No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 27 de febrero de 2017

La seducción de los farmacéuticos

Hola mis queridos lectores,

La verdad es que hoy no tenía historia que contaros, pero sí este intrigante título que se me ha ocurrido en prácticas cuando ha venido un visitador de estos de las farmacéuticas que vienen a vender sus productos a los médicos.

Aunque a mí todavía no me ha seducido ninguna empresa farmacéutica porque no estoy en edad de recetar. Es verdad que los pintamos a los pobres como demonios que vienen a comprar tu alma por dinero, pero no creo que nadie sea tan tonto como para vender su alma por un bolígrafo que es todo lo que me han ofrecido, ah y unos caramelos. He oído cuentos y leyendas de otras épocas, antes de la crisis imagino, cuando regalaban viajes con gastos pagados y cosas así con condimento, pero bueno parece que esa época pasó y a lo más que puedo aspirar es a que me inviten a almorzar. No es que me queje, puede que haya perdido parte de esa fuerza inconmensurablemente idealista que viene con la adolescencia y que se va templando a medida que uno madura, pero todavía me queda el suficiente idealismo como para no sentirme tentada a ser seducida por las grandes empresas. 

Uy cuantas palabras y qué tan nobles para alguien que está aquí ahora mismo, escribiendo por el mero hecho de que es incapaz de centrarse en la puñetera defensa del TFG. No paro de darme golpes contra la pared (de manera figurada). Porque me cuesta mucho trabajar sobre un trabajo que sé que ya he entregado. Cada vez que releo una palabra que no me gusta me vuelve el impulso autolítico porque me siento idiota y resulta que en 12.000 palabras hay muchos momentos para sentirse idiota. Así que así voy. Y no sé qué hacer ni qué decir. ¿Qué concluyo de mi trabajo? ¡Pues que se compren mi libro! Y luego si eso hablamos. ¿Qué les voy a decir? Ah Dios, ojalá tuviera la autoestima de una persona normal y pudiera sentir que mi trabajo merece la pena, pero me estoy echando por tierra a mí misma antes de empezar. Este no es el estado de ánimo para algo que se llama precisamente "defensa". Qué horror, qué horror. Solo espero con ilusión la ronda de preguntas porque después de un par de presentaciones de mi libro, un par de entrevistas y muchos soliloquios internos, las preguntas sobre mi libro las tengo dominadas. Ahora, si me preguntan cosas que no sean directamente de mi libro puedo estar algo más jodida. 

En serio, no sé qué concluir. No sé qué decir. No sé si les gustará, si les parecerá tonto, si me aprobarán (eso espero que sí por la cuenta que me trae). Estoy acojonadísima xD y es hablar de mi novela, es solo eso, claro con un contexto científico y...tío, yo no sé hacer trabajos científicos, y mi tutor me ha dejado demasiado libre para mi falta de experiencia. Y sí, vale que en 6 años de carrera debería tener más experiencia en hacer esta clase de trabajos, pero nunca ha sido algo que me apasionase y los hacía por obligación, y puede que en el intento de hacer este trabajo diferente (porque es mi último trabajo en la Universidad y quería que fuera diferente, quería que tuviera mi firma, mi esencia, que fuera mío y no una obligación más de un tema del que no tengo ni idea ni quiero tenerla) lo haya hecho diferente, sí, pero mal. O diferente, pero bien. No lo sé, no lo sé. No lo sé. Y la duda me consume y me agobia. Tendría ganas de hacerlo mañana de no ser porque con tanto posponer todavía no me he preparado bien lo que tengo que decir. Y fuck, me gusta decir tacos cuando estoy nerviosa. 

Es gracioso porque mientras escribo esto estoy escuchando en mi cabeza la voz de Sadee diciéndome que lo voy a hacer muy bien, y haciendo ese gesto con la cabeza que hace siempre que estoy siendo sumamente negativa y ella intenta que crea en mí misma, pero ni siquiera ella puede con años de baja autoestima. También imagino a otra amiga que no tiene pseudónimo aquí, y Mérida ya está pillado como pseudónimo (lo siento geme) pero que probablemente estaría leyendo el párrafo anterior y pensando en el parrafazo de palabras de ánimo que me quiere mandar por whatsapp. 

