezclabas dos cosas buenas. Entiendo que mucha gente que estudia medicina no es realmente gran fan de la lectura, al menos por la gente que he ido conociendo en clase y prácticas, tampoco los médicos lo parecen a veces. Pero para mí es como una necesidad básica. Puedo vivir sin escribir durante temporadas, de hecho en exámenes o ahora durante las clases raramente puedo escribir, el hospital, la cacademia o los trabajos me ocupan más tiempo del que querría. Pero desde luego no podría vivir sin leer durante todo ese tiempo. Ni siquiera hace falta que sean grandes libros o clásicos, ni nada que deba llamarse Literatura (con mayúsculas), solo buenas historias que me atrapen y me ayuden a desconectar.

Y, bueno, lo hemos hablado muchas veces, eso de tener por un lado que estudiar medicina y a veces llevar mi amor a la literatura como si fuera algo clandestino, escondiendo el libro si escuchaba pasos acercándose a mi cuarto porque se suponía que estaba estudiando y no leyendo; o sacando a escondidas papel y boli en las clases porque de repente se me ocurría una frase bonita o un párrafo o una historia entera que, no importaba cómo de importante fueran las nefritis intersticiales que aparecían en la pantalla de clase, yo tenía que ponerme a escribir.

Pero ver una conferencia sobre esas dos partes de mi vida teniendo realmente sentido y formando un entramado bonito, me gustó, me sentí bien. Además que mi TFG va sobre mi libro así que pensé que me daría ideas para enfocar la defensa.

Hablando de otras cosas, me siento una completa inútil y es todo culpa de la Cacademia. Soy la siguiente. Y ahora sé cómo debieron sentirse los nobles franceses mientras hacían cola hacia la guillotina. ¿Demasiado dramática? Bueno, para los que me leéis fuera de España o no estáis muy puestos en general, aquí está el MIR que es un examen que haces cuando terminas la carrera y, según la puntuación, eliges especialidad y hospital, o sea, plaza. Remarco "según tu puntuación" porque me da mucha rabia y ganas de matar a alguien cuando alguna persona me dice que alguien le ha dicho que el MIR es fácil y que aprobar es fácil. Sí, será fácil aprobar, pero el problema es que no vale con aprobar. Se presentan siempre muchos más candidatos que plazas hay así que no está garantizado el tener plaza supongo. Pero aún así, para poder elegir lo que te gusta, dependiendo de qué sea, necesitas cierta puntuación porque unas especialidades se acaban antes que otras. Es como el selectivo, que es el sistema de entrar en la universidad. Aprobarlo no es difícil, sacar una nota lo suficientemente alta como para entrar en medicina (que es la carrera con la nota de corte más alta) no es tan fácil.

Y es que ayer hice otro simulacro y bueno no me salió nada bien, imagino que ya lo habíais imaginado por el comienzo con la guillotina y el drama. A veces siento que no avanzo ni mejoro, que voy rascando puntos en los simulacros, poco a poco, pero si ese día no he dormido bien o no tengo ganas y me despisto, vuelvo a perderlos fácilmente. Claro que la culpa es mía porque apenas he podido estudiar de los manuales (quizás he podido pero no he querido, el verbo cuenta). Entre el TFG, ahora pensar en la presentación, el libro, las prácticas y querer descansar de vez en cuando, he ido dejando los manuales aparcados a la espera de un momento de motivación que parece no llegar para ponerme a estudiar. Obviamente, estaba intentando subrayar el extenuantemente largo e impenetrable manual de cardiología antes de perder la esperanza de poder avanzar algo y sentirme tentada de escribiros la entrada antes de que se me olvidaran las cosas.

Puede que esté siendo negativa, pero desde que el viernes me vi en el espejo del ascensor del hospital un par de canas mi humor ha empeorado considerablemente. Y eso que cuando me vi la primera cana me hizo mucha gracia. Una sí, pero más ya es abusar. Todo es por culpa de estudiar, y es que mi pobre cerebro lleva camino de convertirse en una pasa. Y lo que le queda. El montón de manuales de asignaturas ya dadas y "pendientes de estudiar" sigue creciendo a un ritmo incontrolable y mientras yo tengo que preparar la defensa del TFG y el caso que tengo que exponer en neuro antes de acabar las prácticas. Y a veces mientras estoy estudiando o haciendo un simulacro me pregunto si realmente llevo 6 años estudiando esta carrera y como es que a pesar de todos estos años aún hay preguntas que me pillan completamente desprevenida y que no sé ni de qué me están hablando. A lo mejor es porque en esas clases estuve escribiendo, ¿quién sabe? The shame on me. En fin, no me arrepiento de haber estado escribiendo si esa es la causa, que conste, seguro que la idea que tuve en ese momento era mejor que la clase. Quizás sí que podría arrepentirme de cuando me dio por sentirme "malota" y empecé a leer relatos eróticos en clase, pero eso lo hacía porque me aburría mucho o sea que no hubiera prestado demasiada atención.

Pero sí, sí, sí, el próximo MIR, oficialmente ya, será el mío y yo aún sigo peleándome con la idea de que la cacademia me robe los fines de semana. Sé lo que estáis pensando, que no sirve de nada ponerme nerviosa ya si aún me queda un año. Bah, es un entrenamiento tanto como los simulacros, los nervios. Para una persona ansiosa como yo, ponerse en la situación para tener ataques de ansiedad muchas veces hasta que vayan perdiendo fuerza es una terapia conductual como cualquier otra para que cuando llegue el Día D ya no esté tan nerviosa. Es lo que hice con el selectivo. Desde principio del curso lectivo empecé a pasar las noches sin dormir pensando en el selectivo y en lo mal que me podía salir. Cierto es que esos primeros meses fueron horribles y, por alguna extraña razón psicológica, empecé a fastidiarme a mí misma cometiendo errores que no había cometido nunca, tonterías en exámenes y ¡errores ortográficos! errores ortográficos muy sencillos y que no cometía desde primario o desde nunca básicamente, tuve a algún profesor preocupado o, al menos, mirándome raro y eso tan solo aumentaba mi estado de ansiedad, hasta que por fin se pasó y el día del selectivo ni siquiera estaba demasiado nerviosa, dormí por la noche que ya es más de lo que puedo decir de muchos exámenes de la universidad.

Así que bueno, mi táctica es empezar a mirar a la guillotina hasta que se me pase el miedo de ser decapitada. Es una metáfora. Aunque no sé qué me da más miedo, si el MIR o la guillotina de verdad. Por cierto, ¿sabéis que en verdad la guillotina se inventó en chiquitín para cortar puros? La persona que se estuviera cortando un puro y pensara "oye pues si en vez de un puro fuera una cabeza humana sería muy divertido, hagámoslo" tuvo que ser un auténtico psicópata.

