No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

martes, 11 de abril de 2017

El día de la Orla

Queridos lectores,

Hoy es un nuevo día, un nuevo día de primavera, un nuevo día de prácticas y un nuevo día en el que no nos hacían caso en prácticas y mi compañero y yo hemos acabado en biblioteca. La mala noticia es que la fuente de agua no funcionaba y no he podido gorronear el vital líquidos. Y no penséis mal de mí por gorronear porque yo solo me lleno una botellita de medio litro, porque un día vi a una chica llenando una garrafa de 8 litros. Qué barbaridad, lo sé, con el poco chorrito que sale se pasaría ahí horas.

Y, bien, hoy me había propuesto emplear la mañana en estudiar (y lo estoy haciendo entre otras cosas) pero he madrugado mucho, aún no he almorzado y necesitaba despejarme escribiéndoos. Pero, como os decía y prometía, empleé la mañana en estudiar, lo que no ha sido tan así con la tarde. 

Mañana, queridos míos, es lo que se conoce como el Día de la Orla, más allá del Vino de Honor (del que ya os hablé), el día de la Graduación y la Cena de Gala (de los que ya os hablaré en su momento), si hay una tradición que los estudiantes de medicina aman con todo el kokoro es la Orla. No hace falta ni siquiera ser de sexto para disfrutarla, quizás por eso es tan bien amada, ya desde nuestros tiernos años de primero podemos asistir a esta, la macrofiesta del año, en el que los estudiantes de medicina se pasan el día de fiesta, desde las 10 de la mañana hasta que aguante el cuerpo. Como quizás os podéis imaginar, yo no he sido una fiel asistente durante mis años de carrera, fui una vez, más exactamente en cuarto y me lo pasé bien pero mi cuerpo no está tan hecho para la fiesta sin parar. Y como este año es mi Orla, es decir, soy de sexto y es mi último año, pues me he propuesto ir. Como novedades ir de sexto te permite y obliga a ir en pijama de hospital y bata. Que me he tenido que comprar a propósito. Y uno pensaría que ya que me compro una bata nueva podría usarla para prácticas y llevarme de fiesta a estropear a vieja, pero mi madre que no sé con qué ojos me mira, me compró una bata que me viene enorme hasta la exageración, así que usaré esa porque no me va la talla. En fin, mejor para mí porque resulta que hay que tunear la bata, arreglarla, dibujar en ella y resulta que...me encanta. Me he pasado toda la tarde haciendo toda clase de dibujos, pero en serio, toda clase. Me he vuelto loca con los rotus y no me avergüenza reconocerlo. 

Me gustaría poneros fotos, pero ahora no puedo conectar con las dem móvil porque las fotos que le he hecho han sido desde whassap y como ya me he metido en biblioteca no puedo sacar la bata para hacerle fotos xD. 

A ver, qué decía...Ah sí, estaba yo muy tranquila tuneando mi bata, dibujando a Minions, Dory y pitufos en la sala de estudio cuando ha llegado la bata para ponerse a practicar, qué desconsiderados. He intentado aguantar hasta terminar el dibujo que estaba haciendo, pero en cuanto he oído una trompeta he sido incapaz de quedarme allí. He huido como alma que lleva el diablo con mis rotus a otra parte. 

Mañana será un día, como poco interesante. Veréis, os cuento, no tengo que ir a prácticas, nadie va el día de la Orla, otros años me hubiera ido tal como esta tarde a mi pueblo, pero este año me quedo, así que me levantaré y sentiré un profundo vacío en mi ser porque no tengo que ir a ninguna parte y tendré unas cuantas horas en las que no sabré qué hacer con mi vida. Por ahora valoro dos opciones: quedarme en el piso y seguir tuneando mi súper bata médica versión pediátrica que tiene hasta llamas o venirme a la universidad donde seguiré con la bata, todo depende de lo mucho o poco que me molesten los compis de piso (ya sabéis). Luego tendremos que almorzar bien. He quedado con Ada y creo que Kim viene, aunque la verdad (y sé que Kim leerá esto) a ella se le nota en el cuerpo que no tiene ninguna ganas de ver en qué consiste la famosa Orla, solo viene porque este año nos hemos apuntado casi todas. Ah y de ahí, seguiré a la manada para que me lleven al sitio en cuestión. 

