No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

martes, 24 de enero de 2017

Complejo de perro faldero

Hey there, my lovely readers!

Tengo la ligera sensación de que estoy leyendo demasiado en inglés últimamente y se me empiezan a pegar expresiones. Tal vez, cambiar la introducción tradicional de nuestras entradas no sea para tanto. El mayor problema es cuando me encuentro hablando, me pongo nerviosa e intento decir literalmente en español expresiones inglesas que no tienen ningún sentido. Y no sabéis cuán a menudo me pasa eso. Casi constantemente, de hecho, me encuentro tan nerviosa que la lengua se me traba y las palabras se mezclan en algún punto entre mi cerebro y mi boca y, entonces, se altera el sentido de las frases y pierdo toda noción de lo que digo. Y pienso: "madre del amor hermoso, soy un completo desastre" y siento deseos de golpearme la cabeza contra la pared. 

Como cuando voy andando por la calle, ocupando mi mente en desarrollar los hilos de lo que os quiero contar (aunque la mayoría ya se me ha olvidad una vez estoy realmente sentada en el ordenador), pero, embargada en mi emocionante relato épico de las aventuras de cada día que me narro mentalmente con la esperanza de encontrar la fórmula perfecta para después escribiros y contárosla, a veces, sin darme cuenta, termino más que pensando, hablando en voz alta con las correspondientes miradas designadas para aquellos que están tan locos que ni se enteran. Esa soy yo.

Aunque, últimamente, cuando la sensación de que soy un completo desastre y me paso el día haciendo el ridículo por mi incapacidad de controlar lo que sale de mi boca, pienso que sí, soy algo desastre, pero no soy un completo desastre. Porque un completo desastre no habría escrito un libro ni estaría en sexto de medicina con algo de cordura todavía en su cabeza. Y, además, incluso a veces las cosas que digo sin pensar están bien dichas. Pocas veces, pero alguna hay. 

¿A que no sabéis qué me ha pasado hoy? Pues he acompañado al médico con el que estaba a firmar un parte de defunción de uno de sus pacientes. Ha sido el primer parte que he acompañado a firmar en directo, aunque sí que había dado los papeles y cómo se deben rellenar en Medicina Legal, pues nunca he rellenado ningunos de verdad, obviamente, porque ni soy médico ni estoy colegiada para ello, pero bueno digamos que ver cómo lo firma el médico con el que estoy es lo más parecido por el momento. Mi sorpresa ha sido al enterarme de que los acompañantes eran de mi pueblo. Me pasa algo raro y es que en cuanto oigo el nombre de mi pueblo o alguno de alrededor cuando estoy en la ciudad, salto de emoción embargada por un sentimiento de vecindad que me posee. Pero en cuanto he saltado emocionada diciendo de donde era me he arrepentido, porque no sé a vosotros, pero a mí muchos médicos me han "amonestado" por decirles demasiado a los pacientes de mi vida, como que hay que mantener las distancias en lo profesional y esas cosas y no puedo ir diciendo mi pueblo. En parte me parecía tonto y, por otra parte, yo que sé, te puedes cruzar con alguien extraño y obsesivo, ¿quién sabe? No es que vaya dando mis datos por ahí, solo nombro mi pueblo. Pero bueno el caso es que he preferido no decir los nombres de mis abuelos (que en un pueblo es el único dato que necesitas para que te conozcan a ti y a toda tu familia). 

Sin embargo, se ha quedado todo en nada cuando al salir me he encontrado con alguien que sí conocía y que resultaba ser pariente mío, bueno por parte política, pero familiar al fin y al cabo. Así que resulta que el mundo es un auténtico pañuelo porque en un hospital enorme de otra ciudad, mi primera defunción a certificar (acompañar a ello) ha sido de un familiar lejano y apenas conocido, siendo sincera. Ya sabéis cómo son los pueblos, al final todos están casados con algún primo lejano de tu tío o de tu abuelo, pues eso. A ver, no puedo decir que me halla afectado más allá de lo humanamente razonable al tratarse de la muerte de una persona, pero realmente no conocía al hombre, así que el hecho de que esté relacionado con mi familia no me ha producido, no sé, ningún trauma psicológico, solo me he alegrado de que, por azar del destino, halla podido estar para consolar a la mujer de mi primo que es muy maja y hasta vinieron a la presentación de mi libro. 

Aparte de eso, el día ha sido más entretenido que ayer, sobre todo, porque he estado con otro médico que me hablaba bastante más. Básicamente, me hablaba. Y además me han invitado a un zumo. Lo cual ha agradecido mi estómago porque sobrevivo solo con el desayuno hasta horas intempestivas y algo con glucosa, aunque sea un mero zumito, se agradece. Hasta ahora en el rotatorio había estado en consultas casi todo el tiempo, la verdad, quitando un par de momentos. Pero estos dos días he estado en sala (que es donde están ingresados los enfermos) y bueno sabéis que es un poquito más diferente. No te sientas y esperas a que entren los pacientes, sino que tienes que ir de una habitación a otra y luego vas a escribir la evolución del paciente. 

