No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

jueves, 13 de abril de 2017

El orgullo de mi bata

Queridos lectores, 

Pues aquí estoy de nuevo. Lo sé, no vais a saber qué me ha dado últimamente, ¿qué han sido, unas tres entradas esta semana? Entre las mañanas libres de traumatología y mis pocas ganas de ponerme a estudiar os he estado, prácticamente, acosando. Aunque hoy tengo una buena noticia, mucho mejor aún, una gran noticia!!! Son vacaciones por fin!!! Celebrate good times oh yeah. Una semana y media en mi casa, que tiene también sus cosas malas, no creáis, porque aquí mi madre cocina y compra mucha comida, y además, comida que me gusta, que a lo mejor pensáis que no es tan malo, pero teniendo en cuenta que tengo que cuidar mi dieta en las próximas semanas porque cuando vuelva de Pascuas tendré que probarme el vestido de la noche de gala y como me sigan comprando croissants no sé si cabré. 

En mi defensa diré que ahora mismo, mientras os escribo, hay una bolsa llena de croissants, ensaimadas, saladitos de toda clase y no he probado ni uno, hasta ahí llega mi fuerza de voluntad. Otra cosa es que puede o puede que no me haya comido un helado esta mañana (que sí me lo he comido) y mi intento de una comida ligera ha terminado con un asalto a la nevera para robarle el salchichón, aunque siendo sinceros, la nevera no ha opuesto demasiada resistencia, esa es la verdad. 

Pero, en fin, en resumidas cuentas, y quitando el mínimo detalle de la comida por el que realmente no debería quejarme, estoy contenta de estar en casa por fin y tener unos días de descanso, poder dormir como una persona normal, no tener que estar corriendo a la biblioteca para refugiarme de las invasiones asiáticas y no tener que ir a prácticas, durante al menos una semanita. Se me va a hacer corto, lo sé. También sé que, de todo lo que me había planeado y organizado para ponerme al día y estudiar arduamente, voy a cumplir la mitad (con suerte) sobre todo si juzgamos por hoy que era el primer día y, en vez de empezar las vacaciones terminando el manual de Ginecología como estaba previsto, me he ido a montar a caballo y después he pasado la tarde leyendo y ahora escribiendo en el blog. 

¿Razones? Bueno, además de mi pereza extrema, razones tengo, la primera que mis padres ya habían organizado lo de salir a montar a caballo con mi prima pequeña que venían estos días de fiesta desde Barcelona y, aunque odio realmente que me organicen mi tiempo, no podía decir que no, no sé decirle que no a los niños. Lo de esta tarde tiene menos excusa, simplemente me dolía la cabeza y no me apetecía, esa es la verdad, ¿para qué mentir llegados a este punto?

Siempre puedo mentirme a mí misma, eso sí, y decirme que necesitaba un día para descansar después de estas semanas de prácticas y la Orla de ayer. 

Oh, hablando de la Orla, ¿queréis que os la cuente? Bueno, como os dije, mi bata quedó super chula. 





¿Chachi, verdad? Creo que, de todo lo que he hecho estos 6 años de carrera, decorar esta bata puede que sea una de las cosas de las que más orgullosa me siento, por triste que suene xD. 

Claro que yo no sabía muy bien como iba esta cosa de decorar la bata, solo me dijeron que pusiera mi nombre y luego la gente te la firma. Pero ahí ya tuve un primer dilema, porque yo no soy excesivamente popular y no sabía cuánta gente me querría firmar o si me daría vergüenza pedirlo o algo, por eso pensé en hacerme dibujos dispersos para que me quedara menos vacío si al final no me firmaba demasiada gente. Resulta que, o bien subestimé mi popularidad con la gente o el alcohol los vuelve a todos más cariñosos, pero sí que firmó bastante gente. Y eso que casi no les dejo firmar porque me había quedado tan bonita la bata que temía que alguien me estropeara algún dibujo. 

Otra cosa que no tuve en cuenta es que cuando dijeron nombre, se referían a poner "Dr/Dra. y tu apellido" Yo puse Laura, porque es mi nombre y no soy gran fan de mi apellido. Aunque se me ocurre que podría haberme puesto Dra. Novel debajo de la rosa con el mensaje subliminal de mi libro (a saber #laRosadeSangre). Porque Novel es el apellido de mi protagonista además del mío aquí. 

Me gustaría deciros que mi bata era la mejor y la más bonita (y lo cierto es que para mí lo era porque tenía a Dory y a Olaf y minions) pero es cierto que había otras muchas batas bastante chulas, había gente que casi se pintó cuadros en la bata, me gustaría saber qué material usaron. Porque, básicamente yo, con mi conocida antelación, me decidí a decorar la bata el día de antes y, como tal, compré los primeros rotuladores que encontré y me puse a dibujar. Pero si tuviera algún material que no se borrara con el agua (no como mis rotus que eran para niños y están hechos para que si se manchan la ropa, la mancha se borre) me decoraría así todas mis batas en el futuro. Si, al final, termino siendo pediatra, os juro por el Snoopy de mi bata, que iré así. Seré la pediatra más chachi y mejor vestida de todo el servicio.  

Bueno, sobre la fiesta en sí, estuvo bien, sabéis que yo no soy el prototipo general de persona que se va de fiesta porque no me gusta beber alcohol, pero me encanta bailar y eso solo me desinhibe, a ratos hasta parece que realmente voy algo ebria por lo emocionada que estoy de estar bailando, y esas cosa, pero en general, me evito la parte en la que el alcohol te nubla el juicio. Claro que también puede que me pierda partes divertidas, a juzgar por unas cuantas cosas que vi en la fiesta, incluyendo sesiones de morreos (make out en inglés) entre varias personas de clase sin ninguna relación amorosa conocida que sepamos, incluyendo (y esta es la mejor parte) entre chicas que aparentemente son heteros pero que con el alcohol quieren experimentar. No lo sé. Pero oye, a mí me parece estupendo. Por lo menos yo me evito la resaca. También es verdad que iba con Kim y Ada que se pasaron más rato hablando del MIR, de sus netas, de las plazas de residencia que quieren...que bailando. Qué chicas. En realidad, bailar, lo que se dice bailar solo lo hicimos en la última hora que estuvimos ahí cuando encontramos la zona más discotequera en la que no ponían solo reggaeton (porque una chica solo puede escuchar hasta un cierto número de canciones de reaggaeton seguidas y seguir con ganas de bailar). Cuando entramos ahí y pusieron a Ed Sheeran fue como si me dieran de beber tras un largo día en el desierto. 

Y tras unas cuantas horas en una discoteca, hablando del MIR y mirando a la playa desde el balcón y un poco de baile, volví al piso y esperé a que mis padres vinieran a recogerme para volver a casa. Bien está lo que bien acaba. Excepto esta entrada, porque cuando la terminé tendré que ponerme a estudiar. Pero dejaré de procrastinar ya porque tengo mucho qué hacer y poco tiempo, especialmente si mis padres me siguen imponiendo planes como hoy. 

Así que allá voy!!...en cuanto meriende...jajaja ¡Ánimo!

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