Y por lo menos me hace sonreír pensar que conozco a la gente (más todavía, pero eran las dos que me han venido) que van a querer reñirme por tener tan poca confianza en mí misma y que se preocupan por mí lo suficiente como para hacerlo. 

Pero fin del paréntesis, lo siento mucho chicas, chicos, queridos lectores, pero es que mi confianza tiene sus límites y hacer presentaciones de trabajos es uno de ellos. ¡Y mi madre quiere que me compre un traje chaqueta para hacerlo! ¿Lo imagináis? O sea, yo ya presa de los nervios y la ansiedad, sudando del calor, los nervios y la puñetera chaqueta del traje, con los pies molidos por los tacones y el maquillaje corriéndose bajo el peso del sudor. Y lo que me faltaba. Tampoco es que hubiera pensado presentarlo en chándal, hasta ahí llegan mis conocimientos de las cosas sociales, pero bueno, lo de los tacones no sé yo... Me voy a llevar uno de mis libros para enseñarlo y para tener algo a lo que aferrarme mientras presento. Y cuando piense que es un desastre y que los trabajos de los demás son mejores, me abrazaré a mi libro como si fuera un peluchito y pensaré que yo, no solo he hecho el puñetero trabajo que me lleva quitando horas de sueño desde octubre o antes, sino que además he escrito una novela entera de más de 300.000 palabras y hasta he hecho un dibujo de la situación de la víctima para que hubiera una representación más o menos gráfica del levantamiento del cadáver. Y si me dicen algo sobre que mi trabajo es raro les pienso decir eso mismo. Si sobrevivo a los 10 minutos de presentación. En serio, hasta a mí me parece para darme una colleja estar así de nerviosa por 10 minutos de charla sobre mi libro. No es que vayan a saber más que yo sobre él porque no se lo han leído y si me dicen algo que no sé me lo puedo inventar porque, jopetelines (lo mantengo para menores) es mi libro. 

Bueno cambiando de tema y para ir concluyendo, solo quería dejar algo que se me ha ocurrido esta mañana en el hospital. Los estudiantes somos algo así como Mary Poppins o la Niñera Mágica. Por ese momento de la película que Emma Thompson dice: "cuando no me queréis, pero me necesitáis tengo que quedarme. Cuando me queréis pero no me necesitáis, debo irme"

Pues bueno, no reclamo que los médicos nos quieran, pero al principio ni nos quieren ni nos necesitan, pero tenemos que estar ahí, terminamos por aprender cómo van las cosas y hacemos algo de trabajo. Y, entonces, cuando ni nos quieren, ni nos necesitan, pero somos útiles, nos toca cambiar de servicio, aunque no es que se queden con el corazón roto, espero. Aunque yo causo una gran impresión en los médicos si hemos de juzgar por la neuróloga que me reconoció después de haber estado solo dos días con ella tras haber pasado año y medio o, al menos, recordó lo suficiente como para pedir que se pusiera con ella la otra estudiante. Manera de subirme el ego xD. Sí, soy así de adorable. 

¿Sabéis que me subiría el ego? Terminar de prepararme lo de la puñetera defensa... o que me sedujera un farmacéutico con bolis para vender sus pastillas, ya ni me importa xD (es broma eh, sigo incorruptible al menos hasta día de hoy, más o menos, en general, yo creo que sí) 

Bueno lo dejaré aquí antes arrepentirme o de que sea hora de llamar a mi madre, que es ya, básicamente por eso xD.

Suerte con las torturas del mundo, my dears, tened la confianza que yo no tengo, hay que sacar algo positivo de mis divagaciones.

lunes, 20 de febrero de 2017

Mis ocurrencias y yo.

Queridos lectores, 

Hoy, como muchos otros días, quería hablaros de algo interesante; pero como muchos otros días, voy a empezar quejándome. Porque hoy empezaba en un nuevo servicio, a saber: Neumología. Y, bueno, sé que los primeros días siempre son los peores, me pasó en neuro también, porque aún no conoces a la gente y te tienes que situar y, además, suelen ser lunes que son justamente los días que yo madrugo y/o, directamente, apenas duermo porque me vengo en bus desde mi pueblo y mi cuerpo tiene mal dormir esos días, siempre temeroso de dormir y perder el transporte o algo debe ser, porque me cuesta horrores dormir un par de horas. El caso es que por esas y otras muchas razones, el primer día suele ser el peor, pero mi enfado de hoy, o más bien, mi indignación presente no tiene tanto que ver con estas vicisitudes propias de cada primer día, sino con algo que me ha dicho uno de los médicos o el médico jefe con el que me ha tocado. 

