No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

viernes, 31 de marzo de 2017

La euforia de la comida gratis

Queridos lectores, 

Hoy es uno de esos días en los que el título ya nos lo dice todo y, sí, he escrito el título antes de comenzar la entrada. Y es que, pocas veces en las últimas semanas (o en el último año...maldita sea, probablemente en toda mi vida) me he emocionado tanto como cuando me han dado comida gratis. Una de las veces fue en el Vino de Honor, del cual os hablé (entre otras cosas) en la última entrada. Yo estaba aburrida, algo deprimida por el tono nostálgico predominante, cansada de tanto discurso, incómoda porque, por algún resquicio femenino en mi mente había decidido ponerme tacones y medias que me apretaban la barriga, cuando de repente...¡pum! vi comida y pensé que no tenía que pagar ticket ni nada para ponerme a comer y se me fueron todos los males. Ni siquiera me importó tener que comer de pie con los tacones. De hecho, tanta era mi emoción por la comida que yo iba siguiendo a Sadee, la cual es vegetariana y buscaba la mesa de vegetarianos (que al final nunca hubo) y mientras la seguía entre el mar de personas bien vestidas, mis manos estaban siempre ocupadas, en una armada con un bocadillo de jamón y la otra con un pincho de tortilla que volvía a lanzarse al ataque cada vez que la punta de mi pequeña lanza de madera quedaba libre. 

Hoy, de nuevo, en la sesión de traumatología ha venido un vendedor farmacéutico a seducirnos y, aunque no le he hecho ningún caso en lo que decía, cuando han abierto las cajas llenas de croissants y otros dulces, me he lanzado como si no hubiera comido en días. Lo más gracioso es que esta mañana al salir de casa me he dado cuenta de que se me había olvidado agarrar unas barritas o algo de almuerzo, pero resulta que nadie me avisó que hoy era el día de la comida gratis. Después de este dulce segundo desayuno, en el cual me he dado cuenta de que realmente sería capaz de venderme a un farmacéutico por croissants (qué triste, pero qué buenos están) (bueno, tampoco me vendería completamente, pero quizás les dejaría hacerme la pelota y hablarme de sus productos a cambio de comida) en fin, pues después me he ido con la médica con la que estuve la semana pasada porque había como un congreso que venían a hablar de casos interesantes. Y ha estado chachi, porque yo estaba sentada sin hacer nada, como si estuviera en clase. Pero, de repente, salido de la nada y para mayor alegría de mi estómago y mi corazón...¡pum! ¡Hora del almuerzo y comida gratis! Los saladitos han volado a mis manos como las palomas cuando les lanzas un trozo de pan y había termos con café y leche. Nunca me habían gustado tanto los congresos médicos. Leches, ahora entiendo por qué todos los residentes se van de congreso cuando pueden, y los médicos, por la comida gratis. ¿Ciencia? ¿A quién le importa la ciencia cuando hay aperitivos? A mí, desde luego, me puede el estómago. 

Y, queridos míos, cualquiera que me viera pensaría que vengo de una guerra y no he comido en años, cosa que tampoco es cierta. Es ese cierto magnetismo que tiene la comida gratis que me hace perder un poco el control de mis acciones y, cuando me quiero dar cuenta, ya estoy completamente llena y, entonces sí, puedo intentar dar conversación y actuar como una persona normal. A lo mejor es algún gen evolutivo que recuerda haber pasado hambre en algún momento de la Prehistoria. La gente de mi familia me dice que "abueleo", quiere decir que me parezco a mis abuelas que ambas son también muy de emocionarse cuando hay comida gratis y comer más de lo que pueden o deben solo porque es gratis o, incluso, se meten comida en el bolso. Yo no lo he hecho, pero confieso que la tentación está ahí, en mi mente, solo que no tenía bolso xD. Claro que mis abuelas sí tienen la excusa de haberse criado en una guerra y una postguerra, yo solo puedo decir de mí misma que me encanta comer. 

Y fijaros si me ha alegrado la mañana el hecho de que me dieran comida que no he empezado la entrada quejándome de mi mala suerte y de la Ley de Murphy que me persigue con el TFG. Porque, ¿os acordáis de la lata que di porque mi tutora, primero, se cogió la baja y me tuvieron que cambiar de tutor; luego hice el trabajo sin guía alguna del tutor que pasó de leerse mi trabajo; después tuve que entregar dos veces el trabajo porque la primera vez lo hice mal, pero después todo me importó un pepino porque me pusieron un 10? Pues bien, resulta que ahora mismo al menos no tengo un 10. Porque el Tribunal tiene que estar constituido obligatoriamente por 3 personas, pero el mío fue de 2 personas ya que el tercero se había puesto enfermo y no sé por qué no pudo ir el suplente. Se ve que están cortos de personal. El caso es que solo eran dos e hicieron un escrito comunicándolo, pero los de encima de ellos (unos seres que desconozco pero que al parecer tienen el poder y quieren fastidiar un rato) pasaron de ellos y no contaron como que solo eran 2 personas en el tribunal. La nota es la suma de la nota de cada miembro del tribunal, así que es como si 2 de 3 personas me hubieran puesto un 10 o lo máximo que podían puntuar, pero ante la ausencia del tercer miembro han contado como si este hubiera puntuado un 0, bajándonos así la nota. La verdad es que no entiendo por qué nos castigan a nosotros. O sea, el hecho de que no estuviera no quiere decir que nos merezcamos un cero que nos baje la nota. Me parece bastante injusto. Aunque tampoco me apetece repetirlo. No me sale suspendido, claro, pero un 10 me hubiera subido la media y la nota que tengo ahora pues o me la deja igual o, como mucho, me la baja. No lo sé, no me he puesto a hacer números. Supongo que nos quejaremos y ya os contaré. Aunque no sé cómo quedará la cosa. La verdad es que la llevo gafada con este trabajo. Menos mal que me han dado comida gratis para endulzarme tras amarga noticia. 

Ahora solo me queda despedirme para poder irme a comer e irme a la Cacademia. La verdad es que no tengo ni hambre, por eso he decidido hacer tiempo escribiéndoos, pero tendré que comer algo antes de irme a la academia. Porque yo no soy la clase de personas que puede saltarse una comida. 

Y una semana más que he sobrevivido a la convivencia en mi piso. Solo me queda una semana y dos días para que sean vacaciones y descansar de ellas unos cuantos días. Y luego solo un mes para irme del piso. Me daría pena y me sentiría tentada a estar triste porque me quede tan poco tiempo de prácticas, si no fuera por las ganas que tengo de irme de aquí, aunque signifique aguantar todos los días a mi madre y sus dolores. 

No sé qué más contaros para hacer tiempo a ver si se me vacía el estómago xD. Bueno me tengo que ir a comer igualmente porque hoy la cacademia empieza incluso más pronto de lo normal, así que tendré que correr si no me doy prisa. Pero qué pereza. De pronto parezco la representación humana de los pecados capitales...bueno solo dos (gula y pereza) tampoco he hecho tantas cosas raras en estos días como para merecerme el de lujuria. Creo que estoy desvariando. Esto me pasa también cuando hablo con gente y no quiero que se vayan porque no me apetece quedarme sola o ponerme a estudiar y sigo la conversación con cualquier cosa que me viene a la cabeza. Así que por el bien de vuestra integridad mental y la poca buena imagen que me quede, dejaré de escribir ya por hoy. 

Y recordad, en caso de comida gratis: 
Resultado de imagen de jack sparrow generoso no seas

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