No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 30 de enero de 2017

El Esperpento de nuestra era

Hola mis queridos lectores,

Aquí estoy otra vez queriendo compartir con vosotros la que probablemente sea una de mis últimas tardes de calma en el piso. Acabadas ya las celebraciones del año nuevo chino, espero a mis otras dos compañeras de piso de vuelta cualquier día de estos y no sé si la momentánea paz que alcanzamos una de ellas y yo durante la ausencia de la segunda se mantendrá. Aunque esta vez sí, estoy dispuesta a aguantarme los nervios y no ser tan poco tolerante con la diversión de los demás. Si bien es cierto que este mes tengo como bastante seguro que será de los fuertes del curso. No solo tengo que ponerme al día con la cacademia, como os he hablado en entradas pasadas, es el mes de las defensas del TFG y el orden de la defensa se da con muy poco margen del inicio de las mismas, así que por mi salud mental y mi trabajo en general, tengo que ponerme a hacerlo ya. De hecho, ya he empezado y, aunque he pasado 40 minutos decidiendo el fondo y el color de letra que usaría, ya es un avance y me siento contenta por ello. 

Por supuesto, en las diapositivas hay una rosa roja en honor al título de mi libro "La Rosa de Sangre" y estoy dispuesta a hacerme publicidad como una bellaca. Bueno, no tanto, pero desde luego sí que me haré, es inevitable. Aunque no creo que convenza a ningún profesor tanto como para que me compre un libro, sería demasiado pedir. Imaginaos que lo hago tan bien que al final de la defensa los tengo haciendo cola para que les firme un ejemplar. Sería muy guay. Aunque eso tan solo será una imagen que inflame mi ego imaginario, ya que lo dudo muchísimo y, en el mejor de los casos, creo que el tribunal son dos o tres personas así que tampoco habría tanta cola. 

Pero sí, estamos en ello. Y, además, en este rotatorio sí que mandan deberes. Oh bendita vagancia de la que gocé en psiquiatría o en otorrino donde no había que hacer casos clínicos, cómo lo echo de menos ahora, y no podría ser más inoportuno, porque eso significa que al power point para la defensa sel TFG tengo que añadirle un mini trabajo y un power point para presentar un caso, creo que voy a hacer un ICTUS y aprovechar para repasar los criterios de fibrinolisis, ¿sabes? que no esperen nada demasiado elegante y/o complicado/interesante porque estoy en un punto de mi vida con demasiadas obligaciones y demasiadas pocas ganas como para ponerme a perder el tiempo gratuitamente. Por eso, como los criterios de fibrinolisis y algoritmos de esos siempre es algo importante cara al MIR me valdrá para repasar y aprovechar más el trabajo. ¿Me seguís? 

Me siento muy narrativa hoy. No siempre me sale este tonito con tanta fluidez y, he de admitir, que me gusta mucho cuando pasa y suele ser indicativo de que estoy leyendo, por eso escribo y pienso con más fluidez, es como mi elixir. Si fuera un pez, la lectura sería mi agua. Aunque más que un pez, tendría que ser un anfibio que necesita mojarse de vez en cuando y entonces es cuando se encuentra mejor. Decidido, pues, soy una rana por la lectura. Suena tan raro que me sigo convenciendo cada día más de que el estrés y los estudios me están haciendo perder la cabeza, pero la locura cuando es divertida es siempre bienvenida. No lo es tanto la locura patológica como la que parece haber dominado al resto del mundo, sin embargo. 

¿Habéis visto las noticias? De verdad que no tengo palabras con lo que está pasando ahora mismo. Y eso que estoy inspirada y me salen muchas palabras. En serio, todos cometimos el error de tomarnos la candidatura de Donald Trump como una broma, al menos, al principio. Los humoristas estadounidenses lo usaban para los programas y el resto de políticos estaban seguros de que iba a perder, de que era algo meramente mediático, pero sí, al final llegó a la presidencia y me temo que no se trató de una broma de mal gusto, ni de otro show de humor ni de una pesadilla, al menos no una de la que podamos despertarnos). Sinceramente, desde el resultado de las elecciones y hasta que llegó al poder en enero, quise creer que realmente como presidente tampoco tendría tanto poder, quizás acostumbrada a que los políticos que intentan cambiar el mundo para mejor se encuentren con puertas cerradas y trampas jurisdiccionales que les atan las manos. Así que, inocente de mí, seguía diciéndome que al final todo iría bien, quizás alguna que otra crisis económica o cosas por el estilo, pero que todavía quedaba una esperanza para el mundo y que, en fin, que no pasaría exactamente lo que está pasando. 