Ha preguntado un par de cosas y algunas las he respondido bien, seguro he acertado la de la Tuberculosis como causa de lesión cicatricial en el pulmón y otra más, pero ahora no me acuerdo. Pero, claro, por las dos que he acertado, han habido otras cuya respuesta no sabía y como me obligaba a decir algo, pues he tenido que usar la inventiva. Esa fiel herramienta de los estudiantes desde tiempos inmemoriales. 

Ha habido un momento en el que ha preguntado por qué la toma de muestras de las fibrobroncoscopias seguía un determinado orden y no otro. Y yo, en mi completa ignorancia, le he dicho: pues porque siempre hay que seguir un orden para no perderse en el caos. 

Ale, que yo he quedado muy contenta con mi respuesta aunque la única evidencia científica en la que me basaba era básicamente el sentido común (que es el menos común de los sentidos). Pero al profesor no ha debido gustarle porque después me ha aconsejado que evitara las "ocurrencias"... ¬.¬ Pos vale, él se lo pierde, porque mis ocurrencias son de lo más divertidas...a veces. 

Creo que lo que me ha molestado ha sido la palabra "ocurrencias". Si simplemente me hubiera dicho que si no lo sabía, no contestare y dejara de inventarme cosas pues le habría tenido que dar la razón. Aunque si solo respondo a lo que estoy segura, solo podría decirle mi nombre en todo el día, y si me pilla muy a primera hora, ni siquiera podría hacer eso sin mirar mi identificación primero para comprobarlo. 

Por cierto, ¡acaba de volver una de las chinas! Ya somos oficialmente cinco personas en el piso, porque el Chino Sorpresa se trajo a su padre y se ha quedado aquí con él. Por lo que he podido comprender, están buscando nueva vivienda hasta que llegue la chica que vive en su habitación. Y más les vale encontrarla, porque no quiero dejar a nadie en la calle, pero en serio, es un piso pequeño ya para cuatro personas, no os imagináis cómo de pequeño es para seis. Y lo sé porque lo he sufrido en diferentes invasiones asiáticas. Menos mal que este ya es el último año que tengo que vivir aquí para estudiar. No tengo ganas de que sea mayo por el tema ECOE (próxima tortura a la que temo y para la que no estoy preparada) y todo el tema ese de "se acaba la carrera y ya tengo que empezar a mirar al mundo rea". Pero para irme del piso y quedarme en mi pueblo, tengo muchas, muchas ganas. 

Ojo, que en cuanto llevo dos días en mi pueblo, mi madre ya me ha puesto de los nervios. En las últimas semanas apenas he estado un día a la semana y aún así montamos un cisco por una mesa que ella se empeñó en comprarme y yo odio. El resumen de la historia es que yo tengo dos mesas, el escritorio de toda la vida a juego con la habitación y una mesa en el centro de la habitación que es una mesa de camping y fea para el gusto de mi madre que no pega allí pero que tiene la altura perfecta para que no me duelan las manos si estoy mucho en el ordenador ni las cervicales estudiando porque es más pequeña. Pero mi madre decidió quitar esa mesa para ponerme una de cristal muy bonita y oficinista, pero igual de alta que la otra y, por tanto, no apta para mí. Quiero decir, que no tiene la ventaja de la altura por la que usaba la mesa de camping así que para eso uso el escritorio. Tras gritos y peleas en las que me quejaba de la mesa y pedía mi antigua mesa porque me dolían las muñecas e iba a desarrollar síndrome del túnel carpiano, mi madre usó el chantaje emocional y dijo que se llevaría a mi perra de casa porque no hacía nada por ella. Y todo se resolvió con que la mesa de cristal se quedó, a mi perra se la llevaron, efectivamente (pero porque mi abuelo estaba en el hospital y mi madre no la podía sacar) pero cuando llego el domingo me la traen, y mi mesa de camping está escondida debajo de la cama o en algún rincón, y los domingos me la coloco para trabajar. 