(Nota de la autora: hoy una médica ha dicho literalmente que iba a "evolucionar" al paciente refiriéndose a lo de que iba a escribir en su historia clínica y casi la he visto diciendo: "paciente, digievoluciona!") 

En fin, que hay más movimiento y no sé qué tienen los neurólogos pero apenas he visto 1 paciente suyo en su sala, todos están desperdigados por el hospital. He tenido que correr escaleras arriba y abajo y de un edificio a otro detrás del neurólogo y empiezo a reconsiderar mi abrumante falta de entrenamiento físico porque después de subir varias plantas corriendo me faltaba el aliento. Por no hablar de que me siento como una acosadora corriendo detrás de un hombre en bata o como un perrito (Nota de la autora: echo de menos a mis perros u.u). En serio, con lo bien que me estaba sintiendo en las prácticas hasta ahora: valorada, que aprendía, que parecía que hasta era parte del equipo y hacía cosas, y ahora vuelvo a los tristes orígenes de los estudiantes de medicinas en prácticas, el complejo de ficus. Bueno, en este caso no sería de ficus porque me muevo, pero sí de perrito faldero. 

Además, una cosa curiosa, el año pasado hice neuro en el mismo hospital y me tocó con una médica chachi que hacía exploraciones neurológicas y eso y supongo que me gustó si este año me dio por elegirla otra vez. Resulta que el primer día, la médica en cuestión me reconoció y, al principio, me sentí halagada porque de eso hace más de un año y por ahí pasan muchos estudiantes, pero que se acordara de mí me parecía algo bueno. Sin embargo, no debe serlo porque usa eso de excusa para que no me ponga con ella. En plan "como tú ya estuviste conmigo (¡fueron dos días! literalmente) pues ponte con otro y que se ponga tu compañera conmigo". Vale...pillo la indirecta. Ella se lo pierde... o no. Pero puestos a decir. También es verdad que a veces debería callarme porque esta mañana prácticamente les he dicho que no estaban haciendo nada y que si para eso me tenían que hacer madrugar xD Ah ¿veis ahora cómo soy un desastre? Es que nos dijeron que a las 8:00h estuviéramos allí para la sesión clínica pero no había ninguna sesión, la otra chica y yo nos hemos sentado a verlos mirar el ordenador. Entonces, pues quería ser sutil y preguntarles si no me podrían dejar dormir una hora más, pero no ha salido del todo bien, por ese problema de comunicación que parece haber entre mi cerebro y mi boca. Y ha sido algo bruto en plan: "pero no estabais haciendo nada" y les ha sentado un poco mal porque me han dicho que estaban viendo pacientes en el ordenador. Y yo sí...claro...¿desde cuando el marca online es un paciente? Nah es broma, sí que estaban mirando historias clínicas, pero me sentía engañada porque me habían dicho que iba a haber un caso clínico y no lo había. Y sentido que podría haber dormido una hora más, que con mi insomnio de los últimos días me hubiera venido de perlas. 

Bueno, empiezo a comprender porque la médica no me quiere u.u ah vaya vida esta. 

En fin, no sé cómo os sentiréis al respecto pero quiero que sepáis que ahora mismo os estoy usando vilmente: como excusa para no ponerme a subir el TFG en la plataforma de internet esa. Sí, lo sé, tanto tiempo mareando al profesor para tenerlo listo y quejándome porque no lo tenía y cuando por fin está todo listo no me atrevo. Vuelvo y vuelvo a pasar las páginas por si me he dejado algún error o le pasa algo. Pero el tutor me ha dicho que está bien. En un momento, la histeria ha sacado lo peor de mí y le he preguntado, literalmente: ¿pero crees que me aprobarán? Y me ha mirado como si estuviera loca diciendo que claro que sí, en esto no suspendían a nadie y que no me dejaría presentarlo si no estuviera bien y que no me preocupara. Pero yo no lo puedo evitar, soy una agonías. Y no importa cuántas veces lo haya leído o que ya sea capaz de recitar algunas frases de memoria, no puedo. Pero lo voy a mandar hoy, tengo que hacerlo. Además, será un descanso dejar una cosa hecha con todas las que me quedan por hacer. Llevo dos manuales de retraso en la academia, nunca había ido tan atrasada, pero estos días solo podía mirar y remirar el TFG. Así que iré dejando de procrastinar (palabra del mes) y me pondré a...leer por última vez el TFG y luego llamaré a mi madre y luego sí, prometo ya, que mandaré el trabajo. 

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