No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

martes, 14 de marzo de 2017

Los modelos de la mujer en la literatura. Toma dos

Queridos lectores,

Estoy completamente agotada. Sé que lleváis una semana larga sin saber de mí y es que, a pesar de que entregué el TFG la semana pasada (lo presenté, mejor dicho) y por orgullosa que pueda estar de mi buena nota, lo cierto es que me había concentrado tanto en prepararme la presentación que había dejado muchas, pero muchas cosas en mi lista de "tareas por hacer" pendientes. Cosas que se entregaban la propia semana pasada. Así que ni un momento de descanso para este body serrano, a partir del lunes, con un peso menos en los hombros porque el TFG estaba hecho y aprobado, pues me fui cada día a la biblioteca para terminar los casos clínicos y hacer las cosas de la academia que tenía pendiente. 

Me gustaría poder deciros que ya estoy más tranquila y desocupada y, aunque hasta cierto punto es verdad, todo depende de cómo me lo tome porque tengo un montón de trabajo atrasado de la Cacademia con el que debo ponerme al día. 

Siendo positivos, lo bueno de que mi piso esté tan intransitable y sea un punto de reunión de chinos o mi otro compañero de piso fume porros y cosas así, es que hace que me apetezca realmente irme a la biblioteca por las tardes y no os hacéis una idea de lo productivas que son mis tardes cuando me voy a la universidad y no me las paso tumbada en la cama. 

Ah, por cierto, ayer en la biblioteca me encontré con Anastasio. Quien se acuerde de él es un lector pro. Solo lo sabréis si lleváis leyendo mucho mi blog u os habéis remontado atrás, Anastasio es el nombre en clave para mi antiguo compañero de piso, con el que vivía cuando empecé a escribir el blog. Nada, él también estaba estudiando, pero os manda a todos muchos recuerdos y besos. 

Otra cosa que me mantuvo ocupada y estresada la semana pasada fue que Adele, mi amiga pero no la cantante famosa, ese es su pseudónimo, me invitó a participar en una especie de acto en un local donde ella cantaba (porque también canta, por eso le puse ese pseudónimo xD). La cosa era que hacían el día de la Mujer Artista y ella iba a cantar, otras chicas a bailar, y me dijo que si quería hablar de la mujer y la literatura y mi libro, incluso me llevé unos cuantos libros por si vendía. A todo el que me ha preguntado le dije que estuvo bien, que Adele lo hizo genial (lo cual es verdad), pero no me atrevía, por vergüenza a hablar de cómo lo hice yo. Con vosotros, ya lo sabéis, tengo que ser sincera: fui un absoluto desastre. 

Os juro y prometo que yo me lo preparé a conciencia, me pasé todo un día leyendo artículos sobre la mujer y la literatura, sobre historia de la literatura, sobre mujeres escritoras...Y fue un cambio que mi mente agradeció después de haberme pasado la noche anterior hasta la 1 de la madrugada para terminar los casos clínicos y tanta medicina en general. Con todo lo que aprendí pues me preparé un discursito de más o menos media hora que era el tiempo que salía que duraría mi parte en el póster de la presentación y eso. Lo practiqué y todo. Quiero decir que me preparé lo mejor que pude porque no quería dejar a Adele en ridículo, ya que era ella la que había hecho que me invitaran. Pero al llegar al sitio me sentí como desplazada, a ver si me explico, como si realmente no pintara nada ahí y lo que yo pudiera decir no fuera a interesar a nadie. No sé, fue el chico, el dueño al hablar conmigo sobre lo que iba a decir y cuánto tenía que durar. Admito que pudo ser percepción mía por mi baja autoestima, pero me daba la sensación de que él pensaba que la gente se iba a aburrir. Técnicamente, hablando del tiempo, yo le dije que me lo había preparado para media hora, pero que podía durar menos, y él me dijo que fuera mirando a la gente y si los veía aburridos abreviase, algo así. 

Entonces ya empecé a hablar nerviosa, con la sensación de que solo estaba aburriendo a las masas, sin saber cuánto debía hablar, pero nerviosa y con ganas de escapar de los focos. Además miraba las caras de la gente y puede que estuvieran concentrados, pero bien podía parecer aburrimiento también. Así que no sabía qué pensar y lo abrevié bastante. Claro tampoco podía estar mirando el tiempo. Solo sé que al final no hablé de muchas cosas o datos que me había preparado porque pensaba que iba a aburrir a la gente y cuanto terminé solo me quedé con la sensación de que lo había hecho fatal y había decepcionado a mi amiga. En fin, así me pasé el resto de la noche, aunque escuchar cantar a Adele lo mejoró. 