El segundo punto de fricciones que tengo con mi madre últimamente es que se queja porque no soy demasiado femenina. Lo cual no deja de ser irónico porque ella tampoco lo es demasiado, en mi familia son más bien bastos y poco delicados y yo he aprendido de ellos y, cuando me gustaba algún personaje de series que era más refinado tipo Brie de Mujeres Desesperadas e intentaba actuar así, me reñían por intentar, no sé, como ser diferente del resto de la manda y actuar con superioridad, así que me quedé con lo de ser poco refinada. Lo mismo con lo de que no me arreglo demasiado. Por un lado, si he de culpar algo, podría hablar de cuando iba al instituto y las demás compañeras me daban de lado y no tenía un círculo social en el que aprender esas "cosas de chicas" como maquillarse y esas cosas, también que cuando intentaba ir mejor vestida o ponerme más guapa se reían de mí e iban diciendo "si me creía que así estaba guapa" o cosas de esas de adolescentes. Supongo que eso ha influido, pero también es verdad que el chándal es mucho más cómodo que los vaqueros ceñidos. 

También creo que las mujeres tenemos que distanciarnos un poco de tantos cánones de belleza. Claro que me gustaría estar siempre guapa y arrebatadora, pero no a costa de obsesionarme o de perder mi salud o minutos de sueño para maquillarme. Ya pasé por esa edad en la que dejé que la visión que el mundo tenía de cómo debía ser el físico femenino me afectase y me obsesionase con mi cuerpo peligrosamente. No me apetece repetir, gracias pero no. 

Así que, como iba diciendo, volviendo a lo del piso. Tengo ganas de no compartir más viviendas. Además de la indignación con el médico, me han dicho que tengo que hacer tres casos clínicos y una presentación y me coincide con la semana que presento el TFG. Maldita Ley de Murphy, mira que he tenido la mayor parte de rotatorios en los que no tenía que hacer nada cuando no tenía nada que hacer y ahora, con el TFG, me caen los más pesados. Voy a ir agobiada y lo siguiente, ya me conozco con estas cosas. Así que mejor que me ponga a ultimar las cosas del TFG y a terminar la presentación. Y que sea lo que tenga que ser. Bueno, lo lograré, más que nada porque no lograrlo no es una opción ahora mismo, pero qué pateo hasta que lo haga...

Mis ocurrencias y yo nos vamos a seguir trabajando...Ah mis ocurrencias, si el hombre supiera, ¡y ni siquiera he hablado de asesinos en serie! Aunque tiene razón, quizás me he indignado porque tiene razón. Como la ocurrencia de hacer el TFG de mi libro, aunque esa no fue mía, fue de mi antigua tutora, si sirve de algo. Va, vamos a ello. 

Suerte y ánimo queridos míos :)

domingo, 19 de febrero de 2017

Con planes de fuga

Queridos lectores, 

Estoy completamente agotada. No en un cansancio físico en plan quedarse sin reservas de glucógeno y no tener ATP para lograr mover un músculo de tu cuerpo, no, vale. Más bien agotada en un plano mental y, probablemente emocional, porque mis reservas de glucógeno y de grasa están, para mi más absoluta vergüenza y placer (no mintamos) bastante bien nutridas. Pero después de un par de semanas intensas en las prácticas y fines de semana todavía más intensos en la academia, mi pobre cerebro está al borde del colapso. Aunque a juzgar por los momentos de locura histérica con los que sigo regalando a mi familia, es posible que ya haya cruzado esa línea del colapso y ahora mismo esté muy, muy lejos de aquí. 

En fin, he de decir que últimamente he tenido que abandonar la idea de dejarlo todo y fugarme, porque mi plan histórico de fuga consistía en decir que me iba a ir a las Vegas a trabajar de corista, pero con Trump casi que paso. Necesito un nuevo plan de fuga. 

Ahora mismo, además de cansada, estoy totalmente indignada con mi tutor del TFG, porque va y me pone en un mensaje que ni siquiera sabía qué era mi trabajo, si caso clínico o revisión o qué. Y claro, después de que se supone que se lo ha tenido que leer para decirme lo que estaba mal y aconsejarme y ya lo entregado y ahora precisamente me dice que no sabe ni qué clase de trabajo es...pues estamos apañados queridos míos. La verdad es que sí, con los dos últimos mails que me ha enviado ha explotado mi ya de por sí débil burbuja de confianza y casi estoy pensando en no enviarle nada más hasta que tenga el trabajo completamente listo (la presentación) y por obligación. ¿Y si suspendo el TFG qué hago? No solo suspendería, sino que sería la primera en la historia del TFG (de legal al menos, pero en general creo que también). Bueno, siempre he tenido cierta tendencia a ir contracorriente, pero para esto no me apetece. 

