No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

sábado, 22 de abril de 2017

Lo que quiero ser de mayor

Queridos lectores,

¿Alguna vez habéis jugado con imanes? Es una fuerza extraña la magnética y recuerdo que, en el instituto, cuando daba física y todos mis saberes impartidos no giraban en torno a la medicina y podía además usar mi tiempo en divagar porque no tenía tanto que estudiar, me entretenía acercando y separando los imanes, sintiendo la fuerza con la que los polos opuestos se atraían y la resistencia que oponían a separarse, cono dos trágicos amantes sacados de la más clásica obra de Shakespeare.

Pero incluso más me gustaba enfrentar a los polos de la misma carga y ver cómo se repelían, como un se alejaba cuando le acercaba al otro.

Pues bien, me temo que yo misma estoy siendo objeto de tan bonitas fuerzas de atracción. Aunque no os emocionéis, sería más exacto hablar de fuerzas de repulsión. Que es básicamente lo que siento cada vez que mi mirada o mi mente intentan concentrarse en un manual de la Cacademia. La Cardiología me repele. O cualquier otra asignatura, si os he de ser sincera.

Y es muy frustrante porque sé que me voy a arrepentir; ya me estoy arrepintiendo aunque me mienta a mí misma que aún me quedan días por estudiar.

No importa. Porque realmente ahora lo que me apetece es ser bailarina. Ah podéis reíros, sé que mis padres se reirían si lo dijese así delante de ellos. Leches, hasta a mí me da la risa. Tanto estudiar, seis años de carrera y, aquí me tenéis, pensando en cuándo llegará la hora de ponerme a hacer "mis ejercicios" que consisten en ponerme música y bailar. Tanto que ha desplazado mi hora de correr porque así es una hora más bailando. Culpo a la película de Billy Elliot y la de Ballerina, aunque en realidad siempre me ha gustado bailar.

Recuerdo cuando era pequeña y mis padres se echaban la siesta, justo a esa hora hacían un programa de videclips de canciones y yo me ponía a baimar intentando imitar a los bailarines. Siendo como anécdota central la vez que estaba bailando al son de Britney Spears y su "Oops, I did it again" (porque ya os he dicho que era pequeña y eran los 90 y Britney Spears era la princesa del Pop y los monos de látex rojo se llevaban xD) y, entonces, cuando acabó la canción, entraron mis padres en el comedor aplaudiendo supongo que tras haberme visto en mi pobre intento de seguir los pasos. Me acuerdo de la vergüenza que sentí sobre todo xD.

Pero sí, me gustaba bailar, ponerme películas de musicales y rebobinar mi canción favorita una y otra vez hasta que mi padre venía a reñirme diciendo que fastidiaría el vídeo.

En el fondo siempre me he dicho que tengo alma de artista. Me gusta todo lo que se considera un arte: bailar, cantar, dibujar, escribir... La lástima es que el arte no me ame tanto a mí y mis habilidades sean más bien limitadas. Aún así, en la soledad de mi cuarto, y siempre que la cámara de mi ordenador no esté hackeada y algunos tipos aburridos de algún punto perdido del planeta me estén observando, (lo cual muestra su profunda falta de algo que hacer con su vida que sea productivo) pues puedo olvidarme de mis carencias y pensar que domino la pista. O agarrar cualquier objeto cotidiano a mi alcance y convertirlo en micrófono improvisado para mayor tortura de mi hermano y vecinos.

Así que sí, mis queridos lectores, aquí me tenéis a punto de graduarme en la carrera más larga que existe y pensando en si todavía podría adquirir la flexibilidad para bailar ballet (probablemente no). Pero la pregunta está en el aire: ¿qué haré? ¿qué seré? A menos de un mes para graduarme, me encuentro a mí misma pensando en mi futuro más que nunca. Es raro supongo, al menos para mí. Nunca me he puesto a imaginar cosas serias sobre cómo vivir y qué hacer, llamadme loca, pero si me imaginaba algo de mi futuro siempre tomaba el control mi mente de escritora y creaba las más imposibles fantasías que me hacían feliz. Sin embargo, ahora me toca enfrentarme al mundo real en el que las cosas no son tan fáciles ni tan bonitas como las imagino, donde hay bolsas de trabajo y paro y declaraciones de Hacienda (que es algo que, obviamente, jamás incluyo en mis fantasías chachis). Y ¿qué haré? ¿que seré? Sigue repitiéndose en mi mente como una canción desentonada. 

¿Qué haré? Bueno, el futuro es incierto, pero por ahora las cosas van por puntos: 1) Terminar lo mejor posible las últimas cuatro semanas de carrera. 4 semanas. Después de 6 años, ¡me quedan 4 semanas! No se me da bien encajar lo de que se me acabe un sitio, nunca he sido buena para las despedidas. Y me cuesta creer que sean solo 4 semanas ya. 2) Lo siguiente está claro también, hacer los ECOES, preferiblemente aprobarlos y luego, seguramente, habrá que hacer papeleo para estar oficialmente graduado. Vale, seré oficialmente, graduada en medicina, ¿y, entonces, qué? 3) Prepararme el MIR e intentar no morir en el intento de desesperación absoluta y aburrimiento magno. 4) Cambiar el título del blog porque haré dejado de ser, oficialmente, una estudiante de medicina, ¿cómo lo titularé? Aún no estoy segura, imagino que Diario de una estudiante de MIR o algo así, porque no creo que esté preparada para perder lo de estudiante. 5) También quiero repasar y corregir la segunda novela, aunque aún no he hecho una gran labor extendiendo la primera. 6) Hacer el MIR e intentar sobrevivir, de nuevo, en el intento. 