Y bueno, he pensando que podía aprovechar para poneros a vosotros lo que me preparé para que no fuera en vano. ¿Os parece? Empiezo resumiendo mi novela y después sigue así: 

“Fue ya tras haber escrito esta primera novela, estar en el arduo proceso de publicar, y estar escribiendo la segunda, cuando leí una novela, también de género negro, que me hizo darme cuenta de la responsabilidad que tenemos los autores. La novela en cuestión, no es importante ni necesariamente conocida, era una novela negra más, de las que encuentras en un puesto de libros y te atrae por la sinopsis. Pero lo que me conmocionó realmente de la novela cuando la terminé, no fue la identidad del asesino, sino el destino que habían tomados los personajes femeninos protagonistas. De las tres mujeres con más importancia: una quedaba relegada al papel de la mujer sumisa sin apenas darse cuenta, siendo ella la que estaba resolviendo el crimen, pero siempre bajo el ala de un marido más mayor que la trataba como a una niña perdida; la hermana dependiente que perdonaba todos los pecados de su hermano díscolo; y la mujer finalmente asesina, no cuenta como destripar si no os digo el título, que acaba usando su cuerpo para matar y ganar algo de dinero con ello.

Y lo siguiente que hice en cuanto la acabé fue ponerme a repasar mi novela para asegurarme de que no era ese el mensaje que transmitía al mundo. Porque al fin y al cabo todos dejamos una huella en el mundo, con nuestros actos y día a día, y como escritores, incluso aunque seamos novatos, nada conocidos y con poca tirada como yo, dejamos un mensaje salir libre al mundo, así que lo menos que podemos hacer estar orgulloso de él.

Y no hablo de que todos los personajes femeninos sean fuertes y grandes heroínas, porque al fin y al cabo, se describe una realidad cuando escribes, y tus personajes han de ser humanos, y eso supone que todos tengan sus fallos y taras, pero desde luego han de ser personajes complejos, con relieve y que no caigan tan fácilmente en alguno de los roles o moldes en los que la literatura ha encajado a la mujer históricamente.

Modelos que han ido evolucionando históricamente, aunque claro la mayor parte han sido escritos por hombres por la imposibilidad de muchas mujeres para acceder a la formación, a los libros o, en todo caso, de publicar. Y en el caso de las mujeres escritoras, han estado siempre perseguidas por sus obras. Muchos habréis oído hablar de Jane Austen escondía  sus textos cada vez que alguien entraba en su habitación por vergüenza de que la vieran escribiendo, Fanny Burney quemaba sus textos como “castigo” y se “depuraba cosiendo”; más tarde Charlotte Bronte escondía sus textos entre las papas que pelaba en la cocina. Amalia Guglielminetti, narradora, poeta y autora de teatro fue llevada a los Tribunales porque su obra más conocida “La revancha del macho” era una ofensa contra “las buenas costumbres”. Y otras, como las obras de Elena Tarabotti fueron a parar al índice de Libros Prohibidos por los mismos motivos.

Pero en fin, los roles que ha representado la mujer en la literatura han ido cambiando, comenzando con la mujer imprudente y origen de todos los males que vemos ya en la religión cristiana con Eva y la manzana o en la mitología griega con el mito de Pandora, esta curiosa chica que abrió la caja que contenía todos los males del mundo. Las mujeres, en esta época, tal vez porque en la Edad Media los libros eran territorio de monjes y religiosos, eran la representación del demonio, la tentación y la carne. Como los propios hombres no podían controlar sus propios impulsos culpaban a las mujeres. 

Otro modelo que se ve también en esta época del medievo es la mujer idealizada, ese ser virginal, puro e inocente que aparece en la figura de la Laura de Petrarca y en la Betriz de Dante, dos modelos que representan lo que se conoce como el Amor Cortés, ese amor que tiene por definición el ser imposible e inalcanzable. Las mujeres de las que se enamoraban los hombres y que despertaban sus grandes pasiones o bien estaba casadas, o bien muertas. Y es que parecía que sin este pequeño aliciente, el amor no era tan ardiente. Aunque mi modelo favorito de este tipo es la Dulcinea de Cervantes, porque en el Quijote el propio escritor ya plasma la idealización propia de estas novelas.

Con el romanticismo, vemos una mujer que cada vez lucha más por romper con la realidad que la rodea. Y es que la literatura no deja de ser un reflejo de la realidad, de la sociedad y es aquí, en el siglo XIX cuando, poco a poco, las mujeres comienzan a luchar por levantarse. Quizá la característica más importante sea la pasión desatada con la que quiere cambiarse la realidad. La mujer se presenta como luchadora-heroína contra una tradición que la oprime y que, finalmente, la convierte en mártir.

Y aquí subrayo la palabra mártir, porque hay algo en muchas piezas de la literatura y es esa figura de la mujer como mártir que sufre y, a través de su sufrimiento, acaba redimiendo al hombre. Lo vemos en la Inés de Don Juan; en Jane Eyre, e, incluso, no nos vayamos tan lejos, en la Anastasia Steele de 50 sombras de Grey. Y esta figura de la mujer que debe sufrir para salvar al hombre aparece ya en la mitología en un mito bastante interesante.

