No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

domingo, 1 de enero de 2017

Feliz, feliz no cumpleaños

Queridos lectores, 

Aquí estoy de nuevo para empezar el año con esas frases tan típicas que ahora tenemos hasta en la sopa: "vaya, no os escribía desde el año pasado", "¡Feliz Año!" y todo eso. 

En fin, el sol seguro que se pregunta por qué el planeta se emociona tanto cuando pasamos por un punto determinado de la órbita. Aunque este año creo que voy a celebrar el año nuevo chino porque el occidental no me ha ido muy bien. 

Comenzaré por el principio. No sé si sabéis que hoy es mi cumpleaños, el 1 de enero, por lo que tradicionalmente siempre le he dado bastante importancia al fin de año y año nuevo porque para mí sí que significa literalmente un año nuevo, un año nuevo de vida y no solo por el cambio en el número de la fecha. La verdad es que cumplir los años en un día tan festivo tiene sus pros y sus contras: una ventaja es que la gente siempre se sorprende cuando lo digo, que puedes decir que ha pasado realmente un año y que nunca me coincidirá con un examen. Lo negativo es que es difícil que mucha gente se acuerde de que es mi cumpleaños cuando están ocupados felicitando el año. Pero aún así siempre me ha gustado celebrarlo con mi familia enorme y ruidosa que hace una gran fiesta y con los años he establecido mis pequeñas costumbres como soplar las velas en una tarta poco después de las campanadas en las velas de siempre porque el año que mi madre las compró saqué mi primera matrícula de honor en la universidad y en mi mente se quedó con la buena suerte, y cosas así. 

La verdad es que este año estaba contenta de la poca preocupación que tenía porque cambiara el año. Normalmente me agobia, supongo que porque en los años anteriores tenía exámenes en enero y el que empezara el año y el mes de los exámenes me ponía nerviosa. Algo que este año no tenía. Y también, la verdad, que con lo de cumplir los años pues sentía un poco por partida doble lo del paso del tiempo y muchos años veía acabarse el año sin saber realmente si lo había aprovechado, si había hecho algo notable. Este año podía decirme al menos que había cumplido uno de mis propósitos en la vida que era publicar un libro y el meter la cabeza en el mundo editorial me ha hecho ver cómo es. Eso creo que me ha ayudado porque antes, en mi inocencia fruto de la ignorancia, quería pensar que si lograba publicar un libro todo sería perfecto y se resolverían todos mis problemas. Pero he descubierto que no, que crea más problemas. Y esa duda interna que tenía muchas veces sobre si había hecho o no bien en elegir medicina, sino me habría equivocado y tendría que haberme lanzado de lleno a intentar ser escritora, también se resolvió en parte diciéndome que había hecho bien. El mundo editorial es demasiado complejo y es casi imposible tratar de ganarse la vida como escritor. Y además aprendo mucho en el hospital, día a día, conociendo personas que luchan contra la enfermedad y viendo las caras de la vida y la muerte. Sin esa parte que me da la enseñanza humana, muchas de mis obras se quedarían vacías. 

Así que afrontaba el año nuevo con optimismo, ya no por haber publicado, sino por saber que este año que se acababa lo había aprovechado porque había madurado mucho, porque he aprendido mucho de mí misma y del mundo.

Pero luego la noche empezó a torcerse. Todo comenzó cuando intenté probarme una corbata que mi hermano se había comprado para la actuación de Nochevieja (en mi familia hacemos actuaciones y demás) y la rompí. La arreglé con algo de silicona y solamente había costado 2 míseros euros y al final mi hermano ni siquiera la usó, pero eso no impidió que mi madre me echara una buena bronca por la tontería. Así digamos que ya me quedé algo más desolada cara a afrontar el nuevo año, pero la cosa siguió empeorando. 