Luego estaré ahí hasta que me vaya y fin. Qué gran historia. Pero, cuidado, que aún viene lo mejor... redoble de tambores por favor... son vacaciones de Pascua!!! Va a ser fiesta y mi cuerpo lo sabe, mi cuerpo lo sabe y está deseando estar en casa sin chinas durante unos días para poder dormir con libertad y ponerme al día de la Cacademia, dos planes a cual más apetecibles y que me llenan de orgullo y satisfacción. 

Por cierto, y hablando de estudiar, se acerca la Orla y, como decía, el cuerpo lo sabe, pero en este caso es el cuerpo estudiantil. Porque me he pasado la tarde en otra parte decorando la bata y cuando por fin se me han acabado las opciones y he decidido venir a la biblioteca yo esperaba luchar por un asiento libre y resulta que está mucho más vacía de lo habitual, hasta podía elegir y había bancos enteros libres. Eso está chachi, admitámoslo, me ha hecho un favor porque he tenido que huir de mi gran lugar en la sala de trabajo por las trompetas. Y es que tengo taaantas cosas que hacer y taaaan pocas ganas, que es un milagro que me mantenga de pie o, bueno, en realidad estoy sentada, pero todavía más que os pueda escribir. Lo sé, lo sé, que deje de hacerme la víctima que os escribo porque quiero y porque, precisamente, no quiero estudiar, jiji, como me conocéis, pero va sed tolerantes conmigo que este último mes en el rotatorio entrábamos más pronto que en ningún otro. Los lunes que llegaba de mi pueblo desde el autobús de las 6 am tenía que correr como alma que lleva el diablo para llegar a tiempo. Después, en muchos casos me pasaba la mañana ignorada. 

Es curioso porque el primer día de trauma la verdad es que me encantó, me dejaron lavarme para el quirófano por primera vez, me dejaron ayudar y me sentí integrada cual ecuación matemática, hasta salí del hospital con la sensación de haber hecho algo importante, sabes, iba por la calle pensando que le habíamos cambiado la vida a un niño y que su calidad de vida mejoraría, que quizás podría andar...ya veis, yo que lo más importante que hice fue sostener el aspirador y alguna que otra pala, pero aún así me sentía bien conmigo misma, así como feliz. Sin embargo, alguna trampa tenía que tener el empezar en un sitio con tan buen pie y es que cuando me cambiaron de médico y me tocó otra parte del servicio, mis días de sentirme útil en esta vida se acabaron y me ignoraron tanto que mi pobre ser se quedó sin defensas ante la corrupción de mi compañero de prácticas que me tentaba para irme a estudiar a la biblioteca...ah, pobre de mí...sí, sí, ya paro con el victimismo, vale que los dos queríamos ir a biblioteca y no es que pasarse la mañana estudiando sea un plan tan apetecible y malote como para considerarse corrupción me temo xD. 

Y volvemos donde empezamos, conmigo en la biblioteca porque no me hacían caso en prácticas. Ah triste vida la del estudiante de medicina. Cuando terminen las vacaciones y vuelva a mi pequeño infierno asiático personal empezaré en Ginecología, especialidad que no me gusta donde las haya. La parte de obstetricia, que es la de los bebés, puede ser desde un punto de vista filosófico bonito, pero sinceramente, todas las fotos de vaginas en el momento del parto y posterior son lo único en esta vida que ha logrado disminuir mi acuciante deseo de ser madre, que dado mi gran instinto maternal está conmigo desde los albores del tiempo. Así, cada vez que estudio gine me gusta más y más la opción de adoptar. 

Mas no temáis mis queridos lectores, cuando empiece en el servicio evitaré las descripciones gráficas y/o potencialmente dañinas para vuestra sensibilidad emocional. 

En fin, como ya se va haciendo hora de irme a casa y para 15 minutos de biblioteca no voy a ponerme a estudiar, me voy a ir despiediendo. Esta ha sido una manera muy provechosa de usar una tarde. ¿Sabéis qué? Mañana también me habían dicho de ir a mi antiguos instituto a hablar de mi libro y la verdad es que me apetece un montón, pero le dije que otro día porque la Orla solo es este día y este es mi último año, pero al instituto podría ir otros días. Sin embargo y como el antiguo profe que lleva el tema no me contestó para darme otra fecha, me parece que acabaré escribiendo aquí el discurso que les hubiera dado sobre la vida y la medicina, dos grandes cosas que, a veces, parecen ser inmiscibles.

Bueno, deseadme suerte para que no me pierda por algún lugar de la ciudad mañana, por suerte para mí no bebo alcohol, así que será menos probable, pero quién sabe :) Ánimo!

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