“Alcestis es la hija menor de Pelias, rey de Yolco, y de Anaxibia. Admeto, rey de Feras, se enamoró de la hermosa joven, pero el padre de ésta había decidido casar a su amada hija sólo con el hombre cuyo carro fuera tirado por un león y un jabalí bajo un mismo yugo. Apolo decidió ayudarlo y le proporcionó a éste el carro requerido como condición para obtener la mano de Alcestis y se llevó a cabo la boda. Durante la celebración los novios olvidaron realizar un sacrificio a Artemisa, quien se molestó y llenó la habitación nupcial de serpientes. De nuevo Apolo ayuda a Admeto, al tiempo que obtiene la gracia de los Hados, para que Admeto no muriese el día designado si alguien se ofrecía en su lugar. Llega el día del sacrificio y nadie se sacrifica por el. Así Alcestis, muere en lugar de su marido. Heracles se sorprende y decide descender al Hades, en busca de la joven Alcestis. Luego, la rescata y la devuelve a la tierra entre los vivos, más hermosa y joven que nunca, para que viviera al lado del hombre por el que había sido capaz de morir. Alcestis es un claro ejemplo del modelo ideal de esposa. Sacrificó su vida por la del amor que siente hacía su marido. Como vemos en el texto, Heracles recompensa este hecho y la devuelve a la vida más hermosa y joven que nunca.” 

El caso es que la mujer se sacrifica y su recompensa es belleza y juventud. Claro que la mitología griega no ha sido la más amable con las mujeres. La mala de todas las historias terminaba siendo Hera, la esposa despechada, porque Zeus le ponía los cuernos con todo lo que se movía bajo la excusa de que era el Dios de la fecundidad y era su naturaleza. Ya…claro…

Volviendo al hilo histórico, los personajes femeninos cada vez representan más esa intención de romper con lo establecido, aunque todas coinciden en un desenlace pesimista. Pero, de nuevo, la literatura es un espejo de la realidad y estos personajes no podían acabar de otra manera. Ya Daniel Defoe en Moll Flanders nos habla del nefasto fatal que le puede esperar a una mujer que busque su independencia. A finales del siglo XIX y principios del XX, cada vez son más mujeres las que escribren, pero incluso ellas mantienen ese toque pesimista en el que sus protagonistas no logran sobrevivir al peso de la realidad, como Kate Chopien en su novela “El Despertar” que habla del riesgo que conlleva el despertar sexual y social de la mujer. Y “El empapelado amarillo” de Charlotte Perkins en el que habla de su propia experiencia al describir sus crisis nerviosas que, tras los cuidados de su marido médico, terminan en locura (¿cómo la cuidaría? No lo sé). 

Así nace esta imagen de la mujer-loca, también coincide con el auge de la psicología y la ginecología y, en esta época, suceden casos que hoy en día nos parecen extraños, pero que no lo eran tanto, como mujeres que sufrían parálisis completas de su cuerpo o de medio cuerpo cuando se metían en la cama con sus esposos y todo se debía a las crisis nerviosas y la ansiedad que sufrían, atrapadas en un mundo que las trata como a objetos o prisioneras. 

Será ya en el siglo XX cuando aparece un nuevo tipo de modelo: la mujer corriente que se transforma en extraordinaria  y que siendo víctima de circunstancias discriminatorias logra afrontar su destino, controlando su vida. Como Emma Bovary o Anna Karenina. 

Y ya concluía diciendo que no se trata de crear personajes infalibles o perfectos, sino de que sean humanos, que sean mujeres con todo lo que ello conlleva. Sus aciertos, sus virtudes y sus fallos, la fuerza, los vaivenes emocionales, todo. Pero que no se dejen dominar por un hombre y, sobre todo, que sean lo que cualquier mujer debe ser, que es libre."

Eso era lo que tenía pensado en mi cabeza. Luego me puse nerviosa y no sé ni lo que dije. Desde luego todo esto no. Tampoco llegué a vender ningún libro xD pero no creo que hubiera vendido aunque lo hubiera hecho genial porque el sitio era así baratejo y nadie iba a pensar en gastarse 20 euros por un libro con toda una noche de posible fiesta por delante, eso lo entiendo. Pero como, o los tenía que pagar o los tenía que devolver pagando el envío ya que los tenía, los he ido vendiendo por el hospital. Al final es cosa de echarle algo de morro y ser un poco adorable y simpática, sin presionar, pero que nadie se quede sin saber que me puede comprar un libro si quiere. Y al final los he vendido todos, bien por mí, al final me tenía que meter yo a farmacéutica para seducir a la gente con bolis y que me compraran fármacos en vez de al revés xD pero no, gracias, bastante me ha costado ya vender los libros, he tenido que mandar muchos mensajes, ser muy pesada y caminar mucho por el hospital, además de invitar a café a la gente que lo compraba. Y, como dos de los libros se los regalé a mis tutores del TFG, y gano el 10% de cada libro solo, al final el total de lo que gano de los libros, restándole lo que pagué para regalarles dos a los profesores, me da una ganancia neta de menos 10 euros, sí, así es, he perdido más de lo que he ganado y no cuento ahí los cafés a los que he invitado. Menos mal. Bueno, doy las gracias de que escribo por placer y estudio medicina para mantenerme. 

Y también os tengo a vosotros mis queridos lectores, espero que os haya gustado mi charla que no llegó a ser charla y acabó siendo entrada del blog. Ahora voy a ver si estudio, o meriendo, lo que pase primero. 

Ánimo y suerte!


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