No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

domingo, 29 de enero de 2017

Castillos de arena

Queridos lectores, 

Pues por si alguien lo dudaba, sí, después de escribiros hice lo de mandar el TFG. Pero, obviamente, por si alguien lo dudaba, no me salió bien a la primera. Resulta que uno de los papeles que escaneé para mandar tenía que estar sellado primero. En fin, un rollo que me ha hecho ponerme nerviosa y perder una tarde de mi vida, aunque bueno, si no hubiera estado haciendo habría estado subrayando lo de la Cacademia (en la que sigo ahora dos manuales por detrás). El caso es que creo que hoy lo he arreglado y si no recibiréis en el futuro nuevas entradas quejándome por mi mala suerte. Por ahora, espero que esté solucionado con haber vuelto a subir el papel sellado. Las cosas que nos hace la burocracia a los humanos, en serio, es la tortura occidental de nuestra época. 

Pero claro no sería la persona que soy ni podría escribir un blog, si las cosas me salieran a la primera y no pudiera escribir quejándome de la manía que me tiene la Ley de Murphy. 

En fin, dejemos ese tema porque pensaré que está arreglado hasta que me digan o me demuestren lo contrario. Lo guay ha sido que al salir de secretaría (de hacer la cosa esta del TFG) me he encontrado con una conferencia que ha captado mi interés. Parece raro porque no soy persona de conferencias y menos cuando ya llevo tanto tiempo por ahí de complicaciones de la vida, pero me ha llamado la atención. "Don Quijote y la patología neurológica del libro" Bueno no era ese el título, ese es el resumen. Sobre todo se centraba en la patología del sueño y las partes del libro en el que se evidencian pruebas o descripciones de patologías que hoy ya son entidades como tales pero que, en la época de Cervantes, eran algo más desconocidas.

No me explayaré explicando los detalles de la conferencia. Aunque salí muy contenta y me motivó mucho para volver a leerme el Quijote y otros clásicos con nuevos ojos, de médica además de lectora. Sobre todo, creo que me gustó la sensación de no estar sola en este amor compartido y, a veces, dividido, entre la medicina y la literatura. Me gustó tener durante unos momentos la sensación de que no eran dos cosas enfrentadas ni, ni siquiera, distantes y que había grandes ideas que estaban esperando ser descubiertas si mezclabas dos cosas buenas. Entiendo que mucha gente que estudia medicina no es realmente gran fan de la lectura, al menos por la gente que he ido conociendo en clase y prácticas, tampoco los médicos lo parecen a veces. Pero para mí es como una necesidad básica. Puedo vivir sin escribir durante temporadas, de hecho en exámenes o ahora durante las clases raramente puedo escribir, el hospital, la cacademia o los trabajos me ocupan más tiempo del que querría. Pero desde luego no podría vivir sin leer durante todo ese tiempo. Ni siquiera hace falta que sean grandes libros o clásicos, ni nada que deba llamarse Literatura (con mayúsculas), solo buenas historias que me atrapen y me ayuden a desconectar.

Y, bueno, lo hemos hablado muchas veces, eso de tener por un lado que estudiar medicina y a veces llevar mi amor a la literatura como si fuera algo clandestino, escondiendo el libro si escuchaba pasos acercándose a mi cuarto porque se suponía que estaba estudiando y no leyendo; o sacando a escondidas papel y boli en las clases porque de repente se me ocurría una frase bonita o un párrafo o una historia entera que, no importaba cómo de importante fueran las nefritis intersticiales que aparecían en la pantalla de clase, yo tenía que ponerme a escribir.

Pero ver una conferencia sobre esas dos partes de mi vida teniendo realmente sentido y formando un entramado bonito, me gustó, me sentí bien. Además que mi TFG va sobre mi libro así que pensé que me daría ideas para enfocar la defensa.

Hablando de otras cosas, me siento una completa inútil y es todo culpa de la Cacademia. Soy la siguiente. Y ahora sé cómo debieron sentirse los nobles franceses mientras hacían cola hacia la guillotina. ¿Demasiado dramática? Bueno, para los que me leéis fuera de España o no estáis muy puestos en general, aquí está el MIR que es un examen que haces cuando terminas la carrera y, según la puntuación, eliges especialidad y hospital, o sea, plaza. Remarco "según tu puntuación" porque me da mucha rabia y ganas de matar a alguien cuando alguna persona me dice que alguien le ha dicho que el MIR es fácil y que aprobar es fácil. Sí, será fácil aprobar, pero el problema es que no vale con aprobar. Se presentan siempre muchos más candidatos que plazas hay así que no está garantizado el tener plaza supongo. Pero aún así, para poder elegir lo que te gusta, dependiendo de qué sea, necesitas cierta puntuación porque unas especialidades se acaban antes que otras. Es como el selectivo, que es el sistema de entrar en la universidad. Aprobarlo no es difícil, sacar una nota lo suficientemente alta como para entrar en medicina (que es la carrera con la nota de corte más alta) no es tan fácil.

Y es que ayer hice otro simulacro y bueno no me salió nada bien, imagino que ya lo habíais imaginado por el comienzo con la guillotina y el drama. A veces siento que no avanzo ni mejoro, que voy rascando puntos en los simulacros, poco a poco, pero si ese día no he dormido bien o no tengo ganas y me despisto, vuelvo a perderlos fácilmente. Claro que la culpa es mía porque apenas he podido estudiar de los manuales (quizás he podido pero no he querido, el verbo cuenta). Entre el TFG, ahora pensar en la presentación, el libro, las prácticas y querer descansar de vez en cuando, he ido dejando los manuales aparcados a la espera de un momento de motivación que parece no llegar para ponerme a estudiar. Obviamente, estaba intentando subrayar el extenuantemente largo e impenetrable manual de cardiología antes de perder la esperanza de poder avanzar algo y sentirme tentada de escribiros la entrada antes de que se me olvidaran las cosas.