Resulta a veces sorprendente, ¿no? La facilidad con la que alguien le puede quitar la vida a una persona. Solo un "zas" de la guillotina y...adiós, muy buenas. Quiero decir que, para lo extremadamente difícil que resulta crear algo, es demasiado fácil destruirlo. Para crear una vida, tiene que pasar nueve meses en el útero materno creciendo lentamente y con cuidados, pero para terminar con ella se necesitan apenas segundos, segundos a los que a veces ni siquiera se les presta atención: apretar un botón, apretar un gatillo, dar la espalda a alguien que necesita ayuda...Me parece demasiado injusta la fragilidad de la vida, pero no solo de la vida, de las cosas en general. Quiero decir, por ejemplo ahora en EE. UU. a Obama le costó un par de legislaturas, años y esfuerzo hacer mejoras, como el Obamacare para la sanidad, y a Trump le bastó un día y una firma para acabar con todo. Es como un castillo de arena que ves construir con mimo y cuidado, que le lleva a un niño horas, para que la marea llegue y lo borre con una sola pasada. Así es la vida. Aún así seguimos esforzándonos, y debemos hacerlo, por construir cosas nuevas, cosas mejores, por crear nuevas vidas o mejorar las existentes, porque está en nuestra naturaleza, o eso espero, ser tozudos y no desanimarnos por las oleadas que se llevan nuestro castillo de arena. Por eso el niño vuelve a construir uno cada verano que va a la playa. Bueno, mi hermano no porque le daba asco la arena, pero quedaos con la parte metafórica y bonita.

A mí me quedan unos 20 minutos antes de cenar y no me hago ilusiones con respecto a ponerme a estudiar, pero quizás pueda animarme a hacer un bonito horario de la semana que pretendo no cumplir sin excesiva culpa. Lo sé, soy una rebelde. No me toméis como ejemplo, al menos en el ritmo de estudio, y sed buenos, mis queridos lectores, que lo de la guillotina era totalmente metafórico... excepto en la parte del acojone, esa es totalmente, 100% real. Es lo que hay.

¡Buena suerte si os quedan exámenes, trabajos o demás torturas de la vida moderna! 

martes, 24 de enero de 2017

Complejo de perro faldero

Hey there, my lovely readers!

Tengo la ligera sensación de que estoy leyendo demasiado en inglés últimamente y se me empiezan a pegar expresiones. Tal vez, cambiar la introducción tradicional de nuestras entradas no sea para tanto. El mayor problema es cuando me encuentro hablando, me pongo nerviosa e intento decir literalmente en español expresiones inglesas que no tienen ningún sentido. Y no sabéis cuán a menudo me pasa eso. Casi constantemente, de hecho, me encuentro tan nerviosa que la lengua se me traba y las palabras se mezclan en algún punto entre mi cerebro y mi boca y, entonces, se altera el sentido de las frases y pierdo toda noción de lo que digo. Y pienso: "madre del amor hermoso, soy un completo desastre" y siento deseos de golpearme la cabeza contra la pared. 

Como cuando voy andando por la calle, ocupando mi mente en desarrollar los hilos de lo que os quiero contar (aunque la mayoría ya se me ha olvidad una vez estoy realmente sentada en el ordenador), pero, embargada en mi emocionante relato épico de las aventuras de cada día que me narro mentalmente con la esperanza de encontrar la fórmula perfecta para después escribiros y contárosla, a veces, sin darme cuenta, termino más que pensando, hablando en voz alta con las correspondientes miradas designadas para aquellos que están tan locos que ni se enteran. Esa soy yo.

Aunque, últimamente, cuando la sensación de que soy un completo desastre y me paso el día haciendo el ridículo por mi incapacidad de controlar lo que sale de mi boca, pienso que sí, soy algo desastre, pero no soy un completo desastre. Porque un completo desastre no habría escrito un libro ni estaría en sexto de medicina con algo de cordura todavía en su cabeza. Y, además, incluso a veces las cosas que digo sin pensar están bien dichas. Pocas veces, pero alguna hay. 

¿A que no sabéis qué me ha pasado hoy? Pues he acompañado al médico con el que estaba a firmar un parte de defunción de uno de sus pacientes. Ha sido el primer parte que he acompañado a firmar en directo, aunque sí que había dado los papeles y cómo se deben rellenar en Medicina Legal, pues nunca he rellenado ningunos de verdad, obviamente, porque ni soy médico ni estoy colegiada para ello, pero bueno digamos que ver cómo lo firma el médico con el que estoy es lo más parecido por el momento. Mi sorpresa ha sido al enterarme de que los acompañantes eran de mi pueblo. Me pasa algo raro y es que en cuanto oigo el nombre de mi pueblo o alguno de alrededor cuando estoy en la ciudad, salto de emoción embargada por un sentimiento de vecindad que me posee. Pero en cuanto he saltado emocionada diciendo de donde era me he arrepentido, porque no sé a vosotros, pero a mí muchos médicos me han "amonestado" por decirles demasiado a los pacientes de mi vida, como que hay que mantener las distancias en lo profesional y esas cosas y no puedo ir diciendo mi pueblo. En parte me parecía tonto y, por otra parte, yo que sé, te puedes cruzar con alguien extraño y obsesivo, ¿quién sabe? No es que vaya dando mis datos por ahí, solo nombro mi pueblo. Pero bueno el caso es que he preferido no decir los nombres de mis abuelos (que en un pueblo es el único dato que necesitas para que te conozcan a ti y a toda tu familia). 

Sin embargo, se ha quedado todo en nada cuando al salir me he encontrado con alguien que sí conocía y que resultaba ser pariente mío, bueno por parte política, pero familiar al fin y al cabo. Así que resulta que el mundo es un auténtico pañuelo porque en un hospital enorme de otra ciudad, mi primera defunción a certificar (acompañar a ello) ha sido de un familiar lejano y apenas conocido, siendo sincera. Ya sabéis cómo son los pueblos, al final todos están casados con algún primo lejano de tu tío o de tu abuelo, pues eso. A ver, no puedo decir que me halla afectado más allá de lo humanamente razonable al tratarse de la muerte de una persona, pero realmente no conocía al hombre, así que el hecho de que esté relacionado con mi familia no me ha producido, no sé, ningún trauma psicológico, solo me he alegrado de que, por azar del destino, halla podido estar para consolar a la mujer de mi primo que es muy maja y hasta vinieron a la presentación de mi libro. 