En la cena familiar me colocaron al lado de una prima que me empezó a marear sobre diversos asuntos relativos a mi libro. Ella no vino a mi presentación por diferentes motivos y me dio igual, pero al final sentía algo hipócrita que empezara a hablarme del libro y de que quería organizarme una presentación y cosas así solo para darse importancia cuando no se había molestado en venir a la que había organizado. En fin no voy a entrar en detalles porque resulta que ahora que he puesto mi nombre y eso aquí me lee mucha gente que conozco xD así que preservo la intimidad de los demás, solo decir que es una conversación que me empezó a poner de mala leche sin motivo aparente. 

Y lo que finalmente me arruinó mi momento de la noche fue que dicha prima sacó una tarta con velas de bengala antes de que fuera mi cumpleaños. Vale, esto requiere algo más de explicación por mi parte. En mi familia, por parte de madre, tenemos un gen supersticioso del que no me avergüenza admitir que formo parte, hay ciertas cosas que tengo que hacer de una manera determinada, rayando el TOC, y no soplar las velas hasta que sea mi cumpleaños es una de ellas. De hecho no me gusta que me feliciten si quiera antes de tiempo. Y el hecho de que me sacaran las velas antes de que fuera 1 de enero fue algo que me descolocó y no quise soplar, me negué a encenderlas aunque la gente quería ver cómo eran esas velas bengala. Al final las encendieron y las sopló otra prima. El caso es que solo quería sacar la tarta que habían hecho o habían comprado ellas y las velas para decir "mirad que cosas tan chulas hemos comprado" porque en mi familia a veces hay una guerra por ver quién se lleva más atención y a esa prima le gusta mucho. Ni siquiera pudieron esperar media hora para que fuera mi cumpleaños. Y yo me lo tenía que tomar bien porque se suponía que era un regalo, pero me estaban arruinando mis tradiciones de cumpleaños. 

Claro, como ya habían sacado la tarta y habían soplado esas macrovelas que habían llenado el salón de humo, nadie se acordó ni quiso cuando sí que dieron las campanadas y fue mi cumpleaños poner algo en lo que soplara mis verdaderas velas. Pero como ya he dicho y soy de costumbres fijas, clavé mis velas en un par de uvas y las soplé yo sola. Así que con el juego de la tarta y las bengalas me robaron mi momento de cumpleaños. No sé, quizás sea tan adicta a la atención como ellas si me molesta no haber podido soplar las velas en la tarta en mi cumpleaños. Y, probablemente, es algo que debo acostumbrarme a pasar porque según cumplimos años los cumpleaños pierden importancia y a nadie le va a importar en una de las fiestas más importantes del año que yo sea un año más vieja. 

Bueno la noche siguió y tuvimos las actuaciones, aunque supongo que yo no estuve en mi auge de alegría, según dijo mi madre que "se me notaba más seria", pero mi cumpleaños tan solo fue mejorando. Por la noche cuando volvimos a casa, mi perra se había cagado en su casita y todo estaba hecho un asco, así que mi madre se enfadó. A ese enfado se le sumaron que se ve que en mi irritación de la noche le dije algo en un tono que no le gustó. Básicamente se había dejado una bolsa con ropa en casa de mi tía y le dije que hiciera como yo que no dejaba mi bolsa por ahí, sino que la llevaba todo el rato, pero en un tono que no le gustó. De igual manera y por cosas parecidas, se enfadó con mi padre y mi hermano, y esta mañana ya me he levantado con el cabreo instaurado en la casa. Nada de feliz cumpleaños, sino broncas varias. Al final no hemos ido a comer con la familia y otra vez me he quedado sin soplar las velas. 

Así que he decidido que al final iba a hacer como si hoy no fuera ni Año nuevo, ni mi cumpleaños. Es un día normal en el que os escribo y ahora voy a ponerme a hacer TFG porque ya estamos en el mes de entrega y siento el estrés sobre mis hombros. Pensaba que ya lo tenía casi, pero mi tutor me ha quitado la ilusión y aún me queda mucho por hacer en un par de semanas solo. 

Así que Feliz Año y Feliz, feliz no cumpleaños xD. Y a ver si las musas me acompañan para el TFG que estoy en bloqueo u.u

Resultado de imagen de feliz no cumpleaños 

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