Y, suponiendo que para febrero de 2018 haya hecho el MIR y siga viva y más o menos pueda elegir una plaza, entonces qué. Ah pues entonces, mis queridos lectores es cuando empieza el verdadero juego. Tendré que hacer 3 cosas de nuevo: 1) Elegir especialidad, ¿pediatría o psiquiatría? Me gustan los niños, pero la pediatría es tan clínica que hay muchas cosas que no domino y temo no ser capaz; la psiquiatría es algo que me viene de manera más natural porque tiene un componente psicológico mayor y se me da mejor leer a las personas, hablar con ellas, comprendo mejor las enfermedades psiquiátricas que las causadas por desequilibrios hidroelectrolíticos. 2) Lugar, ¿me quedo cerca de mis padres o me voy a la otra punta del país para que me dejen espacio vital? Es algo que debato mucho conmigo misma. Por un lado ya conozco los hospitales de aquí y eso te da cierta seguridad, por otro, no me gusta mucho esta ciudad, la verdad, soy más de montaña que de playa y quedarme en la ciudad de aquí significaría vivir, ahora ya sí, vivir ahí sin escaparme los fines de semana a mi pueblo. Y esto ya va más allá de estar cerca o lejos de mis padres, no tiene nada que ver con ellos de hecho, lo que quiero es un lugar que pueda llamar hogar, al menos durante cuatro años. No pasarlo mal como estos años de alquiler por los compañeros de piso o el ruido de la calle. Quiero que me guste, estar a gusto, dormir bien por las noches. Y a lo mejor para eso tengo que vivir en algún pueblo de al lado y madrugar todos los días para ir al hospital o algo así, pero no me importa. Entonces, aquí, a la hora de elegir el lugar es realmente complicado porque no puedo ir ciudad por ciudad de España viendo dónde podría dormir mejor xD. Y 3) Volver a cambiar el nombre del blog y, esta vez sí, reconocer que soy médica y o poner diario de una ex-estudiante de medicina, algo así. 

Oh, tantas decisiones, y a mí que me cuesta decidir qué quiero para desayunar O.O. 

Y ni siquiera me he puesto a pensar en qué pasará después, ¿querré estudiar otra cosa? ¿buscaré talleres online de escritura o cursos online de cosas literarias o históricas chachis? ¿Me iré con Médicos sin Fronteras a ayudar a niños? Eso me gustaría. Ayer se me escapó delante de mi madre y se pasó el resto del día enganchada a esa idea, ¿cómo lo diría?, no es que me dijera que no me iba a dejar ir porque ya estaría independizada, con mi carrera y mi trabajo (en ese supuesto hipotético), era algo más psicológico como recordarme o echarme en cara todas las comodidades que tengo en casa: un cuarto grande, el ordenador, internet, agua... básicamente cada vez que me veía con algo en la mano me decía "pues de eso no tendrás en África o donde quiera que te vayas, ¿cómo vas a sobrevivir?. También se lo dijo a mi padre en tono de burla, algo así como: "esta cría, que se quiere ir de vacaciones a una ONG". Tuve que matizar que no me iba de "vacaciones" con la ONG, me iría en mi periodo de vacaciones, que es otra cosa. En fin, el resumen es que no le gustó la idea y se esforzó lo posible por hacerme sentir incapaz de hacerlo, pero no es nada nuevo en mi madre ni en su modus operandi, así que tampoco hay sorpresas en ese respecto, solo que yo fuera lo suficientemente descuidada como para hablar de lo que quería hacer. En mi defensa diré que pensaba que estaba medio dormida. Pero se ve que eso la despertó. 

En fin, aún me queda mucho por decidir, por hacer, por vivir, por aprender.... y, por supuesto, por estudiar. No por nada esta entrada ha empezado sobre cómo los manuales repelen mis intentos por leerlos xD Así que trataré de volver a la carga...después de publicidad...Nah, es broma...en parte. Jo, es que tengo mucho que estudiar, pero también tengo tanto por leer que es como una lucha interna entre el Bien y el Mal que tiene lugar en mi mente, entre mi deseo de leer y mi sentido de la responsabilidad. Solo que mi pobre sentido de la responsabilidad lleva tantas batallas a su espalda que el pobre, yo creo, que se está tomando un descanso y no está luchando con demasiado interés, para mí que se ha ido de vacaciones o, bien, se ha fugado con mi memoria a algún rincón del plante de cuyo nombre, obviamente, no puedo acordarme. 

Pero hasta aquí por hoy de mi apasionante vida en esa batalla constante que resulta. PD. Ha entrado una mosca a mi cuarto y no la quiero matar, pero por más que le abro la ventana e intento guiarla a la libertad se niega a abandonar mis aposentos. Os contaré más, mucho más, ¿logré estudiar al menos unas páginas? ¿encontró la mosca la salida? ¿podré aguantar una merienda sin lanzarme a las napolitanas que mi madre ha comprado para tentarme y echarme en cara que en África no me darán napolitanas? Todo eso y mucho más...más o menos por aquí, algún día de estos xD.

Ánimo!

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