Aparte de eso, el día ha sido más entretenido que ayer, sobre todo, porque he estado con otro médico que me hablaba bastante más. Básicamente, me hablaba. Y además me han invitado a un zumo. Lo cual ha agradecido mi estómago porque sobrevivo solo con el desayuno hasta horas intempestivas y algo con glucosa, aunque sea un mero zumito, se agradece. Hasta ahora en el rotatorio había estado en consultas casi todo el tiempo, la verdad, quitando un par de momentos. Pero estos dos días he estado en sala (que es donde están ingresados los enfermos) y bueno sabéis que es un poquito más diferente. No te sientas y esperas a que entren los pacientes, sino que tienes que ir de una habitación a otra y luego vas a escribir la evolución del paciente. 

(Nota de la autora: hoy una médica ha dicho literalmente que iba a "evolucionar" al paciente refiriéndose a lo de que iba a escribir en su historia clínica y casi la he visto diciendo: "paciente, digievoluciona!") 

En fin, que hay más movimiento y no sé qué tienen los neurólogos pero apenas he visto 1 paciente suyo en su sala, todos están desperdigados por el hospital. He tenido que correr escaleras arriba y abajo y de un edificio a otro detrás del neurólogo y empiezo a reconsiderar mi abrumante falta de entrenamiento físico porque después de subir varias plantas corriendo me faltaba el aliento. Por no hablar de que me siento como una acosadora corriendo detrás de un hombre en bata o como un perrito (Nota de la autora: echo de menos a mis perros u.u). En serio, con lo bien que me estaba sintiendo en las prácticas hasta ahora: valorada, que aprendía, que parecía que hasta era parte del equipo y hacía cosas, y ahora vuelvo a los tristes orígenes de los estudiantes de medicinas en prácticas, el complejo de ficus. Bueno, en este caso no sería de ficus porque me muevo, pero sí de perrito faldero. 

Además, una cosa curiosa, el año pasado hice neuro en el mismo hospital y me tocó con una médica chachi que hacía exploraciones neurológicas y eso y supongo que me gustó si este año me dio por elegirla otra vez. Resulta que el primer día, la médica en cuestión me reconoció y, al principio, me sentí halagada porque de eso hace más de un año y por ahí pasan muchos estudiantes, pero que se acordara de mí me parecía algo bueno. Sin embargo, no debe serlo porque usa eso de excusa para que no me ponga con ella. En plan "como tú ya estuviste conmigo (¡fueron dos días! literalmente) pues ponte con otro y que se ponga tu compañera conmigo". Vale...pillo la indirecta. Ella se lo pierde... o no. Pero puestos a decir. También es verdad que a veces debería callarme porque esta mañana prácticamente les he dicho que no estaban haciendo nada y que si para eso me tenían que hacer madrugar xD Ah ¿veis ahora cómo soy un desastre? Es que nos dijeron que a las 8:00h estuviéramos allí para la sesión clínica pero no había ninguna sesión, la otra chica y yo nos hemos sentado a verlos mirar el ordenador. Entonces, pues quería ser sutil y preguntarles si no me podrían dejar dormir una hora más, pero no ha salido del todo bien, por ese problema de comunicación que parece haber entre mi cerebro y mi boca. Y ha sido algo bruto en plan: "pero no estabais haciendo nada" y les ha sentado un poco mal porque me han dicho que estaban viendo pacientes en el ordenador. Y yo sí...claro...¿desde cuando el marca online es un paciente? Nah es broma, sí que estaban mirando historias clínicas, pero me sentía engañada porque me habían dicho que iba a haber un caso clínico y no lo había. Y sentido que podría haber dormido una hora más, que con mi insomnio de los últimos días me hubiera venido de perlas. 

Bueno, empiezo a comprender porque la médica no me quiere u.u ah vaya vida esta. 

En fin, no sé cómo os sentiréis al respecto pero quiero que sepáis que ahora mismo os estoy usando vilmente: como excusa para no ponerme a subir el TFG en la plataforma de internet esa. Sí, lo sé, tanto tiempo mareando al profesor para tenerlo listo y quejándome porque no lo tenía y cuando por fin está todo listo no me atrevo. Vuelvo y vuelvo a pasar las páginas por si me he dejado algún error o le pasa algo. Pero el tutor me ha dicho que está bien. En un momento, la histeria ha sacado lo peor de mí y le he preguntado, literalmente: ¿pero crees que me aprobarán? Y me ha mirado como si estuviera loca diciendo que claro que sí, en esto no suspendían a nadie y que no me dejaría presentarlo si no estuviera bien y que no me preocupara. Pero yo no lo puedo evitar, soy una agonías. Y no importa cuántas veces lo haya leído o que ya sea capaz de recitar algunas frases de memoria, no puedo. Pero lo voy a mandar hoy, tengo que hacerlo. Además, será un descanso dejar una cosa hecha con todas las que me quedan por hacer. Llevo dos manuales de retraso en la academia, nunca había ido tan atrasada, pero estos días solo podía mirar y remirar el TFG. Así que iré dejando de procrastinar (palabra del mes) y me pondré a...leer por última vez el TFG y luego llamaré a mi madre y luego sí, prometo ya, que mandaré el trabajo. 

lunes, 23 de enero de 2017

Yonkis de la electricidad

Queridos lectores, 

Creo que hace tiempo que no os escribo, aunque eso es solo para vosotros porque yo siempre tengo una entrada abierta en internet, así que básicamente cada día os escribo un poco. Lo que pasa es que ese poco no es lo suficiente como para terminar una entrada y, al final, un pensamiento lleva a otro y pasa otro día sin que os cuente algo de cómo va la vida por estos lares. Pero hoy me he propuesto no caer en la misma trampa, espero poder cumplirlo. 

Lo más remarcable de hoy era, hasta hace unos minutos, que empezaba un nuevo servicio. Ahora, sin embargo, mi mente está más preocupada en que el ordenador empieza a darme problemas y es nuevo. Maldita sea mi mala relación con las nuevas tecnologías. No sé por qué los ordenadores me odian si hasta les pongo nombres. Este que uso ahora se llama Olaf porque es blanco, ¿cómo puede odiarme con ese nombre?...O a lo mejor es precisamente por eso. 

Bueno, volvamos a la medicina porque, aún con nuestros altibajos, me gusta mucho más que la informática y tener que decirle a mi madre que el ordenador exageradamente caro que se empeñó en comprarme no va bien. He empezado hoy en neurología y, aunque sé que no está bien lo de juzgar tan pronto, realmente ya me estoy arrepintiendo de haberla elegido. Ha sido un día bastante aburrido. Y no tengo nada en contra de la neurología como tal, como rama de conocimiento me parece incluso interesante, de verdad de la buena, pero la clínica no me gusta nada. ¿Por qué? Bueno el principal motivo es que todos los pacientes que he visto oscilan entre encontrarse al borde de la muerte o de la demencia y, sinceramente, no sé cuál es peor. Así que ha sido un día bastante deprimente a lo que hay que sumarle el haber dormido unas tres horas, porque los lunes me vengo en el autobús, lo que supone levantarme a las 6 a.m. y, últimamente, estoy durmiendo fatal.

