No tiene que ser de noche para alcanzar las estrellas, están siempre ahí, esperando ser tocadas.

lunes, 26 de junio de 2017

Ahora sí, es oficial

Queridos lectores,

Cada día que os escribo soy un poco más médica. De hecho, ¿me atrevería a deciros ya hoy, 26 de junio de 2017, que ya soy médica? ...Pues sí, queridos lectores sí!!! Espero...Acabo de hacer el trámite online para cerrar el expediente y solicitar el título y, para mi mayor sorpresa, creo que lo he hecho bien. Eso sí, he estado más de diez minutos en algo tan simple como darle a continuar cinco veces porque tenía que asegurarme a cada paso de que lo hacía bien. Pero bueno, lo importante es que tengo el resguardo de solicitud del título y con eso ya podría trabajar, ¿os lo podéis creer?

Hoy empieza una nueva etapa, no solo en mi vida, sino también en este blog, que viene a ser un fiel reflejo de mi existencia. Hoy es el día en el que dejo de ser, ahora sí que sí, oficialmente oficial, una estudiante de medicina y me convierto en una graduada en Medicina... en Médica, con todo lo que ello conlleva y significa. No lloré en mi graduación, y sin embargo creo que podría llorar ahora. Supongo que es parte de mi personalidad, soy tan poco optimista (lo reconozco, soy una ceniza) que no me dejo disfrutar de las cosas hasta que estoy totalmente segura de ellas, porque como una nunca sabe cuándo va a atacar la Ley de Murphy, suelo mantener la calma y esperar  a comprobar que todo está bien. Eso hice con mi graduación, evitando hacerlo oficial hasta que no me ha quedado más remedio de aceptar lo inevitable: ya soy médica.

Aunque, ¿qué es una médica sin pacientes? Como una madre sin hijos, no es más que un alma que anhela el momento de tener a alguien a quien cuidar y ayudar. Eso soy yo o seré hasta que tenga mi plaza MIR o alguien de mi familia se ponga enfermo y venga a pedirme consejo, cosa que conociendo a mi madre, es mucho más probable que pase antes.

Por otro lado, hoy era mi primer día en esta nueva etapa de preparación del MIR. Había pensado empezar a narrarlo con algo así como:

"Día 1 de mi nueva condena,

El tiempo no podría pasar más despacio. Los minutos se convierten en horas y las horas en días, mientras el verdugo del día espera a que mi mirada lo alcance y mi mente, no tan sedienta de nuevos conocimientos como me gustaría, trata de aferrarse a esos cuantos conceptos que logra comprender y se esfuerza por memorizar..."

¿Demasiado DramaQueen? Seguramente. Además, estoy decidida a considerar el día de hoy, primer día en la fase intensiva del MIR, como todo un éxito, aunque solo sea porque esta mañana, cuando ha sonado el despertador, he logrado recordar que tenía que levantarme a estudiar y pasar la tentación de simplemente apagar la alarma y seguir durmiendo. No puedo deciros que haya estudiado al 100%, pero ya no es tanto culpa mía, porque me ha venido la regla y me encontraba fatal. Pero bueno, está hecho.

Realmente, estoy tan acostumbrada a tener tan poca vida en verano que no creo que pasarme las mañanas estudiando me cambie demasiado los días, de hecho, los llena más que no tener nada que hacer. Casi me gusta levantarme y tener un propósito para hacer algo.

¿Sabéis de qué me di cuenta ayer? De que voy a echar de menos el hospital. No volveré a uno como médica hasta el año que viene. Aunque he ido algún día con mi tía que es pediatra. Supongo que podré repetir si tengo demasiado mono.

Desafortunadamente queridos míos, se ha acabado mi escasa hora libre. Porque entre hacer lo del título e ir a ver a mis perros el tiempo voló. Así que me despido por hoy, tras este día que, a pesar de hacer comenzado con dolores de regla y haber sido ocupado por 10 horas de estudio, me deja una gran sensación. La sensación de que termina algo bueno y comienza otra cosa. Es como terminar y libro y empezar otro. ¿Qué nos deparará esta historia? Solo el tiempo lo dirá. 


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