No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 10 de abril de 2017

Rareza Certificada

Queridos lectores, 

Aquí estoy de nuevo tras otro apasionante día de quirófano... y por apasionante me refiero a que no nos hemos podido lavar ni hacer nada y nos han echado... y por echado, me refiero a que mi compañero y yo hemos decidido que aprovecharíamos más el tiempo yéndonos a la biblioteca que mirando espaldas...y vale, "por mi compañero y yo" me refiero a mí pidiéndole que nos fuéramos. ¿Contentos de haber sacado a la luz todos mis pecados? Bueno, tampoco podéis culparme porque, como cada lunes, me he levantado a las 6 a.m. para venir desde mi pueblo a la universidad y llevaba ya unas cinco horas sin comer nada y de pie aburriéndome cuando le he dicho a mi compañero que nos fuéramos. Él, además, todo hay que decirlo, ya me lo había propuesto un rato antes y decliné sintiendo que era demasiado pronto. Pero cinco horas sin comer son cinco horas sin comer. Además anoche soñé algo muy raro, como que una pareja de una telenovela que solía ver estaba discutiendo por los resultados de las carreras de Fernando Alonso (un piloto de F1 español).

Pero, en fin, dejemos de pensar en el pasado y afrontemos un nuevo día y todo lo que nos puede esperar. Que en mi caso, las grandes incógnitas pueden ser: A) ¿Saldré a correr o me podrá la tentación de sentarme?  y B) si aguantaré viva hasta que llegue la hora de la comida. Porque, aunque nos hemos escapado de quirófano, tenemos que volver al seminario a por un taller de regalo que nos hace una médica.

Realmente, no es que tenga muchas cosas que contaros, pero para una hora libre que tenía, mi mente estaba decidida a no emplearla en estudiar. ¿Y qué mejor manera de emplear mi no tan valioso tiempo que escribiendo a mis queridos lectores? Pues no se me ocurren demasiados, pero para que valga la pena tendría que empezar a escribir algo razonable y no dedicarme solo a halagaros.

¿Os he dicho ya que la primavera es mi parte favorita del año? Y lo bueno de este año es que, a diferencia del resto de años del resto de mi vida, no estoy agobiada en primavera para relajarme en veranos; sino que estoy agobiada en primavera, pero con perspectivas de estar mucho más agobiada en verano. Lo cual hace que valore mucho más esta estación y los días de paz que todavía me quedan. Por ejemplo, cuando salgo de la Cacademia, los domingos no hago nada, es mi único día de descanso en la semana y, me he propuesto, aprovecharlos para descansar realmente. O salir a que me dé el aire, ese raro fenómeno de la naturaleza que dejaré de conocer a partir de julio cuando empiece la Fase Intensiva de preparación del MIR. Lo mismo pasa con otras cosas de la naturaleza como los rayos del sol o el trinar de los pajarillos, placeres prohibidos cuando me encierre en mi cuarto cual anacoreta a estudiar. Fíjate, tantos años de niña pensando qué sería de mayor y no me daba cuenta de que acabaría siendo el Gollum... Damn qué poco optimista estoy hoy, y eso que, efectivamente, la primavera me gusta. Siempre que salgo y veo las flores y los árboles con hojas y colores pienso en que Deméter debe de estar feliz de haber recuperado a su hija Perséfone de las garras de Hades. Pobre Perséfone, encerrada en el Inframundo por un poco de fruta...

Ah, ah, pero los mitos griegos ya son otra historia y, además una que he contado otras veces, no os aburriré repitiéndome contándoos la historia de Perséfone o cómo los "cucos" son mi flor favorita porque solo salen en esta época en el campo y me anuncian la llegada de la primavera.

Y no me repetiré porque me he dado cuenta de que es un mal vicio que he cogido últimamente...mentira, lo he tenido siempre. Pero, tal vez, quiero pensar que viviendo con chinas y oyendo solo hablar en chino, se acucian mis necesidades comunicativas, y a todo pobre infeliz que pillo por banda le acabo contando mi vida. Puede ser testigo o víctima de los hechos, quizá mejor dicho, mi compañero de prácticas en este rotatorio, que cada vez que coincidimos en el quirófano y nos tomamos un café me pongo a hablar como si no hubiera un mañana. También lo hice con su novia a la que casi secuestré almorzando durante una hora para hablar.

Y, el caso es que , escribo y cuento los pormenores de mi vida, hablo por whasapp o como se escriba con gente, pero es verdad que hay algo cuando me pongo a hablar con gente de manera oral que hace que pierda todo autocontrol y las palabras se escapan de mi boca antes de poder darme cuenta de qué clase de locuras se están escapando. No por nada soy rara certificada por el Servicio de Neurología de mi hospital. Todo fue tras un par de días en los que una neuróloga me escuchó contándole mis cosas raras al neurólogo que, no es que me asignaran, pero me puse con él y me gustó y el pobre me tuvo que aguantar. Primero fue porque cuando ponía resonancias en plano coronal yo veía en los ventrículos los ojos de una cara y miles de formas extrañas, sobre todo caras sí, también pensaba en lo bonitas que serían las resonancias cerebrales si las pudiera pintar con acuarelas. Otro día creo que hablábamos de Nietzche, otro de Thomas Mann...El caso fue que finalmente un día nos dijo "habláis de cosas muy raras" a lo que respondí sin pensar "es que yo soy rara" y nadie se opuso. Así que rareza certificada por expertos y todo, aquí me tenéis divagando una vez más. Ah el otro día, en el quirófano (un día en el que sí me dejaron vestirme y participar) me puse a hablar sobre las múltiples constituciones españolas con un cirujano. Me gusta mucho cuando estoy en algo médico y puedo demostrar lo que sé sobre, básicamente, cualquier otro campo que no sea la medicina. Porque me preguntó por artículos de la constitución y fechas y me las sabía; pero cuando me dijo "¿qué músculos son estos?" estaba más perdida que un pato en un quirófano (no se me ocurrían símiles xD).

Sí, un poco triste. Pero si estudiando medicina y estando rodeada de gente que sabe de medicina, yo también supiera de medicina, pues ya no sería tan rara y no quiero perder mi Rareza Certificada y posiblemente prontamente patentada.

Bueno, mis queridos lectores, se me acaba el tiempo de ocio, tenemos que volver al taller y yo, tengo hambre así que voy a ir a comprarme una bolsita de patatas que son puramente comida basura y de la cual luego me arrepentiré pero que usaré como excusa para irme a correr (ese es el plan). Así que me voy despidiendo tras esta entrada en la que siento que, como me suele pasar, he hablado mucho pero no he contado nada. Gajes del oficio. Tengo que ponerme a escribir otra vez porque desde el TFG y que se me acumuló el trabajo de la academia la verdad es que no he tocado prácticamente el word y siento que me oxido por momentos. Probablemente lo empeora que tampoco puedo leer mucho y, que si lo hago, últimamente está siendo en inglés. Así que lo pondré en tareas pendientes.

Pronto intentaré contaros algo útil de verdad y no mis divagaciones de hora libre xD

Ánimo con las torturas de la vida moderna ;) Ah, ah y mis queridos, si debéis ser raros, como aquí una servidora, al menos, acercaros por el servicio de Neurologóa o de Psiquiatría a que lo certifiquen ¿no? da como más caché... creo que es la hipoglucemia hablando no me hagáis mucho caso.

Besos y suerte!

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