Además, el médico y la residente a los que seguía como un perrito desamparado no eran muy habladores. No es que fueran antipáticos, pero tampoco había una conversación fluida, o ningún tipo de conversación en absoluto. En fin, veremos como va mañana. 

En otro orden de asuntos, me dirijo a repasar por vigésimo-quién-sabe-cuántas-veces el TFG porque esta semana se acaba el plazo de entrega. Me costó sangre, sudor y lágrimas...no hacerlo, sino lograr que el tutor me respondiera a los mails y me dijera si lo podía presentar o no y qué arreglar. Según pasaban los días y las semanas, se acercaba la fecha límite y no sabía de él, mi estudiante demasiado responsable para mi propio bien se iba despertando y agobiada, demasiado acostumbrada a presentar las cosas en cuanto se abre el plazo para que no me pille el toro. Pero, en fin, es lo que hay y el pobre, yo lo comprendo y lo admito, tiene mucho trabajo. Lo importante es que me contestó ayer (¡por fin!) y hoy voy a intentar dejarlo niquelado del todo con las dos cosillas que me dijo para poder enviarlo antes de que se me pase el plazo. Parece fácil, ¿verdad? Bueno, queridos míos, no olvidéis mi mala relación con las tecnologías y que este trabajo tenga que entregarse a través de una plataforma nueva que no he usado apenas (una vez) así que más me vale no fastidiarla. En fin, se hará lo que se pueda, una solo tiene cierto control sobre lo que la Ley de Murphy quiera echarle encima. 

Puede que esté sonando un tanto ácida y no me sorprendería que mi humor siguiera afectado por el tema del ordenador, el madrugón y lo que me he aburrido hoy, pero en realidad estoy de relativo buen humor porque empieza el nuevo año chino. Sí, eso me gusta. Es lo que pasa cuando vives con chicas de China durante dos años seguidos. En fin, estábamos en el año del Mono que resulta ser el año chino en el que yo nací y se ve que el año de tu nacimiento te da mala suerte, eso me dijeron. No me puedo quejar demasiado, pero si eso significa que el año que empieza, que es el año del Gallo, tendré mejor suerte, pues oye no me quejaré. Es gracioso porque el año en el que yo nací es técnicamente el año del Gallo, pero como nací el 1 de enero y los chinos cambian de año a finales de enero, en realidad nací en el año anterior, lo que es el año del Mono. Y resulta que haciendo algo de investigación eso podría explicar muchas de mis relaciones con mis contemporáneos. Porque, según me dijo una de las chicas chinas, los del año del Gallo no están bien considerados, como que los que nacen en ese año no molan. Me pregunté internamente si las mujeres intentarían que sus hijos no nacieran esos años, pero no lo dije. Pero los nacidos en el año del Mono molan, son sabios y todo eso, en fin, mono, Rafiki vamos. Y claro, he sido un mono rodeada de gallos toda mi vida. No me extraña que fuera siempre de las raras de clase. Eso lo explica todo. La cultura asiática y su sabiduría me ha salvado. Si tuviera algún truco para reconciliarme con las tecnologías, realmente sería mi héroe. 

Hablando de las necesidades de héroes, no sé cómo lo habréis pasado los lectores de aquí de España durante el temporal de estos días. A mí, ciertamente, me despertó el espíritu de supervivencia. La luz iba y venía. En mi pueblo, o más precisamente, a lo largo de la autovía que lleva a mi pueblo, unos postes de luz o algo así se derrumbaron, no sé si por la nieve o por el viento, la cosa es que mi pueblo y los alrededores se quedaron sin luz. Lo cual significa que tampoco había agua ni calefacción, porque todo el sistema de distribución funciona por electricidad. Me di cuenta de qué tan dependientes somos de la electricidad. No todos, yo me entretuve leyendo bastante bien y estudiando, mientras fue de día, porque cuando era de noche no podía hacer demasiado y lo que hacía era trampa, porque me puse con el ordenador y la tablet que tenían la batería cargada. Mis abuelos sí que saben sobrevivir, como se nota que nacieron en una posguerra y crecieron durante la misma. Como tenían calefacción de leña y cocina de butano, pudieron calentarse y cocinar sin problemas. No como nosotros, que con la vitrocerámica no podíamos freírnos ni un triste huevo. Somos unos yonkis de la electricidad, ¿lo sabéis? Me di cuenta en los momentos exactos en los que la luz volvía (sin saber por cuánto tiempo estaría) y corría a enchufar el móvil a un enchufe, o el ebook o el ordenador (y quien dice "o" quiere decir "todo a la vez"). No, en serio, somos unos yonkis de la electricidad. 

Una vez, en el instituto, escribí una historia que me sirvió de trabajo voluntario para Física, lo creáis o no, porque el profesor propuso esa misma hipótesis: ¿qué pasaría si, de la noche a la mañana, nos quedáramos sin electricidad indefinidamente?. Según mi historia, el mundo se vería envuelto en un estado pseudo-apocalíptico lleno de histeria en el que la gente terminaría formando grupos y volviendo a los "viejos tiempos", dominados por los que clamasen ser los más fuertes y luchando por la dominancia, perdiendo cualquier valor de solidaridad y humanidad por el camino, hasta convertirse en una especie de zombis. Buscaré el relato a ver si lo tengo por ahí todavía, para que lo podáis leer si queréis. Aunque no prometo nada, fue hace mucho tiempo. 

Hablando de cosas que escribí en el instituto, tengo que escribir un artículo para la revista de mi instituto. Bueno no "tengo que hacerlo", quiero hacerlo. Pero la verdad es que me tiene algo bloqueada, los adolescentes no son mi mejor población diana a la hora de escribir, nunca sé cuánto de su lóbulo frontal está ya desarrollado y son un poco...bueno, adolescentes. Supongo que yo me salté esa etapa y fui siempre una mezcla rara entre "demasiado madura para mi edad" y "demasiado infantil para mi edad", sea como fuera que las dos cosas pueden darse a la vez, según mi madre y mos profesores, era así. Para mi madre soy infantil por el tema de que me gustan los dibujos y esas cosas. Aunque con el tiempo he tenido mis cosillas adolescénticas, tuve una especie de fase rebelde que consistió en estudiar un poco menos y escribir un poco más y que mis notas bajaran un poco. Lo cual no está mal, para mí. E, incluso, salí a tomar cervezas una vez, no me gustaron y no bebo alcohol en reglas generales, ni siquiera me he emborrachado nunca y, sinceramente, por lo que he visto en la tele sobre las resacas, no siento que me pierdo nada en ese campo. Bueno, os transmitiré en próximas entradas si logro escribir algo medianamente pasable. 