Pero en apenas unas semanas todas mis esperanzas se han desvanecido como mis conocimientos de medicina de un año para otro con el verano de por medio, y me he quedado flipando en colores con la triste y absurda realidad. Valle-Inclán acuñó el término de "Esperpento" para intentar describir la imposible realidad con la que se enfrentaba cada día en esa España que seguía arrastrando el desastre del 98 y otras crisis...y muchas crisis, en la que convivía con la pobreza, el hambre, la muerte, políticos y policías corruptos y, en fin, una visión transfigurada del mundo en la que la magnitud del daño y la crueldad humana parecía ser casi surrealista. Imposible de comprender para las mentes menos psicopáticas, supongo. Bueno, el caso es que no encuentro nada mejor ahora mismo con lo que acuñar lo que está pasando en EE.UU. Y ni siquiera me refiero a las batallas por hacer un muro o los comentarios inapropiados, lo que de verdad me ha dejado en este estado de incomprensión extrema y desconexión con la realidad es esa nueva ley que impide a ciudadanos de algunos países musulmanes viajar a EE.UU. dejando a gente que vive en EE.UU. que tiene tiene su familia allí, en otros países sin poder volver a casa. Es cuando ayer en las noticias hablaron de un hombre que no podía volver al país donde lo esperaban su mujer y su hija tuve ganas de echarme a llorar. Una mezcla entre llorar y reír de histeria por el punto surrealista y absurdo al que hemos llegado. 

Y quiero decir, ¿por qué? ¿para qué? O sea, hemos luchado dos puñeteras guerras mundiales, llegando a cifras que sobrepasan los 70 millones de muertos ¡y no hemos aprendido lo suficiente como para que cierta paz y solidaridad relativa duren ni siquiera un siglo! (Bueno, supongo que si contamos la Primera Guerra Mundial sí que hace un siglo de su inicio, pero dejadme porque estoy indignada y así quedaba mejor). Vale, ni siquiera ha habido paz relativa porque lejos del frente transatlántico en el que se ha convertido EE.UU, a nuestro Este seguimos manteniendo en la frontera y en condiciones inhumanas a miles de refugiados que, como ese hombre que no puede volver a casa, puede que hayan perdido a su familia, que tuvieran que separarse, han raptado a miles de niños. Por el amor de Dios y de todas las cosas que queráis poner ahí, ¡¿cómo somos los humanos tan descaradamente cenutrios?! ( o sea, tozudos, estúpidos, tomad el que queráis). 

De verdad, que no me cabe en la cabeza. Y os juro que, por pura curiosidad científica y/o literaria, la que me lleva a querer psicoanalizar a la gente y entender los entresijos de sus mentes, he estudiado muchas cosas sobre psicología, neuropsicología, historia y he escrito sobre ello, he creado personajes con esos conocimientos, he intentado meterme en sus mentes y construir una psique real basándome en los constructos de su mente que conocía y cómo podrían pensar o sentir, y a veces lo he logrado. Y, a veces, creo que he comprendido y desentrañado los misterios de la mente humana, hablando sobre la naturaleza humana y su tendencia a que los instintos los hagan ambiciosos, también con algunas enfermedades o rasgos que se dan en psiquiatría y esas cosas. Pero luego pasan cosas de estas y sí, vale, puedo entender que unos cuantos personajes sean de determinada manera, pero lo que desde luego no me cabe en la cabeza es que el resto del mundo, completamente cuerdo (o todo lo que cabe en este mundo) lo vea, sea testigo de lo que está pasando y no haga nada. 

De verdad que no lo entiendo... O, a veces, pienso que lo entiendo, pero no quiero comprenderlo, porque comprenderlo sería aceptar que esto es algo natural en la mente humana, que es un patrón de comportamiento que se repite en la historia y que va a pasar igualmente, me indigne o no, y eso es muy poco esperanzador. 

Bueno creo que va siendo hora de cortar por aquí porque ya no sé si es que estoy irremediablemente enfadada con el mundo o si mi tono tan enfadado, digamos, se debe a que tengo hambre. Me pasa mucho que soy más irascible con hambre. No quiere decir que lo que haya dicho no sea verdad, claro. Voy a seguir buscando rosas para adornar mi trabajo y, si me da tiempo, pensaré en algo que decir también. 

Mucho ánimo. Si el mundo sigue así, lo necesitaremos. 

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