Así que a mi locura más que incipiente, le sumamos el estrés que supone el último curso de medicina, el primer año como escritora e ingentes horas de clase y trabajo y tenemos un auténtico cocktail molotov. 

A ver si me entero al menos pronto de cuándo tendré la defensa del TFG para saber si puedo ir tranquila o tengo que pasarme las noches sin dormir, porque la verdad, me gustaría decir que he ido trabajando más al día y que lo tengo listo. Pero lo cierto es que llego de prácticas demasiado cansada y con demasiadas pocas ganas como para ponerme en serio a hacerlo, y apenas llevo la mitad. Por no hablar del maldito caso de neuro. ¿Por qué siempre me tocan los rotatorios en los que hay que hacer casos clínicos cuando tengo otras miles de cosas? Por ejemplo, pediatría en la que tenía que preparar 3 casos clínicos me tocó con la primera presentación y tenía que estar haciendo flores de regalo a la vez que hacía casos clínicos a la vez que pensaba en qué iba a decir. El resto de meses no me tocó hacer nada. Pero justo cuando toca terminar y presentar el TFG me toca otro rotatorio con caso clínico. Que santísima pereza. ¿Y sabéis que es lo peor? Que nuestra tortura (o la mía, según si tú que me lees estudias medicina o no XD) no se acaba con la carrera!!! Como que en neuro, las sesiones clínicas las hacen los residentes. O sea, terminas la carrera ¿y todavía tienes que hacer un puñetero power point al mes? ¿Y pósters? Y trabajos. Sé que hay que seguir estudiando y renovándose, pero puedo estudiar sin hacer power points, incluso mejor, fíjate lo que te digo. A veces casi me siento tentada de volver a mi plan de fuga de las Vegas, y que sea lo que tenga que ser....pero no. 

Ahora que hemos llegado tan lejos, habrá que terminar ¿no? Aunque fugarse siempre sea tentador. Así que aquí estoy, con el TFG abierto para terminar la dichosa presentación, a mi izquierda uno de los manuales de la academia que tan retrasadamente todavía no he subrayado, a su lado (o más bien apoyado en él) mi nuevo ebook con una tentadora historia esperándome (si ya era malo antes y leía más de la cuenta, ahora Kim me ha pasado un montón de ebooks más y es que veo tantos, que me los quiero leer y no doy a basto, pero tampoco puedo leer, pero no quiero estudiar porque quiero leer, y entro en un bloque paralizante xD qué horror) ¿Qué más? Bueno, a mi izquierda también hay una infusión, pero eso no cuenta como trabajo. Y a mi derecha, el tfg impreso para ir estudiándolo.

Ya entregué el caso de neuro (porque por si no se notaba llevo escribiendo esta entrada como una semana sin lograra terminalar). Pero lo peor es que aunque se tachen cosas de la lista de tareas pendientes, no paro de sumar más.

La verdad es que me quejo mucho, pero el estrés me da vidilla, si mis ataques de histeria nerviosa sirven como prueba. Soy la alegría de la huerta cuando estoy estresada hasta el punto de perder todo atisbo de cordura. Diría que sería la alegría del manicomio, pero me parece una broma de mal gusto hasta para mí, fíjate. También estoy muy chistosa cuando tengo que terminar la exposición para el TFG, pero no me apetece hacerlo porque tengo que buscar imágenes de cadáveres y, básicamente, hacerlo y no me apetece. Lo sé, me repito, entramos en un bucle, pero realmente no me apetece nada. Aunque tendría que aprovechar mi único día libre de la semana para adelantar. Los días pasan tan rápido que a veces se me olvida en qué día estoy o vivo, o cuánto me queda para terminarlo.

Y, bueno, sé que la entrada me está quedando corta, pero como gracias a mi maravilloso horario llevo una semana intentando acabarla, creo que voy a acabarla antes de arrepentirme y dejarla para continuar mañana o, mejor todavía, fugarme y dejaros con las ganas de saber lo loca que estoy.