Y, con esto, creo que he resumido como tres o cuatro de las entradas que tenía a medias, no está mal. Sigo pensando también en lo de neuro. Psiquiatría y neuro se asemejan para mí en que su contenido, la materia, el conocimiento, me resulta muy interesante, me gusta, pero lo que es la clínica me resulta muy difícil. Vale, saber cómo funciona el cerebro es muy cool o como los adolescentes lo llamen estos días; saber enfermedades psiquiátricas para escribir personajes complejos; comprender los entresijos de la mente, es algo muy interesante, pero una cosa es verlo en papel y otra cosa es lidiar con las personas de verdad. Porque realmente, y os digo lo que pienso ahora, con 24 años, la demencia y la locura (pero la de verdad, no la mía cuando me pongo tonta) son peor destino que la muerte. Y supongo que ser joven me hace tener otra perspectiva, la gente joven, por lo que he podido observar tiene una tolerancia menor al sufrimiento descapacitante. Quiero decir que no estamos preparados, porque sentimos que aún nos queda mucha vida y mucha energía, como para asumir un cáncer en el que tengan que quitarte una parte de tu cuerpo; o una enfermedad crónica que va perseguirte y afectar al resto de tu vida. La gente joven en estas situaciones, por lo que he visto y por lo que yo misma siento si me pongo en su lugar, se siente mucho más frustrados, desean incluso morir antes que eso. Sin embargo, la gente más mayor va apreciando la vida de otra manera, habiendo perdido de alguna manera esa fuerza arrolladora de la juventud que se sustituye por una pasión más sosegada y que les hace tomarse con otro ánimo, suelen aceptar más la enfermedad. En fin, no sé por qué contaba todo esto. Supongo que para decir que ver a la gente a las puertas o ya bien entrados en la demencia, no reconociendo a sus seres queridos, olvidando quiénes son me deprime de una manera más profunda de lo que podría hacerlo la muerte. Porque es como perder la vida sin llegar a descansar, como ser un prisionero de tu propio cuerpo y tu propia mente. 

Pero bueno, es solo mi opinión que irá perfilándose en todo el mes que me queda por delante en neuro, así que os iré contando. Ahora tengo que ponerme a lo de revisar el TFG, lo cual, por si esta entrada no os ha servido para verlo, no me apetece demasiado. Vuelvo a procrastinar. Y además echo de menos a mis perros ya y acabo de venir U.U que triste es la vida. En fin...bueno...va a ser hora de acabar y ponerme a hacer algo productivo (o leer) pero no, voy a ir a por lo productivo (casi todo el rato). Va, de verdad, voy a intentarlo. Mucha suerte a todos los que sigáis entre exámenes. 

Por cierto, como he acabado mezclando varias entradas, sabed que los títulos oscilaban entre:
- Un mono entre gallos
-Yonkis de la electricidad
- primer día en neuro

Y supongo que si la llamo un "mono yonki en neuro" atraería la atención, pero no creo que sea demasiado adecuado...o sí *emoticono que piensa*...No porque puede parecer que me refiero a algún paciente y no me parece correcto, pero en nuestro interior se quedará con ese título ;)

miércoles, 11 de enero de 2017

Los humanos, los gigantes y Zagreo

Queridos lectores, 

¿Alguna vez os ha dado por pensar en la inmensidad del mundo así en plan filosófico? Como que en este momento, en alguna parte del mundo, alguien está naciendo y alguien está muriendo; que alguien se está enamorando por primera vez, y algún corazón acaba de romperse quizás por enésima vez. Y mientras yo estoy aquí comiendo (no ahora mismo, pero sí mientras lo pensaba). Así que allí estaba yo, sentada en mi asiento del autobús mirando por la ventana y pensando en la inmensidad del mundo y que, mientras yo estaba ahí, quejándome por tener que volver a la ciudad e ir a prácticas y madrugar, en muchos lugares del mundo están siendo asolados por guerras, enfermedades y hambre.

Siempre ha existido esa dicotomía en el mundo que nace en los seres humanos, esa dualidad que hace que podamos ser los seres más crueles y tiranos que ha visto el planeta y, al mismo tiempo, personas bondadosas y generosas. En todas las mitologías, y digo en todas (aunque tampoco soy tan experta es cierto)...Está bien. Pues en la mayoría de las mitologías hay un mito bastante común, obviamente, que es la creación de los seres humanos. Seguramente os sonará, seáis de la religión que seáis, porque en prácticamente todas las mitologías los seres humanos son moldeados por un dios a partir de algún material de la tierra. En la religión cristiana y judía es a partir de barro; en otras es a partir de unas rocas, creo recordar que en la mitología hindú usan palos y rocas. Pero también hay unos cuantos mitos que buscan explicar esa dualidad entre el bien y el mal. Y, de esas, mi favorita siempre ha sido la de Zagreo. Zagreo era hijo de Zeus y Perséfone, de la mitología griega, como muchos otros vástagos del dios del rayo y la fecundidad, tuvo que ser escondido para que su esposa no lo descubriera y tratara de matarlo. No es que culpe realmente a Hera, entiendo que estuviera desesperada y enloquecida con un marido que era capaz de hacerse pasar por cisne, buey o lluvia para ponerle los cuernos, pero no creo que eso sirva como justificación para planear asesinatos. Y, por más que su furia debiera haber estado dirigida hacia su marido y hermano, por cierto, no nos meteremos en líos maritales porque, queridos míos, estamos hablando de mitología no de un culebrón, aunque lo parezca. En fin, ¿por dónde iba? Ah sí. Zagreo vivía con unos enanos en el bosque que tenían un nombre que ya no recuerdo. Era un chico bueno y bondadoso, el hijo favorito de Zeus. Y vivía feliz hasta que, efectivamente, Hera descubrió su existencia y mandó a unos horribles gigantes a devorarlo. 

Me gustaría contaros un final más feliz, pero lo cierto, según la mitología, es que sí, aquellos gigantes devoraron a Zagreo. Zeus enfureció tanto al descubrirlo que les lanzó un rayo fulminándolos al instante y, de sus cenizas, creó a los humanos. Por eso, decían los griegos existe esa dualidad en las almas humanas que comparten, en su creación, la bondad de Zagreo con la maldad de aquellos gigantes. 

Y aunque la explicación no sea totalmente esa, tal vez los griegos no fueran tan desencaminados. Es algo que está en nosotros, en cómo estamos formados. Claro que yo abogo más por la composición del cerebro humano que porque Zeus nos hiciera con una ceniza tan mixta y rica en matices. Creo que ya hemos hablado de esto. Los seres humanos somos animales al fin y al cabo, y nuestro cerebro se debate entre esa parte instintiva que le hace egoísta y ambiciosos; y al mismo esa otra parte que nos hace humanos, en el buen sentido de la palabra. 

