No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 20 de febrero de 2017

Mis ocurrencias y yo.

Queridos lectores, 

Hoy, como muchos otros días, quería hablaros de algo interesante; pero como muchos otros días, voy a empezar quejándome. Porque hoy empezaba en un nuevo servicio, a saber: Neumología. Y, bueno, sé que los primeros días siempre son los peores, me pasó en neuro también, porque aún no conoces a la gente y te tienes que situar y, además, suelen ser lunes que son justamente los días que yo madrugo y/o, directamente, apenas duermo porque me vengo en bus desde mi pueblo y mi cuerpo tiene mal dormir esos días, siempre temeroso de dormir y perder el transporte o algo debe ser, porque me cuesta horrores dormir un par de horas. El caso es que por esas y otras muchas razones, el primer día suele ser el peor, pero mi enfado de hoy, o más bien, mi indignación presente no tiene tanto que ver con estas vicisitudes propias de cada primer día, sino con algo que me ha dicho uno de los médicos o el médico jefe con el que me ha tocado. 

Ha preguntado un par de cosas y algunas las he respondido bien, seguro he acertado la de la Tuberculosis como causa de lesión cicatricial en el pulmón y otra más, pero ahora no me acuerdo. Pero, claro, por las dos que he acertado, han habido otras cuya respuesta no sabía y como me obligaba a decir algo, pues he tenido que usar la inventiva. Esa fiel herramienta de los estudiantes desde tiempos inmemoriales. 

Ha habido un momento en el que ha preguntado por qué la toma de muestras de las fibrobroncoscopias seguía un determinado orden y no otro. Y yo, en mi completa ignorancia, le he dicho: pues porque siempre hay que seguir un orden para no perderse en el caos. 

Ale, que yo he quedado muy contenta con mi respuesta aunque la única evidencia científica en la que me basaba era básicamente el sentido común (que es el menos común de los sentidos). Pero al profesor no ha debido gustarle porque después me ha aconsejado que evitara las "ocurrencias"... ¬.¬ Pos vale, él se lo pierde, porque mis ocurrencias son de lo más divertidas...a veces. 

Creo que lo que me ha molestado ha sido la palabra "ocurrencias". Si simplemente me hubiera dicho que si no lo sabía, no contestare y dejara de inventarme cosas pues le habría tenido que dar la razón. Aunque si solo respondo a lo que estoy segura, solo podría decirle mi nombre en todo el día, y si me pilla muy a primera hora, ni siquiera podría hacer eso sin mirar mi identificación primero para comprobarlo. 

Por cierto, ¡acaba de volver una de las chinas! Ya somos oficialmente cinco personas en el piso, porque el Chino Sorpresa se trajo a su padre y se ha quedado aquí con él. Por lo que he podido comprender, están buscando nueva vivienda hasta que llegue la chica que vive en su habitación. Y más les vale encontrarla, porque no quiero dejar a nadie en la calle, pero en serio, es un piso pequeño ya para cuatro personas, no os imagináis cómo de pequeño es para seis. Y lo sé porque lo he sufrido en diferentes invasiones asiáticas. Menos mal que este ya es el último año que tengo que vivir aquí para estudiar. No tengo ganas de que sea mayo por el tema ECOE (próxima tortura a la que temo y para la que no estoy preparada) y todo el tema ese de "se acaba la carrera y ya tengo que empezar a mirar al mundo rea". Pero para irme del piso y quedarme en mi pueblo, tengo muchas, muchas ganas. 

Ojo, que en cuanto llevo dos días en mi pueblo, mi madre ya me ha puesto de los nervios. En las últimas semanas apenas he estado un día a la semana y aún así montamos un cisco por una mesa que ella se empeñó en comprarme y yo odio. El resumen de la historia es que yo tengo dos mesas, el escritorio de toda la vida a juego con la habitación y una mesa en el centro de la habitación que es una mesa de camping y fea para el gusto de mi madre que no pega allí pero que tiene la altura perfecta para que no me duelan las manos si estoy mucho en el ordenador ni las cervicales estudiando porque es más pequeña. Pero mi madre decidió quitar esa mesa para ponerme una de cristal muy bonita y oficinista, pero igual de alta que la otra y, por tanto, no apta para mí. Quiero decir, que no tiene la ventaja de la altura por la que usaba la mesa de camping así que para eso uso el escritorio. Tras gritos y peleas en las que me quejaba de la mesa y pedía mi antigua mesa porque me dolían las muñecas e iba a desarrollar síndrome del túnel carpiano, mi madre usó el chantaje emocional y dijo que se llevaría a mi perra de casa porque no hacía nada por ella. Y todo se resolvió con que la mesa de cristal se quedó, a mi perra se la llevaron, efectivamente (pero porque mi abuelo estaba en el hospital y mi madre no la podía sacar) pero cuando llego el domingo me la traen, y mi mesa de camping está escondida debajo de la cama o en algún rincón, y los domingos me la coloco para trabajar. 

El segundo punto de fricciones que tengo con mi madre últimamente es que se queja porque no soy demasiado femenina. Lo cual no deja de ser irónico porque ella tampoco lo es demasiado, en mi familia son más bien bastos y poco delicados y yo he aprendido de ellos y, cuando me gustaba algún personaje de series que era más refinado tipo Brie de Mujeres Desesperadas e intentaba actuar así, me reñían por intentar, no sé, como ser diferente del resto de la manda y actuar con superioridad, así que me quedé con lo de ser poco refinada. Lo mismo con lo de que no me arreglo demasiado. Por un lado, si he de culpar algo, podría hablar de cuando iba al instituto y las demás compañeras me daban de lado y no tenía un círculo social en el que aprender esas "cosas de chicas" como maquillarse y esas cosas, también que cuando intentaba ir mejor vestida o ponerme más guapa se reían de mí e iban diciendo "si me creía que así estaba guapa" o cosas de esas de adolescentes. Supongo que eso ha influido, pero también es verdad que el chándal es mucho más cómodo que los vaqueros ceñidos. 

También creo que las mujeres tenemos que distanciarnos un poco de tantos cánones de belleza. Claro que me gustaría estar siempre guapa y arrebatadora, pero no a costa de obsesionarme o de perder mi salud o minutos de sueño para maquillarme. Ya pasé por esa edad en la que dejé que la visión que el mundo tenía de cómo debía ser el físico femenino me afectase y me obsesionase con mi cuerpo peligrosamente. No me apetece repetir, gracias pero no. 

Así que, como iba diciendo, volviendo a lo del piso. Tengo ganas de no compartir más viviendas. Además de la indignación con el médico, me han dicho que tengo que hacer tres casos clínicos y una presentación y me coincide con la semana que presento el TFG. Maldita Ley de Murphy, mira que he tenido la mayor parte de rotatorios en los que no tenía que hacer nada cuando no tenía nada que hacer y ahora, con el TFG, me caen los más pesados. Voy a ir agobiada y lo siguiente, ya me conozco con estas cosas. Así que mejor que me ponga a ultimar las cosas del TFG y a terminar la presentación. Y que sea lo que tenga que ser. Bueno, lo lograré, más que nada porque no lograrlo no es una opción ahora mismo, pero qué pateo hasta que lo haga...

Mis ocurrencias y yo nos vamos a seguir trabajando...Ah mis ocurrencias, si el hombre supiera, ¡y ni siquiera he hablado de asesinos en serie! Aunque tiene razón, quizás me he indignado porque tiene razón. Como la ocurrencia de hacer el TFG de mi libro, aunque esa no fue mía, fue de mi antigua tutora, si sirve de algo. Va, vamos a ello. 

Suerte y ánimo queridos míos :)

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