Así que ánimo a todos y mañana intentaré volver con una entrada del tirón para contaros algo chachi. Bueno todo depende de cómo vaya el día, porque cambio de servicio. La neuro era dura porque los pacientes solían estar muy mal, pero al final le tomé cariño al servicio y al médico, y a empezar de nuevo.

Suerte a todos y que tengáis una buena semana :)

martes, 7 de febrero de 2017

Una de esas semanas

Queridos lectores, 

Vaya una semanita que he llevado. En estos días sin escribiros he tenido Cacademia (AKA tortura del Infierno) jueves, viernes y sábado, mañana y tarde. Si os soy totalmente sincera, ni siquiera estoy segura de cómo he sobrevivido a tan inclemente destino. Desde luego, para cuando llegó el sábado por la tarde era más favorable a una ejecución rápida que a seguir soportando la clase, traducción: me quería morir en aquel momento. 

Y es que mi pobre mente ya no aguanta estas cosas. El día menos pensado mis neuronas se pondrán en huelga y, después de todas las personas con demencias que veo en neurología, esclavos de sus propias mentes perdidas, estoy más que dispuesta a proteger la poca cordura que me quede a capa y espada. Aunque lo cierto es que no me debe de quedar mucha porque ayer por la noche, cuando por fin llegué a casa, pero a mi casa, casa, con mis padres y mi perra y una cena que sabía a gloria (tan alejada de los platos rápidos y mal preparados que yo me cocino) que me hizo mi madre (aunque también con el colesterol necesario para taponar toda una autovía, si hemos de ser sinceros) pues tuve una especie de ataque de histeria/ locura momentánea. No sé ni qué me pasó. Mezclad mi cuerpo agotado y mi cabeza que no daba más de mí, con la alegría de estar otra vez en casa y supongo que mis últimas reservas de energía se dispararon y empecé a decir locuras. Bueno, no eran tanto locuras si os paráis a pensarlo. No recuerdo exactamente cómo nació la conversación. Algo sobre unos pacientes, tal vez, no sé, el caso es que mi madre me dijo algo sobre "menos mal que tú ibas a ser una médica comprensiva".

Y yo, que llevo toda la semana viendo una extraña mezcla entre gente muriéndose y gente echándole cuento a la vida y que no tienen nada, sin llegar a un punto intermedio y exhausta a más no poder, fue en plan: "cuando me llegue un paciente que no tiene nada pero está ahí contándome su vida le diré 

-Mírame, mírame, mírame...llevo aquí desde las 8 de la mañana, van a dar las 3 y apenas he tenido tiempo de beber agua para engañar al estómago. Me da igual si te duele el dedo del pie porque a tu gato le gusta chupártelo por las noches. Mírame, pero mírame. Me da igual. Me da igual. Cómprate un perro, cómprate otro gato, haz lo que te dé la gana, pero a mí me da igual."

Y así, pero gesticulando como una auténtica loca. La verdad es que sí, yo siempre me he propuesto ser una médica y persona en general comprensiva, habiendo crecido con mi madre que es del club de los hipocondríacos y teniendo yo misma ansiedad, intento ser lo más empática posible y ayudar a la gente. Pero mentiría completamente si os dijera que siempre lo consigo o que, en mi interior, no estoy deseando irme a mi casa a comer cuando me están diciendo esas cosas. Una chica tiene sus límites. Y muchos de los míos están relacionados con la hipoglucemia y mi escasa tolerancia a la misma. En realidad, creo que la manera ideal en la que mis pacientes podrían lograr sacar lo mejor de mí y hablarme de sus vidas con tranquilidad es que me traigan algo de comer a la consulta. No muche, un bocadillito, un zumo, algún croissant... engordaría un montón, pero sería la médica más simpática del mundo. 

En fin, como resumen, que ayer estaba agotada y se me fue la cabeza. Pero nada que una buena noche de sueño y una duchita no puedan arreglar. Pero vaya semana... creo que no os conté mi momento de ridículo absoluto en el servicio de neuro ¿verdad? Si lo repito me lo podéis decir. A veces me pregunto por qué tendré que ser tal desastre de persona. Bueno el resumen fue que me pidieron que señalara algo en la pantalla delante de todos que yo ni veía ni sabía qué era, y me lo pidieron cuando estaba muy adormilada, entré en pánico y acabé casi suplicando que no me hicieran hacerlo. Lo sé, lo sé...Cambiemos de tema, por favor. 