Os diré un secreto, no estoy en mi mejor momento de inspiración. La semana que viene empieza el plazo de entrega del TFG y sigo esperando a que el tutor me diga algo sobre la última versión que le mandé. Por un lado quiero que me diga algo cuanto antes porque el tiempo corre y no espera a nadie; pero por otro, el esperar su respuesta es una gran excusa para procastinar y leer lo posible mientras espero. Así que sí, me paso bastante rato intentando convencerme de hacer TFG, otro bastante intentando estudiar cosas de la cacademia y, cuando todo ese rato es inefectivo, termino atacando un nuevo libro. Leer me resulta adictivo. Pero esto solo lo digo para dejar claro que no estoy muy inspirada por si no me expreso muy bien y porque quería usar la palabra "procastinar", me gusta. Ahora sigamos con la exposición de mis alteradas ideas mentales. 

Los humanos no somos completamente buenos ni completamente malos. Hay muchos filósofos y pensadores que han tratado de expresarlo al mismo tiempo que han querido darle una explicación. La explicación es realmente sencilla: somos humanos y, como tales, somos animales, y eso nos hace impulsivos, a veces, irracionales, agresivos, ambiciosos...Pero también tenemos la capacidad de controlarlo y de adquirir unos valores morales que nos permiten no ser así, no ceder a los impulsos. No digo claro que todas las cosas malas vengan del instinto: el amor maternal nace del instinto. Y muchos actos de "crueldad" se hacen solo para sacar un beneficio que se calcula previamente con el córtex prefrontal. Así que estamos un poco mezclados. 

Recuerdo que cuando era más joven, digamos adolescente, tenía estos mismos debates conmigo misma, sobre todo, como ahora, tras ver las noticias y ver en qué clase de mundo vivimos. Veía las condiciones en las que algunas personas vivían, las injusticias que se cometían a gran escala, las guerras, las muertes...y me preguntaba ¿somos acaso buenos? ¿No somos los humanos la peor plaga que ha asolado este planeta? Matamos por placer, extinguimos especies, les robamos su territorio, nos matamos entre nosotros. Desde luego, no hacemos de este mundo un lugar mejor. No en general, al menos. Pero, me decía, queriendo conservar la esperanza, que los humanos también somos capaces de hacer grandes cosas. No podemos ser solo lo que esta realidad nos hace parecer si existen esas grandes historias, libros, poesía, teatro...que nos hablan de grandes amores y grandes héroes. Si hemos sido capaces de imaginarlo, de plasmarlo y formar mundos con ello, debemos ser capaces de hacerlo, así que somos capaces de ser esos grandes héroes de los que escribimos o de sentir ese gran amor que tanto alabamos. 

Con el tiempo y sumergiéndome más en el mundo, he comenzado a pensar que quizás las historias no nazcan de la realidad de algo, sino de la ausencia del mismo. Tal vez las historias sobre grandes héroes las imaginaran personas que necesitaban desesperadamente un salvador; y las ideas para los grandes amores nacieran por una asfixiante soledad. No es que no crea en héroes y romances, sino que me he dado cuenta de que la literatura, por más que me encante, no es la mejor fuente de datos que me apoyen o me ayuden a saber qué somos los humanos. 

No, creo que eso es algo que he comprendido en el mundo real, fuera de los libros, porque también hago otras cosas aparte de estudiar y leer (no muchas, pero sí algunas), conociendo a personas que me han demostrado más allá de toda duda razonable, que los humanos, a pesar de lo que parezca en las noticias, somos capaces de grandes actos. Lo he visto en los médicos con los que trabajo y que pueden pasar horas, mucho más allá de su horario de trabajo, sin ni siquiera comer o parar a descansar, para terminar una operación; o que cuidan de sus pacientes; lo he visto en personas como Sadee, que siempre tiene palabras de apoyo para los demás. 

No sé cómo expresarlo bien. Quizás todos tenemos esa mezcla de Zagreo y gigantes con las que se formaron los humanos. Y a pesar de todo el dolor que algunos humanos causan en el mundo, estoy dispuesta a creer que podemos remediarlo igual que lo creamos. Creo que fue Albert Einstein quien dijo que el mal solo gana cuando el bien se queda mirando sin hacer nada. Algo así. Se acercan tiempos difíciles, lo sé. Donald Trump como presidente de una de las naciones más poderosa del mundo, una guerra interminable que ha hecho que miles de personas necesiten de ayuda y asilo; el resurgir de viejos movimientos de odio; cosas como el Brexit que parecen haber dado voz de nuevo a la xenofobia y al (siento repetirme) odio. Lo sé. Y sé que vosotros lo sabéis. En fin, si yo lo sé y prefiero ver dibujos a las noticias, ¿qué no sabrán las personas que se mantengan mínimamente informadas? Pero, a pesar de todo, voy a seguir confiando en esa pequeña chispa de luz que queda de bondad en la Humanidad y a esperar que, si hemos podido llegar hasta aquí, podamos seguir adelante y empezar a aprender de nuestros errores. No es fácil, lo sé, miles de años de Historia repetitiva cual morcilla lo confirman, pero en fin tendremos que confiar en eso o no tendré demasiada motivación para acabar el TFG si pienso que vamos a acabar destruyendo el mundo a corto plazo. 

Lo que quiero decires que más allá de guerras injustas, políticos corruptos y personas que tienen más de gigante que de Zagreo (no creo que la mezcla terminara siendo demasiado homogénea), somos humanos, para bien o para mal, y tenemos muchas dotes para fastidiarla, pero también tenemos la capacidad y la oportunidad de hacer, sino grandes cosas, al menos, cosas de las que nos sintamos orgullosos. Quizás no cambiemos el mundo, pero podemos cambiar la vida de una persona o cinco minutos de su vida, hacerla más feliz, tratarla con cariño, y eso puede ser suficiente. Al menos, intentemos dejar salir al Zagreo que llevamos dentro, ¿no? 

Y bueno, se acabó el procrastinar, voy a ponerme a hacer algo como estudiar, ¿quién sabe? Suerte con los exámenes chicos ;)

miércoles, 4 de enero de 2017

Preparándome para el nuevo año

Queridos lectores, 

Pues ya se pasó mi cumpleaños y la euforia de Año Nuevo y yo casi tengo hecho el TFG 2.0, eso sí, si mi tutor le da el visto bueno a la nueva discusión. Realmente espero que sí, porque creo que me ha quedado muy bien y si me hace borrarla o cambiar demasiado me va a dar pena. Con lo que me cuesta que me salgan las palabras seguidas cuando escribo TFG es todo un milagro haber hecho unas 3.000 palabras en apenas un día y medio. Y además he hablado de libros en la discusión así que eso, cruzo los dedos para que le guste. 