Puede que esté siendo negativa, pero desde que el viernes me vi en el espejo del ascensor del hospital un par de canas mi humor ha empeorado considerablemente. Y eso que cuando me vi la primera cana me hizo mucha gracia. Una sí, pero más ya es abusar. Todo es por culpa de estudiar, y es que mi pobre cerebro lleva camino de convertirse en una pasa. Y lo que le queda. El montón de manuales de asignaturas ya dadas y "pendientes de estudiar" sigue creciendo a un ritmo incontrolable y mientras yo tengo que preparar la defensa del TFG y el caso que tengo que exponer en neuro antes de acabar las prácticas. Y a veces mientras estoy estudiando o haciendo un simulacro me pregunto si realmente llevo 6 años estudiando esta carrera y como es que a pesar de todos estos años aún hay preguntas que me pillan completamente desprevenida y que no sé ni de qué me están hablando. A lo mejor es porque en esas clases estuve escribiendo, ¿quién sabe? The shame on me. En fin, no me arrepiento de haber estado escribiendo si esa es la causa, que conste, seguro que la idea que tuve en ese momento era mejor que la clase. Quizás sí que podría arrepentirme de cuando me dio por sentirme "malota" y empecé a leer relatos eróticos en clase, pero eso lo hacía porque me aburría mucho o sea que no hubiera prestado demasiada atención.

Pero sí, sí, sí, el próximo MIR, oficialmente ya, será el mío y yo aún sigo peleándome con la idea de que la cacademia me robe los fines de semana. Sé lo que estáis pensando, que no sirve de nada ponerme nerviosa ya si aún me queda un año. Bah, es un entrenamiento tanto como los simulacros, los nervios. Para una persona ansiosa como yo, ponerse en la situación para tener ataques de ansiedad muchas veces hasta que vayan perdiendo fuerza es una terapia conductual como cualquier otra para que cuando llegue el Día D ya no esté tan nerviosa. Es lo que hice con el selectivo. Desde principio del curso lectivo empecé a pasar las noches sin dormir pensando en el selectivo y en lo mal que me podía salir. Cierto es que esos primeros meses fueron horribles y, por alguna extraña razón psicológica, empecé a fastidiarme a mí misma cometiendo errores que no había cometido nunca, tonterías en exámenes y ¡errores ortográficos! errores ortográficos muy sencillos y que no cometía desde primario o desde nunca básicamente, tuve a algún profesor preocupado o, al menos, mirándome raro y eso tan solo aumentaba mi estado de ansiedad, hasta que por fin se pasó y el día del selectivo ni siquiera estaba demasiado nerviosa, dormí por la noche que ya es más de lo que puedo decir de muchos exámenes de la universidad.

Así que bueno, mi táctica es empezar a mirar a la guillotina hasta que se me pase el miedo de ser decapitada. Es una metáfora. Aunque no sé qué me da más miedo, si el MIR o la guillotina de verdad. Por cierto, ¿sabéis que en verdad la guillotina se inventó en chiquitín para cortar puros? La persona que se estuviera cortando un puro y pensara "oye pues si en vez de un puro fuera una cabeza humana sería muy divertido, hagámoslo" tuvo que ser un auténtico psicópata.

Resulta a veces sorprendente, ¿no? La facilidad con la que alguien le puede quitar la vida a una persona. Solo un "zas" de la guillotina y...adiós, muy buenas. Quiero decir que, para lo extremadamente difícil que resulta crear algo, es demasiado fácil destruirlo. Para crear una vida, tiene que pasar nueve meses en el útero materno creciendo lentamente y con cuidados, pero para terminar con ella se necesitan apenas segundos, segundos a los que a veces ni siquiera se les presta atención: apretar un botón, apretar un gatillo, dar la espalda a alguien que necesita ayuda...Me parece demasiado injusta la fragilidad de la vida, pero no solo de la vida, de las cosas en general. Quiero decir, por ejemplo ahora en EE. UU. a Obama le costó un par de legislaturas, años y esfuerzo hacer mejoras, como el Obamacare para la sanidad, y a Trump le bastó un día y una firma para acabar con todo. Es como un castillo de arena que ves construir con mimo y cuidado, que le lleva a un niño horas, para que la marea llegue y lo borre con una sola pasada. Así es la vida. Aún así seguimos esforzándonos, y debemos hacerlo, por construir cosas nuevas, cosas mejores, por crear nuevas vidas o mejorar las existentes, porque está en nuestra naturaleza, o eso espero, ser tozudos y no desanimarnos por las oleadas que se llevan nuestro castillo de arena. Por eso el niño vuelve a construir uno cada verano que va a la playa. Bueno, mi hermano no porque le daba asco la arena, pero quedaos con la parte metafórica y bonita.

A mí me quedan unos 20 minutos antes de cenar y no me hago ilusiones con respecto a ponerme a estudiar, pero quizás pueda animarme a hacer un bonito horario de la semana que pretendo no cumplir sin excesiva culpa. Lo sé, soy una rebelde. No me toméis como ejemplo, al menos en el ritmo de estudio, y sed buenos, mis queridos lectores, que lo de la guillotina era totalmente metafórico... excepto en la parte del acojone, esa es totalmente, 100% real. Es lo que hay.

¡Buena suerte si os quedan exámenes, trabajos o demás torturas de la vida moderna! 

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