Por cierto, el otro día en el hospital casi me choco con una mujer (no sé si era médica o enfermera o qué) que llevaba unas bolsas de sangre. Mi primer pensamiento, tras esquivar el golpe, fue imaginarme toda cubierta de sangre. Después me surgió una duda existencial: "Ser vampiro o vampiresa y trabajar como hematólogo/a: ¿una gran tapadera para conseguir sangre o un suplicio continuo?"

Queda abierto el debate. Por un lado, sería una forma fácil de conseguir sangre sin necesidad de...ya sabéis, la parte más psicópata de ser vampiro. Aunque, por otro, estar todo el día rodeado de sangre puede poner a prueba el control de cualquier criatura de la noche. 

Quitando el estrés de la semana pasada por la jornada maratoniana de cacademia, esta semana no se presenta mucho mejor si he de seros sincera. Sigo teniendo el mismo trabajo pendiente, porque aún no he sido capaz de terminar nada (aunque al menos voy avanzando) y tengo una nueva novedad...¿a que no lo adivináis? ¡Tengo un chino nuevo! Me parece que me ha tocado una lotería asiática o rifa en la que ni siquiera quería participar. Pero me voy a explicar bien para que comprendáis el surrealismo de la situación. Hoy me dice una de mis compañeras chinas que le dijera cuándo iba a estar en el piso porque un amigo suyo se quería pasar a "ver la habitación". Todo y que me pareció raro, en mi mente no tenía demasiado claro qué podría ser y, vale, sí que sospeché la posibilidad de que este chico quisiera quedarse la habitación...pero en un futuro, ¡no hoy mismo! Porque cuando he llegado a la puerta del piso, mis queridos lectores, ahí estaba el chico que apenas habla castellano, con su padre que aún habla menos castellano, y con dos maletas más grandes que yo. Y me he quedado horririzada. O.O. ¿Qué estaba pasando ahí? Bueno, gracias a su poco español y al traductor de google, he llegado a comprender que se iba a quedar aquí este mes hasta que volviera la china original. 

O eso espero, porque solo me falta que se queden los dos a vivir. Bueno, ha sido una situación complicada, sobre todo porque no nos entendíamos. Él pensaba que no había ningún problema y yo veía muchos problemas a dejar entrar a un desconocido a mi casa sin tener ni idea de qué estaba pasando. Quiero decir, escribo novela negra, tengo cierta paranoia sobre los desconocidos y su potencial para ser psicópatas hasta que me demuestran lo contrario. Pero, claro, tampoco iba a dejar al chico en la calle con esas enormes maletas. Aunque le hubieran servido de casa. Pero obviamente no, tengo mi genio y soy irascible con hambre, pero no dejaría a un chico (y a su padre) que apenas hablan español sin techo si lo han hablado de alguna manera con la otra china. Por suerte para mí, la nueva adquisición a nuestras ya conocidas "Invasiones asiáticas" se ha ido a comer fuera, lo que me ha permitido relajarme un poco. Y no sé si ha habido cierto entendimiento o no. Porque la verdad era que yo me iba a ir hoy a la universidad a estudiar (era mi intención), sin embargo este nuevo miembro del club de la Invasión, como decía, no tiene ni llaves, así que le he dicho que bueno que lo esperaba. Y, pensando en que tendría tranquilidad sin desconocidos pululando a mi alrededor, pues le he dicho que me avisara cuando fuera a venir para organizarme, por si aún me iba a estudiar a la universidad o me quedaba aquí, pero ya no sé si es que ha entendido que yo le avisaría cuando pudiera venir o es que se han ido a pasear o a comer con mucha tranquilidad. En fin, me da igual...mentira, ahora me siento mal y con ganas de preguntarle por si acaso los pobres me están esperando a mí. Pero daré un poco más de margen aunque sea para disfrutando del silencio de la soledad. 

Bueno tengo mucho que contaros, pero lo dejaré para la entrada siguiente para que no haya tantas cosas mezcladas. 

Buena suerte mis queridos ;)