Aún me queda pensar algo más para que el final quede apoteósico. Tengo cierto problema de conciliación para cuando escribo trabajos y artículo por estar acostumbrada a escribir relatos, novelas y entradas del blog. Me gusta poner un principio que más o menos enganche o despierte el interés y un final que te deje como con ganas de más o no sé cómo expresar lo del final. Cuando yo leo un buen final de una buena novela tiene que ser como una frase o párrafo que te deje extasiado, como satisfecho, como cuando te comes un buen trozo de chocolate que está riquísimo o algo así. Pues eso, me gusta escribir finales así. Cuando cuentas una historia es normal, es lo que se espera, pero cuando estás escribiendo tu Trabajo de Fin de Grado, es algo más difícil dar con una frase final que resuma el trabajo de manera académica y que pueda imaginar dejando con esa sensación de estar satisfechos a un grupo de profesores. Así que me está costando esa frase final. 

Pero sí, la verdad es que estoy contenta con cómo va quedando el TFG. Para estar del todo contenta solo me falta que mi tutor me diga lo mismo. Pero yo creo que me ha quedado científico y académico sin perder mi esencia, no es aburrido, básicamente. O, al menos, no lo es para mí. No como cuando me tocaba hacer trabajos sobre enfermedades variadas y me dedicaba a copiar del Harrison u otros y tratar de disimularlo para que quedara más o menos bien. Aquí pues en la discusión me he dejado algo más libre para dar mi opinión fundamentando con información. 

La verdad es que los trabajos son difíciles, ¿eh? y ni siquiera hablo de los trabajos de verdad, sino de los que el plan Bolonia metió en nuestros planes de estudio. Hay que contrastar mucha información en un mundo en el que la información nos sale por las orejas y el verdadero reto no es tanto encontrarla, como distinguir las buenas de las malas. Además mucha está en inglés y aunque sé inglés me da mucha pereza ponerme a leer artículos científicos en inglés, si los encuentro en castellano mejor. 

Bueno, ya no os aburro más con el TFG. Solo decir que doy gracias de no tener exámenes porque con el resfriado que me llevé de urgencias en mi última semana y que me ha durado casi todas las vacaciones apenas podía con mi alma, no digamos estudiar. De todos mis planes para ponerme al día con la Cacademia y hacer esquemas y estudiarme las cosas me he tenido que ir olvidando. Aún me quedan días, claro, e intentaré hacer al menos algo. Pero como la fecha de presentación del TFG se acerca creo que me dedicaré en exclusiva a eso. A retocarlo mil veces cambiando palabras y signos de puntuación xD. 

Nuevo año, aunque nada de vida nueva, en apenas una semana volvemos a la rutina de las prácticas y la academia y ya tengo ganas de huir a Hawai o a cualquier otro sitio. Encima este año me gradúo. Apenas me lo creo. ¿Han pasado seis años ya de verdad? Creo que me han timado, han pasado demasiado deprisa y algunas noches se me va el sueño pensando que yo no estoy preparada para ser la responsable de la salud de nadie. Apenas puedo contener mi resfriado a base de paracetamoles. Pero supongo que la única forma de aceptar la responsabilidad es enfrentándote a ella. Cosa que haré cuando me suelten en el hospital y me dejen bajo mi propia responsabilidad, como quien suelta a un pajarillo en una voraz selva. 

Pero si alguien está menos asustado que yo de empezar a ejercer como médico se está engañando a sí mismo. Y ni siquiera me parece normal. Quiero decir, vale que después de seis años de carrera sabemos recetar paracetamol e ibuprofeno si alguien viene con un cuadro gripal; o que sabremos decirle lo típico "es un virus estomacal, toma suero preparado que es mejor que el aquarius y otras bebidas azucaradas". Todas esas cosas para las que casi no hace falta ni tener la carrera de médico porque mi madre ya me decía de pequeña. Pero  yo estoy hablando de cosas gordas eh, de que estés en urgencias y te llegue alguien con un posible infarto o un ICTUS o en parada y realmente la vida de esa persona dependa de ti. Espero que tener algún adjunto siempre cerca para estos momentos. Y en realidad los suele haber porque he estado en Urgencias y estas cosas no se las dejaban al R1, no son tan crueles. 

Aunque yo creo que ni siquiera cuando sea un adjunto dejaré de sentir miedo. Quizás no es tanto miedo, sino respeto por la responsabilidad que recae sobre mis hombros y no creo que sea algo que se debe perder, porque sino, uno corre el riesgo de relajarse demasiado y dejar de actualizarse y de aprender y eso no se debe hacer .

En fin, ha llegado un punto de la entrada en el que me voy enrollando para ver si mi internet responde y me deja publicar. 

Ah quería deciros, sobre todo para los que me leéis desde fuera de España, que ya han puesto mi libro en Amazon y está más barato que en la página de la editorial. Os pongo el link para interesados.

Libro: https://www.amazon.es/Rosa-Sangre-Laura-Alcantarilla-Chaves/dp/8494592947/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1483521851&sr=8-1&keywords=la+rosa+de+sangre

Bueno aprovecho ahora que va internet para publicar la entrada y desearos un feliz año nuevo. Mucha suerte en los exámenes y demás torturas. Y yo, me vuelvo con mi TFG que me espera con los brazos abiertos ;)

domingo, 1 de enero de 2017

Feliz, feliz no cumpleaños

Queridos lectores, 

Aquí estoy de nuevo para empezar el año con esas frases tan típicas que ahora tenemos hasta en la sopa: "vaya, no os escribía desde el año pasado", "¡Feliz Año!" y todo eso. 

En fin, el sol seguro que se pregunta por qué el planeta se emociona tanto cuando pasamos por un punto determinado de la órbita. Aunque este año creo que voy a celebrar el año nuevo chino porque el occidental no me ha ido muy bien. 

Comenzaré por el principio. No sé si sabéis que hoy es mi cumpleaños, el 1 de enero, por lo que tradicionalmente siempre le he dado bastante importancia al fin de año y año nuevo porque para mí sí que significa literalmente un año nuevo, un año nuevo de vida y no solo por el cambio en el número de la fecha. La verdad es que cumplir los años en un día tan festivo tiene sus pros y sus contras: una ventaja es que la gente siempre se sorprende cuando lo digo, que puedes decir que ha pasado realmente un año y que nunca me coincidirá con un examen. Lo negativo es que es difícil que mucha gente se acuerde de que es mi cumpleaños cuando están ocupados felicitando el año. Pero aún así siempre me ha gustado celebrarlo con mi familia enorme y ruidosa que hace una gran fiesta y con los años he establecido mis pequeñas costumbres como soplar las velas en una tarta poco después de las campanadas en las velas de siempre porque el año que mi madre las compró saqué mi primera matrícula de honor en la universidad y en mi mente se quedó con la buena suerte, y cosas así. 

La verdad es que este año estaba contenta de la poca preocupación que tenía porque cambiara el año. Normalmente me agobia, supongo que porque en los años anteriores tenía exámenes en enero y el que empezara el año y el mes de los exámenes me ponía nerviosa. Algo que este año no tenía. Y también, la verdad, que con lo de cumplir los años pues sentía un poco por partida doble lo del paso del tiempo y muchos años veía acabarse el año sin saber realmente si lo había aprovechado, si había hecho algo notable. Este año podía decirme al menos que había cumplido uno de mis propósitos en la vida que era publicar un libro y el meter la cabeza en el mundo editorial me ha hecho ver cómo es. Eso creo que me ha ayudado porque antes, en mi inocencia fruto de la ignorancia, quería pensar que si lograba publicar un libro todo sería perfecto y se resolverían todos mis problemas. Pero he descubierto que no, que crea más problemas. Y esa duda interna que tenía muchas veces sobre si había hecho o no bien en elegir medicina, sino me habría equivocado y tendría que haberme lanzado de lleno a intentar ser escritora, también se resolvió en parte diciéndome que había hecho bien. El mundo editorial es demasiado complejo y es casi imposible tratar de ganarse la vida como escritor. Y además aprendo mucho en el hospital, día a día, conociendo personas que luchan contra la enfermedad y viendo las caras de la vida y la muerte. Sin esa parte que me da la enseñanza humana, muchas de mis obras se quedarían vacías. 

Así que afrontaba el año nuevo con optimismo, ya no por haber publicado, sino por saber que este año que se acababa lo había aprovechado porque había madurado mucho, porque he aprendido mucho de mí misma y del mundo.

Pero luego la noche empezó a torcerse. Todo comenzó cuando intenté probarme una corbata que mi hermano se había comprado para la actuación de Nochevieja (en mi familia hacemos actuaciones y demás) y la rompí. La arreglé con algo de silicona y solamente había costado 2 míseros euros y al final mi hermano ni siquiera la usó, pero eso no impidió que mi madre me echara una buena bronca por la tontería. Así digamos que ya me quedé algo más desolada cara a afrontar el nuevo año, pero la cosa siguió empeorando. 

En la cena familiar me colocaron al lado de una prima que me empezó a marear sobre diversos asuntos relativos a mi libro. Ella no vino a mi presentación por diferentes motivos y me dio igual, pero al final sentía algo hipócrita que empezara a hablarme del libro y de que quería organizarme una presentación y cosas así solo para darse importancia cuando no se había molestado en venir a la que había organizado. En fin no voy a entrar en detalles porque resulta que ahora que he puesto mi nombre y eso aquí me lee mucha gente que conozco xD así que preservo la intimidad de los demás, solo decir que es una conversación que me empezó a poner de mala leche sin motivo aparente. 

Y lo que finalmente me arruinó mi momento de la noche fue que dicha prima sacó una tarta con velas de bengala antes de que fuera mi cumpleaños. Vale, esto requiere algo más de explicación por mi parte. En mi familia, por parte de madre, tenemos un gen supersticioso del que no me avergüenza admitir que formo parte, hay ciertas cosas que tengo que hacer de una manera determinada, rayando el TOC, y no soplar las velas hasta que sea mi cumpleaños es una de ellas. De hecho no me gusta que me feliciten si quiera antes de tiempo. Y el hecho de que me sacaran las velas antes de que fuera 1 de enero fue algo que me descolocó y no quise soplar, me negué a encenderlas aunque la gente quería ver cómo eran esas velas bengala. Al final las encendieron y las sopló otra prima. El caso es que solo quería sacar la tarta que habían hecho o habían comprado ellas y las velas para decir "mirad que cosas tan chulas hemos comprado" porque en mi familia a veces hay una guerra por ver quién se lleva más atención y a esa prima le gusta mucho. Ni siquiera pudieron esperar media hora para que fuera mi cumpleaños. Y yo me lo tenía que tomar bien porque se suponía que era un regalo, pero me estaban arruinando mis tradiciones de cumpleaños. 

Claro, como ya habían sacado la tarta y habían soplado esas macrovelas que habían llenado el salón de humo, nadie se acordó ni quiso cuando sí que dieron las campanadas y fue mi cumpleaños poner algo en lo que soplara mis verdaderas velas. Pero como ya he dicho y soy de costumbres fijas, clavé mis velas en un par de uvas y las soplé yo sola. Así que con el juego de la tarta y las bengalas me robaron mi momento de cumpleaños. No sé, quizás sea tan adicta a la atención como ellas si me molesta no haber podido soplar las velas en la tarta en mi cumpleaños. Y, probablemente, es algo que debo acostumbrarme a pasar porque según cumplimos años los cumpleaños pierden importancia y a nadie le va a importar en una de las fiestas más importantes del año que yo sea un año más vieja. 

Bueno la noche siguió y tuvimos las actuaciones, aunque supongo que yo no estuve en mi auge de alegría, según dijo mi madre que "se me notaba más seria", pero mi cumpleaños tan solo fue mejorando. Por la noche cuando volvimos a casa, mi perra se había cagado en su casita y todo estaba hecho un asco, así que mi madre se enfadó. A ese enfado se le sumaron que se ve que en mi irritación de la noche le dije algo en un tono que no le gustó. Básicamente se había dejado una bolsa con ropa en casa de mi tía y le dije que hiciera como yo que no dejaba mi bolsa por ahí, sino que la llevaba todo el rato, pero en un tono que no le gustó. De igual manera y por cosas parecidas, se enfadó con mi padre y mi hermano, y esta mañana ya me he levantado con el cabreo instaurado en la casa. Nada de feliz cumpleaños, sino broncas varias. Al final no hemos ido a comer con la familia y otra vez me he quedado sin soplar las velas. 

Así que he decidido que al final iba a hacer como si hoy no fuera ni Año nuevo, ni mi cumpleaños. Es un día normal en el que os escribo y ahora voy a ponerme a hacer TFG porque ya estamos en el mes de entrega y siento el estrés sobre mis hombros. Pensaba que ya lo tenía casi, pero mi tutor me ha quitado la ilusión y aún me queda mucho por hacer en un par de semanas solo. 

Así que Feliz Año y Feliz, feliz no cumpleaños xD. Y a ver si las musas me acompañan para el TFG que estoy en bloqueo u.u

Resultado de imagen de feliz no cumpleaños